lunes, 16 de junio de 2008

14 DE MARZO

YA HUELE A FERIA

Ya solo falta una semana para que de comienzo el máximo evento de los jerezanos, y ya el ambiente se está llenado de olor a Feria, de paisanos que alegran el ambiente con la música del tamborazo. Ojalá y los augurios no se cumplan y este festejo deje algo bueno. Ahora que el jardín principal comienza a tener una nueva cara con la reposición de los rosales, ( luego de la grandísima joda que a lo loco le pusieron en la pasada administración), me han pedido les comparta algo de el jardín y el por qué se llama “Rafael Páez”. Pues ahí les va algo de lo que yo se:

UN JEREZANO OLVIDADO

“Entre los muchos jerezanos ilustres que tenemos en el más completo olvido, está Rafael Páez, fundador de nuestro bello jardín que hoy tiene su nombre. Es una cruel ingratitud, que no hagamos un recuerdo de esos hombres, que como Páez, se preocuparon por embellecer esta tierra zacatecana.

Muchos ratos de alegría hemos pasado en ese florido jardín, miles de veces nos hemos solazado bajo sus frondosos árboles, y sin embargo nunca hemos hecho un recuerdo del que nos legó tan preciosa joya. Y ni siquiera le hemos dedicado un minuto en nuestra mente, menos le rendiremos un homenaje como se lo merece. A tal grado ha llegado la ingratitud del pueblo, que el día 2 de noviembre no hubo quien depositara unas cuantas florecillas en su sepulcro.

Don Rafael Páez nació en la casa núm. 77 de la calle de los Dolores de ésta ciudad, (dicha casa es ahora propiedad de José Ramírez, conocido comerciante de la localidad), el 22 de Diciembre del año de 1833 y falleció a los 75 años de edad, el día 31 de Diciembre de 1908.

Habiendo sido padres de tan grande jerezano, Martín Páez y Ma. Dolores Cuevas de Páez, ha que hacer notar la coincidencia de la fecha de su nacimiento con la de su fallecimiento, pues las dos acaecieron en los meses de diciembre, con diferencia de nueve días (22 y 31)”.

Lo anterior, fue publicado en la revista “PROVINCIA” (la revista para todos) que apareció el mes de enero de 1942 y cuyo editor y director fue mi apreciado amigo don Alberto Márquez Pérez, (a quien le envío un saludo y un abrazo fraterno donde quiera que se encuentre).

A tal investigación sobre la vida de Rafael Páez, podemos agregar lo siguiente:

En 1862 contrae matrimonio con Petra Dávila. En 1871 es candidato a ocupar la jefatura política, siendo nombrado únicamente juez de paz. En enero de 1887, luego de dos años de viudez, contrae matrimonio con Brígida Suárez Moreno quien muere el 11 de agosto de 1905. El 22 de febrero de 1887 es nombrado jefe político suplente al morir Francisco Amozurrutia. En poco tiempo se gana la simpatía de los jerezanos, los que lo nombran jefe político por cuatro años. Durante un corto tiempo es suplido por Victoriano Ortiz Soto. Entrega el poder en 1892 a Pedro Cabrera. Es candidato en 1894 para ocupar una diputación en el Congreso del Estado.

En el panteón de Dolores está su sepulcro (cercano al mausoleo de la Familia Sánchez Castellanos), con su epitafio en pizarra.

En la revista “PROVINCIA” y en el semanario “LA VOZ DE JEREZ” de enero de 1942 y de noviembre 30 de 1941 respectivamente, aparece una entrevista que realizara J. Jesús Félix al legendario Chema Pinedo, plática en la que se sigue haciendo referencia a Rafael Páez, misma que por su importancia y su carácter de narración costumbrista transcribo a continuación:

COSAS DEL TIEMPO IDO

Suenan las diez de la noche en el viejo reloj del Santuario, a esas horas el bello jardín principal está ya casi desierto. Las polleras del portal Humboldt, en su diaria rutina, como siempre atienden a sus escasos parroquianos. En esos momentos se escuchan las dulces melodías del vals “Danubio Azul” en uno de los radios de los taburetes. En una de las desvencijadas bancas, se observa la encorvada figura del viejo jerezano Chema Pinedo, de admirable memoria para relatar cosas del tiempo viejo.

Hasta él me dirijo para que me cuente alguna sabrosa crónica de sabor de antaño. Empezamos la charla y nuestra conversación se remonta a los años de 1880. “Así era aquello” (dice Chema sin esforzar mucho su mente para recordar). “Fue el año de 1887 cuando se empezó la construcción y embellecimiento de este bello jardín, por el jefe político de aquel entonces, Rafael Páez, muy querido del pueblo por cierto.

Los trazos y planos fueron hechos por Fernando Sansalvador, padre de Sansalvador Jr., que falleció en la ciudad de Zacatecas hace poco tiempo. La construcción de los prados y plantación de naranjos, rosales e infinidad de plantas, estuvo a cargo de Julio Soto. El ornato de madera del kiosco lo hizo Andrés Bihur, de nacionalidad alsaciana, que dominaba perfectamente los idiomas español, francés y alemán.

Ayudaron en esta obra los carpinteros y tallistas jerezanos Bibiano Trujillo y Severo Revilla. La pintura de dicho kiosco estuvo a cargo del pintor Jesús Gámez.

Siendo jefe político Pedro Cabrera, se colocó el enlozado de la parte de afuera, también el tiempo en que fue jefe político Páez (continúa diciendo Chemita), se construyó la penitenciaría, actualmente escuela tipo “Francisco García Salinas”.

Para dicha obra prestó ayuda muy efectiva el gobernador del estado de entonces, Marcelino Morfín Chávez, quien fue el que inició también la construcción del primer mercado de Zacatecas que por cierto duró muy poco tiempo, pues fue totalmente destruido en un incendio”.

Aquí corta su conversación Chema, pues en esos momentos se inician las noticias de la guerra europea, y naturalmente que no quiere perder ningún detalle, pues es muy adicto a estar al tanto de las novedades del día. Y me despido de este simpático viejecito que así como cuenta las glorias pasadas del viejo terruño (que en silencio llora su decadencia), cuenta las glorias que entonara la lira de López Velarde, también saca de su mente cual si fuera de enorme archivo, cosas nuevas con su característica peculiar de narrador ameno.

Afortunadamente muchos datos biográficos de Rafael Páez, cuyo nombre ostenta el jardín principal desde fines de enero de 1922, están siendo rescatados y podrán ofrecerse a los jerezanos en fecha próxima, así como fotografías en las que aparece este jefe político con su familia.

EL MIERCOLES terminamos con nuestra publicación “MI TIERRA” (La mejor revista de la Feria, digo yo). Si le gusta lo que en esta página escribimos, búsquela, tal vez le agrade leer alguno de nuestros relatos que aparecen intercalados entre las fotos de los niños jerezanos.

NI YENDO A BAILAR A CHALMA. Se anunció que este Sábado de Gloria no se permitiría a los jinetes que lazaran a los “judas” antes de que tronaran y los arrastraran, sin permitir que estos lucieran en su esplendor cuando tronaran. Pero la verdad, yo lo dudo, eso es como tratar de sacar un perro de una milpa o pastorear gallos ¿cómo se puede controlar a jinetes que ya medio briagobertos tratarán de sacar la reata para demostrar su hombría lazando a los judas que ni siquiera se mueven?. Bueno sería que se lucieran así en las faenas del campo. Ya ni haga corajes, don Chuy Acuña (mis saludos para usted y toda su familia y recuerde que tenemos varias pláticas pendientes). A lo mejor si se volviera a los judas de principios del siglo XX se terminaría con el afán de lazarlos. (Los judas de antaño estaban sobre un poste, así que si lazan el poste, yo creo que el caballo no estaría muy de acuerdo en jalarlo). También se dijo que los permisos para venta de cerveza serían “muy contaditos”. A ver cuantos alcanzamos a contar…

14 DE MARZO

YA HUELE A FERIA

Ya solo falta una semana para que de comienzo el máximo evento de los jerezanos, y ya el ambiente se está llenado de olor a Feria, de paisanos que alegran el ambiente con la música del tamborazo. Ojalá y los augurios no se cumplan y este festejo deje algo bueno. Ahora que el jardín principal comienza a tener una nueva cara con la reposición de los rosales, ( luego de la grandísima joda que a lo loco le pusieron en la pasada administración), me han pedido les comparta algo de el jardín y el por qué se llama “Rafael Páez”. Pues ahí les va algo de lo que yo se:

UN JEREZANO OLVIDADO

“Entre los muchos jerezanos ilustres que tenemos en el más completo olvido, está Rafael Páez, fundador de nuestro bello jardín que hoy tiene su nombre. Es una cruel ingratitud, que no hagamos un recuerdo de esos hombres, que como Páez, se preocuparon por embellecer esta tierra zacatecana.

Muchos ratos de alegría hemos pasado en ese florido jardín, miles de veces nos hemos solazado bajo sus frondosos árboles, y sin embargo nunca hemos hecho un recuerdo del que nos legó tan preciosa joya. Y ni siquiera le hemos dedicado un minuto en nuestra mente, menos le rendiremos un homenaje como se lo merece. A tal grado ha llegado la ingratitud del pueblo, que el día 2 de noviembre no hubo quien depositara unas cuantas florecillas en su sepulcro.

Don Rafael Páez nació en la casa núm. 77 de la calle de los Dolores de ésta ciudad, (dicha casa es ahora propiedad de José Ramírez, conocido comerciante de la localidad), el 22 de Diciembre del año de 1833 y falleció a los 75 años de edad, el día 31 de Diciembre de 1908.

Habiendo sido padres de tan grande jerezano, Martín Páez y Ma. Dolores Cuevas de Páez, ha que hacer notar la coincidencia de la fecha de su nacimiento con la de su fallecimiento, pues las dos acaecieron en los meses de diciembre, con diferencia de nueve días (22 y 31)”.

Lo anterior, fue publicado en la revista “PROVINCIA” (la revista para todos) que apareció el mes de enero de 1942 y cuyo editor y director fue mi apreciado amigo don Alberto Márquez Pérez, (a quien le envío un saludo y un abrazo fraterno donde quiera que se encuentre).

A tal investigación sobre la vida de Rafael Páez, podemos agregar lo siguiente:

En 1862 contrae matrimonio con Petra Dávila. En 1871 es candidato a ocupar la jefatura política, siendo nombrado únicamente juez de paz. En enero de 1887, luego de dos años de viudez, contrae matrimonio con Brígida Suárez Moreno quien muere el 11 de agosto de 1905. El 22 de febrero de 1887 es nombrado jefe político suplente al morir Francisco Amozurrutia. En poco tiempo se gana la simpatía de los jerezanos, los que lo nombran jefe político por cuatro años. Durante un corto tiempo es suplido por Victoriano Ortiz Soto. Entrega el poder en 1892 a Pedro Cabrera. Es candidato en 1894 para ocupar una diputación en el Congreso del Estado.

En el panteón de Dolores está su sepulcro (cercano al mausoleo de la Familia Sánchez Castellanos), con su epitafio en pizarra.

En la revista “PROVINCIA” y en el semanario “LA VOZ DE JEREZ” de enero de 1942 y de noviembre 30 de 1941 respectivamente, aparece una entrevista que realizara J. Jesús Félix al legendario Chema Pinedo, plática en la que se sigue haciendo referencia a Rafael Páez, misma que por su importancia y su carácter de narración costumbrista transcribo a continuación:

COSAS DEL TIEMPO IDO

Suenan las diez de la noche en el viejo reloj del Santuario, a esas horas el bello jardín principal está ya casi desierto. Las polleras del portal Humboldt, en su diaria rutina, como siempre atienden a sus escasos parroquianos. En esos momentos se escuchan las dulces melodías del vals “Danubio Azul” en uno de los radios de los taburetes. En una de las desvencijadas bancas, se observa la encorvada figura del viejo jerezano Chema Pinedo, de admirable memoria para relatar cosas del tiempo viejo.

Hasta él me dirijo para que me cuente alguna sabrosa crónica de sabor de antaño. Empezamos la charla y nuestra conversación se remonta a los años de 1880. “Así era aquello” (dice Chema sin esforzar mucho su mente para recordar). “Fue el año de 1887 cuando se empezó la construcción y embellecimiento de este bello jardín, por el jefe político de aquel entonces, Rafael Páez, muy querido del pueblo por cierto.

Los trazos y planos fueron hechos por Fernando Sansalvador, padre de Sansalvador Jr., que falleció en la ciudad de Zacatecas hace poco tiempo. La construcción de los prados y plantación de naranjos, rosales e infinidad de plantas, estuvo a cargo de Julio Soto. El ornato de madera del kiosco lo hizo Andrés Bihur, de nacionalidad alsaciana, que dominaba perfectamente los idiomas español, francés y alemán.

Ayudaron en esta obra los carpinteros y tallistas jerezanos Bibiano Trujillo y Severo Revilla. La pintura de dicho kiosco estuvo a cargo del pintor Jesús Gámez.

Siendo jefe político Pedro Cabrera, se colocó el enlozado de la parte de afuera, también el tiempo en que fue jefe político Páez (continúa diciendo Chemita), se construyó la penitenciaría, actualmente escuela tipo “Francisco García Salinas”.

Para dicha obra prestó ayuda muy efectiva el gobernador del estado de entonces, Marcelino Morfín Chávez, quien fue el que inició también la construcción del primer mercado de Zacatecas que por cierto duró muy poco tiempo, pues fue totalmente destruido en un incendio”.

Aquí corta su conversación Chema, pues en esos momentos se inician las noticias de la guerra europea, y naturalmente que no quiere perder ningún detalle, pues es muy adicto a estar al tanto de las novedades del día. Y me despido de este simpático viejecito que así como cuenta las glorias pasadas del viejo terruño (que en silencio llora su decadencia), cuenta las glorias que entonara la lira de López Velarde, también saca de su mente cual si fuera de enorme archivo, cosas nuevas con su característica peculiar de narrador ameno.

Afortunadamente muchos datos biográficos de Rafael Páez, cuyo nombre ostenta el jardín principal desde fines de enero de 1922, están siendo rescatados y podrán ofrecerse a los jerezanos en fecha próxima, así como fotografías en las que aparece este jefe político con su familia.

EL MIERCOLES terminamos con nuestra publicación “MI TIERRA” (La mejor revista de la Feria, digo yo). Si le gusta lo que en esta página escribimos, búsquela, tal vez le agrade leer alguno de nuestros relatos que aparecen intercalados entre las fotos de los niños jerezanos.

NI YENDO A BAILAR A CHALMA. Se anunció que este Sábado de Gloria no se permitiría a los jinetes que lazaran a los “judas” antes de que tronaran y los arrastraran, sin permitir que estos lucieran en su esplendor cuando tronaran. Pero la verdad, yo lo dudo, eso es como tratar de sacar un perro de una milpa o pastorear gallos ¿cómo se puede controlar a jinetes que ya medio briagobertos tratarán de sacar la reata para demostrar su hombría lazando a los judas que ni siquiera se mueven?. Bueno sería que se lucieran así en las faenas del campo. Ya ni haga corajes, don Chuy Acuña (mis saludos para usted y toda su familia y recuerde que tenemos varias pláticas pendientes). A lo mejor si se volviera a los judas de principios del siglo XX se terminaría con el afán de lazarlos. (Los judas de antaño estaban sobre un poste, así que si lazan el poste, yo creo que el caballo no estaría muy de acuerdo en jalarlo). También se dijo que los permisos para venta de cerveza serían “muy contaditos”. A ver cuantos alcanzamos a contar…

7 DE MARZO

UNAS INVITACIONES DE LUJO

Reconozco el ingenio y la creatividad de quienes diseñaron e imprimieron las invitaciones del centenario de la Escuela Tipo, que ya están comenzando a circular en la que se puede ver el programa de todos los eventos. Pues ojalá y quienes organizan tal conmemoración le sigan echando muchas ganas a lo que realizan y así quede para la historia esta celebración, como para la historia ha quedado el edificio que ocupa la escuela, que originalmente iba a ser utilizado para la rehabilitación de reos.

Ya en cosa de días sale a la luz pública la revista “Mi Tierra”, con relatos que desde hace 16 años han gustado a los paisanos. Y un montonal de fotografías de niños y personas jerezanas. No es una revista de esas que merezca estar en el club de elogios mutuos. Es una publicación de tipo popular, por eso advierto: Si quiere encontrar escritos de calidad, no la compre.

En esta ocasión incluímos en la publicación relatos como el que presento:

EL CUERO DEL TORO

(Relatado por doña Juana)

Cuando mataron a mi ’apá por defender unas vacas que ni eran suyas, pero que si se las llevaban de todos modos las tenía que pagar; fue después de aquello que mi ’amá nos trajo a mi y a mis hermanos a buscar la vida en Jerez.

Me acuerdo que éramos tan ignorantes que cuando llegamos, después de caminar desde la madrugada, llegamos ya por la noche, muy noche y entramos por la calle de las Tres Cruces y doblamos como para el Jardín; estaban los focos de los postes prendidos pero era muy poco lo que aluzaban y con ese poco despierta el mas chico de mis hermanos que lo traiba mi ‘amá cargando y asombrado se puso a gritar:

-¡Mire máama, la luna en un palo!

Mi ‘amá se echó a llorar por lo cerrero que veníamos, ignorantes pues, pero sus esperanzas eran de que en Jerez se nos quitaría.

Por de pronto dormimos en la casa de una comadre suya, la que después de darnos unos taquitos con atole, nos tendió unos petates en el suelo, y de tan cansados que caímos, no nos despertamos hasta que ya estaba bien alto el sol.

Cuando nos levantamos mi ‘amá ya no estaba; se bía ido a buscar colocación y pá pronto le encargaron que cuidara una casa allá por la calle de Moctezuma, y pá allá nos fuimos a ocuparla ya que estaba vacía, con algunos triques, pero vacía.

Una no se acostumbra así de rápido a las novedades y todo se nos hacía muy asombroso y nos inquietaba cualquier cosa que víanos u oíanos.

Una noche se me ofreció ir al corral, (las necesidades se hacían en el corral), y como había luna entré muy confiada, y ya me iba a columpinar cuando de uno de los rincones del corral sale de pronto un enorme toro negro, de ojos prendidos como carbones, bufando y echando espuma por los belfos.

Mugiendo me embistió, pero sin darme alcance porque a esas alturas ya estaba yo echándole la tranca a la puerta, gritando con todas mis fuerzas:

-¡Maamaaá, maaamaá, que me cuerna el toro…!

Cuando mi ‘amá abrió la puerta del corral, ya del toro ni sus luces.

Yo ya tenía miedo de día y de noche. Mi ‘amá también, pero lo disimulaba, y estoy segura de que a ella también se le apareció el toro.

Con la llegada de los dueños de la finca nos cambiamos de casa, y según supimos después, haciéndole unos arreglos a las bardas del corral sacaron de una de ellas, casi junto al rincón de donde salía la aparición, un cuero de toro lleno de monedas de oro…

Para más señas, en esa casa pusieron luego una cantina, pero los dueños ya no eran los mismos que sacaron el cuero del toro que nos correteaba.

AMABLE PETICION

En esta época de feria, surgen muchos interesados en preservar las tradiciones locales, y quieren dejar constancia de ello en revistas, suplementos de periódicos, programas televisivos incluso. Muy loable que haya proyectos de ese tipo, con lo que se demuestra que hay sangre nueva, nuevas ideas e interés por conservar retazos de la historia, leyendas y costumbres jerezanas. Solo les pido, que por favor no utilicen mis apuntes para sus trabajos. Que le piensen un poquito, que investiguen, que busquen, que descubran otras fuentes. La verdad ya estoy cansado de servir de colchón para proyectos ajenos sin obtener beneficio alguno. A veces me sorprende encontrar mis escritos –tal cual, sin quitarles ni una coma ni nada- en revistas de las que yo nunca tuve conocimiento. A veces han salido dramatizaciones de mis leyendas en la tele, sin que me hayan pedido el permiso correspondiente. (Los libros de la autoría familiar tienen debidamente reservados sus derechos, pero no he querido ser gacho). En esta petición incluyo a mi amigo Juan Carlos Reveles y compañía, por si se les ocurriera en un futuro disponer de mi material. Gracias.

21 DE FEBRERO

LA CULTURA QUE NO ES CULTURA

Gracias a quienes domingo a domingo nos leen y nos critican para bien o para mal. Uno de estos lectores me dijo que yo no debía presumir de escribir de cultura, porque no era un hombre culto. Le pregunté que para él que era ser culto, y me respondió que es estar preparado, ser un profesionista distinguido, hablar y escribir con elegancia. P’os me jodió. Reconozco que yo no estoy preparado, ni escribo y mucho menos hablo con elegancia, en fin, soy puro pájaro caripocátido.

Pero yo leí por ahí que la cultura es el conjunto de todas las formas y expresiones de una sociedad determinada. Para mí, hasta el Pitirijas hace acopio de su cultura al dejar plasmada en letras de molde toda una apología del albur y del hablar mexicano. Hace poco tiempo, en una ranchería del norte de Jerez, la gente andaba culeca porque les habían dicho que les iban “a llevar cultura”. Pues, todos mis compas estuvieron atentos a los preparativos, luego a los discursos, y hasta a los bailables que se presentaron, pero atrás, perdida entre la multitud se oyó la voz de una niña que le decía a su madre: “¡Mamá! ¿y la cultura esa a quihoras nos la van a dar? ¡Yo ya tengo mucha hambre!”. Y la madre contestó: “¡Pérese m’ija, yo crioque nomas acaban de bailar las viejas locas y nos dan cultura”. Un viejito que estaba cerca dijo: “Yo me truje dos redes pa’ ver si me las llenan de cultura”. Así que concluyo que cada quien tiene un diferente concepto de cultura.

Mejor, les ofrezco algo más serio que escribí hace ya como diez años, con dedicatoria para todos los paisas que andan en friega allá por el país donde se dan los tomates:

LA EMIGRACION NO ES COSA NUEVA...

El que los jerezanos seamos muy propensos a emigrar, obedece ya a herencia atávica, pues somos descendientes de huachichiles seminómadas y de hispanos aventureros.

Desde que la villa de la que por doquier estamos orgullosos por tener como cuna se irguió, nunca pudimos asentarnos en un mismo lugar, y así tenemos que obedeciendo a las leyes climáticas, mejoría de oportunidades, temporales bonanzas y años de sequía, la población andaba “pallá y pacá", como gallina comprada.

Desde los primeros años del siglo XIX comienza a registrarse en forma una constante emigración, (en 1806 hubo una gran sequía y escasez de alimentos que hizo que muchos "villanos" tuvieran que ir a pedir "casa y cobijo" con los parientes ricos que vivían en Zacatecas o Guadalajara). Con los años de incertidumbre de la lucha por la independencia no fueron pocos los poblados pequeños cuyos habitantes los abandonaron ante el temor de ser atacados por soldados de cualquier bando. Ese procedimiento fue muy utilizado durante la intervención francesa, en la que se "peinaban" determinadas zonas, replegando a sus moradores a vivir en ciudades donde tenían que mendingar el pan que el campo promisoriamente se los daba antes.

"La Unión Jerezana" es un periódico que tenemos a la mano, y su aparición data de 1895, una nota dice: "Los hacendados jerezanos están muy tristes, porque no tienen sirvientes, pues con motivo de las frecuentes sequías, han emigrado a otras regiones del país en busca del sustento”. Tales sequías, a las que se unió una epidemia, se hicieron sentir por los últimos años del siglo pasado, por lo que muchos antecesores coterráneos huían de esta tierra a la que creían estaba "muy dejada de la mano de Dios", pues de nada servían las rogativas, peregrinaciones y novenarios en pos del "buen temporal".

El nuevo siglo no fue la excepción en cuanto a economía se refiere, como podemos leer en el periódico "El Jococón" de julio 28 de 1906: "En menos de una quinceada le han subido al máiz y a los maromeros (frijoles) casi la mitá delo que antes valían, y todo esto no vayas a crer, no es porque no los haiga sino porque unos cuantos de los meros latudos (ricos) sian puesto águilas y han echan rialada con el dicho máiz y los dichos maromeros, encerrándolos en sus bodegas con la esperanza de que lagua no venga y entonces vendimoslas más caras corno a ellos les dé la gana'”. El estrechamiento de la capacidad adquisitiva de la población, consiguió que poco a poco “Un titipuchal de gente que antes la giraba en varias industrias se está yendo todos los días en busca de otras tierras menos tiranas questa" (El Jococón, enero 5 de 1907).

En las últimas décadas del Porfiriato el desempleo se tornaba escalofriante. Caro pagaba Jerez la conformación de su agricultura mono-productiva. El viacrucis de muchos coterráneos nuestros, doloroso y cruel, apenas comenzaba.

En Durango, los zacatecanos buscaron trabajo en las minas de Velardeña, pero a muchos les tocó la de malas, entre el 10 y 11 de mayo de 1907 perecieron incinerados 90 operarios en una de tales minas y "Seguramente que entre los dijuntitos se encuentran muchos zacatecanos, pos en todos esos minerales del Norte los hay a montones, pero como los gringos de las negociaciones no han querido dar hasta hoy la lista de los que trabajaron esa noche fatal, no puedo decir a mis amigos cuales fueron los tuzos que allí dieron la última boqueada..." (El Jococón, mayo 18 de 1907).

Otros zacatecanos llevados por enganchadores con engaños a Pedriseña, Dgo., eran víctimas de incumplimiento y malos tratos: "Entre los operarios que se ocupan en estas negociaciones estamos muchos zacatecanos que vinimos dizque a juntar el dinero con escoba y ¡úchila que no fue cierto! Porque nos tratan como a unos presidiarios y nos pagan cuando queren y lo que gustan, pos alora que se les hace güeno suben y bajan los salarios habiendo días que nos han pagao por agujeriarle dos metros al peñasco, hasta setenta y cinco centavos para una parada de cristianos" (El Jococón" octubre 5 de 1907).

La vida cara y los bajos salarios acendraban la desnutrición de nuestros paisanos que sufrian con sus familias los rigores del clima en parajes extraños. Los enganchadores eran una verdadera plaga para nuestros emigrantes. En Jerez fueron sorprendidos varias veces trasladando familias enteras a Tlahualillo, Dgo., y hasta a los campos algodoneros de Gómez Palacios.

Malos tratos y vida cara sufrieron en Monterrey, en Aguascalientes y en Parral; incumplimientos, bajos salarios, hambre y muerte encontraron nuestros paisanos.

Estados Unidos de Norteamérica comenzó a ser desde entonces, punto de destino de los emigrantes jerezanos, que tenían preferencia por Texas y California. Por supuesto que esta fuerza de trabajo emigrante que contribuiría al crecimiento capitalista, en ocasiones también allá resultaba sobrante, frecuentemente las autoridades recibían telegramas como este:

"Avísome inspector de inmigración en el Paso, Tex., que a causa superabundancia de braceros, hoy rehusó admisión a más de 250 mexicanos llegados esta madrugada por Central Mexicana. Tanto para evitar posible mala interpretación de la prensa, como para si lo estima conveniente, llegue a conocimiento de la clase trabajadora en Zacatecas..."

Cuando pasaban la frontera, no les esperaba el paraíso, ya eran tradicionales los malos tratos a los que se les sometía: "...al irme al otro lado del Paso me tocó la de malas; lo pior es que, por allá se hecha uno encima la mesmos suyos porque éstos se agringan y la queren, superitar gorgoniándole a uno como si jueran los menos unprosolutos... apenas se miran sambutidos en un pantalón rayao de azul con pechera y tirantes y meten las patas en zapatones de Texas, y se tapan las greñas con gorras prietas y usan anillo de cobre en el dedo chiquito; y luegito los tienes hechos unos prencipales godemes. Ya no les cuadra latoli, sino el cofi; carne ni golerla sino es en misteque masque sea de perro, y porque saben decir Cherrez, Fresnio, Zactecs y ol ray, piensan que ni las águilas los alcanzan" (El Jococón, diciembre de 1906).

Lejos de resolverse el problema del desempleo se agudizó cuando en Estados Unidos éste fue aumentando: “Nuestros parientes los gringos, que habían dao en ocupar puros mexicanos en sus minas, en los caminos de ferrocarril y en otras muchas mecánicas no buenas no malas, les acaban de dar el llano y de un bote más de tres mil de los nuestros que con sus familias y todo andan rezando las doce antes que las den, en las ciudades de las altas Californias y en otros muchos puntos..." (El Jococón, 11 de enero de 1908)

La miseria empujaba a los zacatecanos de un lado, el desempleo los expulsaba del otro. La situación continuaba siendo de rechazo por nuestros vecinos del norte hacia 1910; según el cónsul de México en Ciudad Juárez: “Ferrocarriles Americanos están desocupando jornaleros mexicanos y enviándolos al Paso donde hay ya gran acumulación de ellos. Conviene evitar que sigan viniendo jornaleros del interior, pues no hay trabajo que darles". Como puede verse, desde entonces la población emigrante encontraba canceladas todas sus posibilidades. La población de la región iniciaba desde entonces y a falta de otra alternativa el viaje "al Norte", la estrategia de su resistencia dramática por la vida. Hoy como entonces más de uno repetirá:

Pa'mi questaba en un brete

por irme de aquí de juida,

no me queda más salida

que la salida del cuete….

LA PROXIMA SEMANA LE SIGO, Porque ya se me acabó el espacio. Solo resta darles las gracias a todas las personas que llevaron fotos para que las incluyéramos en la mejor revista de la feria “MI TIERRA” que ya comenzamos a imprimir, y que será testimonio de esta primavera.

14 DE FEBRERO

LOS POETAS SE MUEREN DE HAMBRE

Hace ya muchos, pero muchos años, cuando todavía me daban diez centavos de domingo, comencé a escribir poesía. La maestra Chole Márquez me inició en ese campo de las letras, que luego cultivaría con las enseñanzas de la profesora Elvira Díaz Briseño, quien me hizo conocer a fuerza de leer, a todos los grandes escritores de habla hispana. Yo les hacía poemas a las vacas porque entonces ni novia tenía (gracias por recordarme esa etapa de mi vida, Dra. Esther Lozano) “…La vaca pensativa/ se queda en la llanura, / mientras que yo me voy, / rumiando mi amargura”. (Se supone que las vacas son las que rumian y uno es el que piensa).

También –junto con mis hermanos- hacía poemas satíricos e irreverentes que escribíamos con gis en las puertas de la troje de la casa donde vivíamos. “…Algo incoloro, / detonante o callado, / por desgracia no inodoro / suelto libre o apagado… / causante de tanto mal / y enconadas discusiones / hace daño por igual / a ricos y pobretones…”.

Después cuando estaba en la prepa me dio por hacer “calaveras”, muy bien rimaditas, de versos octosílabos, y que sí calificaban momentos chuscos de los agraviados, no como las de ahora que ni riman, ni tienen musicalidad, ni son irónicas, ni nada.

Fue un amigo impresor (Aurelio Pérez “La Estrella”) el que luego me dijo que los poetas y escritores se morían de hambre. Que si me fijaba no había poetas gordos, que siempre andaban vestidos como “El Pizarrín”, que me dedicara a cualquier otra cosa productiva. Y sí, me imaginé a los poetas que andaban a la greña empeñando hasta su tintero para conseguir algo para presumir que comieron. O se suicidaban porque su musa no les correspondía. O hasta se morían de pulmonía por andar paseando bajo la lluvia esperando la inspiración de su musa. Así que me olvidé de la poesía, de los escritos bellos, de las calaveras; aunque por ahí tengo un par de cuadernos llenos de poemas que algún día daré a conocer, al fin y al cabo de hambre ya no me moriré.

Los escritores (bueno, los que presumen serlo) no me juntan en su club porque dicen que no sé escribir, los cronistas tampoco porque me pitorreo gacho de ellos, los periodistas me toleran porque les echo la mano de vez en cuando, pero ahí la llevo… gordito y con ganas de seguir viviendo otro tostón más.

Bueno, ahí les va otra historia de la Escuela Tipo. Esta no tiene la calidad literaria que se exige en un buen relato, pero ha servido para sacar de apuros a uno que otro escolapio que la ha llevado de tarea.

La escribí hace tiempo, aquí está, para que la incluyan en su acervo… pero acuérdense que es mía:

EL AMIGO SIMON…

Simón era un niño delgado, moreno, bastante enfermizo por lo que con frecuencia faltaba a clases, pero a pesar de eso era mucho muy aplicado, muy inteligente. Nosotros le decíamos que estaba “apapachado” por el profesor, porque en las actividades físicas no le permitía correr, brincar, ni nada que representara un esfuerzo adicional. El aula de 5º. Grado se encontraba al lado sur de la escuela. Entrado a la escuela primero estaban los salones de los grandes, de los de sexto año. Por ahí se escuchaba al Che Girón, a la maestra Delia, a la maestra Carmela educando a sus alumnos. (Tanto el Che, como su esposa, la maestra Carmela Sifuentes tenían fama de ser muy estrictos y regañones, pero eran excelentes educadores). Luego a mano derecha estaba nuestro salón, que en las mañanas de invierno se llenaba de un sol muy abrigador y hasta el profesor nos permitía salir un ratito a disfrutar de su calorcillo y que se nos desentumieran los dedos de los pies mal guardados en unos calcetines hechos de pedacitos y unos zapatos siempre estropeados y que parecían cajuelas abiertas de carro.

Nos sentábamos en la banquetita y ahí siempre ocurría que Simón empezaba a sangrar por la nariz. De inmediato lo recostábamos y le poníamos pedazos de papel de envoltura bien mojados en la frente. En las ausencias de Simón, el profesor nos decía que debíamos ser buenos y tolerantes con él porque tenía “leucemia” o algo así. ¿Y qué es la leucemia? Nos preguntábamos, pero nadie daba una respuesta entendible para niños de 11 años.

Una mañana de marzo, el profesor nos dijo que teníamos que ir al Panteón para decirle adiós a nuestro compañero Simón, quien falleciera el día anterior. Fuimos a su casa, y ahí desfilamos ante su blanco ataúd. A mí me impresionó bastante su cara, ya no morena, sino del color de la cera. Las facciones muy afiladas, pero parecía que estaba como dormido solamente. La madre llorosa e inconsolable no dejaba de abrazar la caja y de llamar a su hijo, y todos nosotros también, pues en esa época en que no había tanto adelanto tecnológico, la muerte era algo que no comprendíamos bien. Entre todos nos turnamos y llevamos cargando su ataúd hasta el interior del Panteón de Dolores, un lugar que entonces me parecía bastante grande, y bastante tétrico, además que estaba muy descuidado y por doquier se veían huesos humanos y hasta calaveras a flor de tierra. Ahí, siguiendo las indicaciones del profesor, todos los niños arrojamos un puño de tierra al interior de la fosa y limpiándonos las lágrimas con el dorso del brazo, nos despedimos del que fue nuestro compañero.

Yo compartía el mesabanco con Simón, en una posición privilegiada, al lado derecho del aula y a unos pasos del escritorio del maestro. Luego ya no quise ese lugar, porque de alguna forma me sentía culpable de que Simón ya no estuviera ahí. Recordaba las veces que peleábamos, las que no le quise prestar mi lápiz o no le quise dar una hoja de mi cuaderno, o no le hacía caso en sus pláticas.

Simón fue el protagonista de muchos de mis sueños posteriores… hasta que poco a poco fui olvidando a aquel niño que fue mi amigo, que compartió conmigo muchos momentos… y que se fue a causa de una enfermedad de nombre raro… y que nadie sabía decirnos que era… leucemia.

LA VITA SE COMIO LOS CHILES…

Como ya es tradicional, doña Angélica Gurrola rompe en estos días su cochinito para celebrar el Miércoles de Ceniza como se debe, preparando los tradicionales platillos de ese día y de todos los viernes de cuaresma. Dicen que están de rechupete sus guisos hechos con recetas muy de antaño. Yo vi ese miércoles por Canal 27 (que no es 27 sino 31) a mi amigo el profe Gerry echándole flores a los guisos de “su comadre” doña Angélica. Y ahí ¡ahhhhh! ¡qué novedad! a la Vita (Víctor García) haciéndole los honores y rellenándose con los chiles rellenos que se veían estaban muy sabrosos. La mayoría de los compas periodiqueros ahí andaban pelando el diente como han acostumbrado año con año. Muchos saludos a doña Angélica, no le hace que no me haya invitado. Dios le de más para que siempre lo de a toda su gran familia y sus muchas amistades. Gracias por leernos.

ULTIMOS DIAS PARA RECIBIR FOTOS

Y ya comenzamos a darle forma a la mejor revista de la feria “MI TIERRA”, así que busquen en el baúl de los recuerdos las fotos más bonitas que tengan y tráiganlas a REFORMA No. 51 para incluírlas. Todavía les hacemos un campito (o campote, depende de la cantidad de fotos).

Hasta la próxima.

7 DE FEBRERO

¡COOORRANLE, QUE SE LES HACE TARDE!

L. M. B.

Cuentan los que saben, que el edificio de esta escuela fue hecho primero para que fuera la cárcel. Antes las cárceles eran grandes, pues aquí traían a los reos de Monte Escobedo, Susticacán y Tepetongo. Y había muchos, porque los hacendados mandaban encarcelar a todo el que les caía mal, o les robaba (según ellos) el maíz o frijol para comer. Fue el jefe político don Rafael Páez el que comenzó a hacer la cárcel atrás de la Presidencia. Pero luego, decidieron que mejor fuera una escuela de artes y oficios, y fue cuando se le hizo la portada de cantera, con diversos emblemas de artes. En varias de las puertas de los salones se podían ver rastros de los barandales o rejas que se cortaron con segueta. Dicen que en 1908 vino el gobernador de Zacatecas, Eduardo Pankhurst, a inaugurar la escuela que llevó su nombre.

Platican que en la parte de atrás había un túnel que comunicaba con el Teatro Hinojosa y con el Santuario, y muchos niños presumían haber entrado en él.

Hay muchas leyendas de la escuela. A mi me contaron esta:

Por los años cuarenta, la escuela se hizo mixta (de niños y de niñas). Pero no estaban en los mismos salones, los de las niñas en todo el lado norte, y los niños en el sur. La escuela tenía sus banquetitas de loza negra, y el patio estaba empedrado. Había muchos arbolitos.

Entonces se encargaba de parte del aseo y de velar el edificio un señor llamado don Valente García, era muy trabajador, pero tenía un grave defecto: que le encantaba mucho tomar.

Los directores de la escuela le decían: “Mira Valente, no queremos verte borracho, les pones muy mal ejemplo a las niñas y a los niños. Cuando trabajes no tomes”. Y es que don Valente siempre cargaba en la bolsa de su pantalón de pechera una botella de aguardiente y cuando creía que nadie lo veía, le tomaba. Don Valente siempre respondía: “¿Tiene queja de mi trabajo? ¿Le he hecho mal a alguien?. Mire, aunque no me paguen, yo seguiré cuidando la escuela. Se irán estos niños y vendrán otros y otros y yo estaré aquí trabajando”. Y la verdad es que los maestros y alumnos lo querían mucho, porque era muy buena persona, muy alegre y cantador y siempre se le veía trabajando. A veces barriendo el gran patio, a veces podando los arbolitos, y siempre estaba listo para recibir a los niños en la mañana y despedirlos cuando se iban ya anocheciendo. (Antes iba uno a la escuela en la mañana y en la tarde).

Dicen que don Valente no tenía familia, y que se quedaba a dormir en uno de los cuartos que había al fondo, que después se usó como herrería. Pero también platican que este señor se emborrachaba cuando se acordaba de su esposa, que hace muchos años se le había muerto. Que aunque alegre por fuera, por dentro estaba triste y las noches se las pasaba en vela, recordando a su viejita y platicando con ella, aunque ella ya no estuviera en el mundo de los vivos.

Un día, el cancel de la escuela Tipo no se abrió. Los niños amontonados en la puerta gritaban: “¡Don Valente, don Valente! ¡ábranos! ¡ya es hora de clase!”. Hasta que el director llegó, y temiendo lo peor, despachó a los niños a sus casas diciéndoles que ese día no iba a haber clases. Buscaron a don Valente y lo encontraron donde dormía, bien dormido y para siempre. Entre la municipalidad y los profesores se cooperaron para hacerle un modesto funeral y fue enterrado en el panteón de la Soledad.

Platican que a los pocos días de su fallecimiento, quienes de noche pasaban por la calle de la Acordada, oían un lamento y veían una sombra que atravesaba de la Huerta de la Virgen al cancel de la escuela. Aseguraban que era el alma de don Valente que no se podía ir, porque estaba muy ligado al edificio donde pasó gran parte de su vida. Otros dicen que como a las ocho de la noche cruza todo el patio y sale por el cancel y hasta han oído que con voz quejumbrosa dice: “¡Coooórranle que se les hace tarde!...

1 DE FEBRERO

Muchas personas se han acercado para preguntarme si no recuerdo cómo estaba la calle Emilio Carranza antes de que la ampliaran, y que si no tengo fotografías el Oratorio que se encontraba en esa calle, casi esquina con la Rosales.

Apenas recuerdo que en 1964, se derribaron las casas del lado sur de la calle, obra muy costosa y que muchas críticas le valieran al presidente municipal de ese entonces, Anastasio Avila, (padre de Alma Avila, la actual presidenta jerezana). Ahora vemos que se tuvo mucha visión positiva a futuro. La calle Emilio Carranza era bastante estrecha, principalmente en la cuadra que salía del jardín principal hacia la alameda, y aún existen vestigios de los frentes que fueron derrumbados. Del Oratorio apenas recuerdo, pero veo bastante difícil el localizar fotos de esa calle. Sí tengo en mi poder algunas que pueden ilustrarnos al respecto. Una de una quema de judas al principio del siglo XX. Otra donde se puede ver la cantina “El Trobador” (así con “b” de burro) en la esquina de la calle de San Luis y Morelos). Tengo otras donde se aprecia el puente del río grande apenas en construcción. Y además un dibujo del Cuate Pérez que ilustrara una revista promocional de la feria de primavera de los años sesenta. Agradeceré a quien tenga algo que aportar al respecto. Y para los que andan buscando leyendas de la Escuela Tipo, ahí les va una: (Pero no se les olvide mencionar que es mía).

UNA LEYENDA DE LA HUERTA DE LA VIRGEN

Desde que se fundó la villa de Xerez, se les asignó a los naturales sojuzgados un barrio al poniente de la traza, el que fue conocido como “Barrio de San Miguel”, el 6 de enero de 1643 el Rey de España les otorga oficialmente “un solar de cuatro cuadras y una suerte de huerta con merced de agua”. Atrás del templo, que luego sería el Santuario se encontraba una extensa huerta, que por mucho tiempo fue conocida como “Huerta de la Virgen”.

Fue el Jefe Político Jesús Escobedo Silva, quien en 1853 derrumbó las bardas de la huerta, para construir un callejón y una plazuela en parte de la Huerta de la Virgen, la que se fue desmembrando poco a poco.

Y así encontramos que luego perteneció a doña Ventura Sánchez de Sáenz, la que precisó en su testamento que la huerta se dividiera en tres fracciones iguales para sus hijos Antonio, José y Mateo Sáenz. Pero estos no se interesaron por ella, así que las señoritas Concepción y Virginia Mier compraron la “huerta de árboles frutales con merced de agua, conocida con el nombre de la Virgen, que linda al oriente con calle de la Acordada de por medio y fincas del municipio, donde se hallan la Seguridad Pública, Teatro y Jardín Brilanti (actualmente la Escuela Tipo, la casa del catecismo que era la cochera del Teatro Hinojosa y el Jardín Hidalgo); al poniente con la calle de Rosales de por medio y propiedades de doña Josefa Brilanti y Francisca Caraza; al norte con propiedad de Timoteo Miranda; y por el sur, calle de por medio y sucesión de don Ramón Alcalde y propiedades de la señora Pasillas y casas de las señoritas María de la Concepción y María de la Luz Sáinz, hijas de los vendedores”.

Muy poco les duraría el gusto a Conchita y Virginita Mier el poseer la huerta, pues se vinieron los años de revolución, y fue precisamente a partir del 19 de abril de 1913, en que las fuerzas revolucionarias tomaron a Jerez, en que la huerta de la Virgen quedó abandonada, y sus añosos árboles daban macabros frutos, ya que muchas veces pendieron de ellos los cuerpos de desgraciados que eran ahorcados por los que alternadamente ostentaban el poder.

La huerta se fue reduciendo más, pues se hicieron fincas frente al jardín Brilanti y por la calle de las Flores, lo mismo ocurrió con la calle del Alamo y parte de la Acordada.

Lo poco que quedó de la huerta era conservado gracias a la atención que se le daba por horticultores y a la merced de agua que religiosamente llegaba por la acequía que bajaba por la acera nororiente de la calle de la Acordada y que venía por la calle Esmeralda.

En el interior de la huerta se encontraban unos arcos, como remembranza de tiempos mejores, mismos que cuando parte de ella fue adquirida por el Club de Leones de Jerez, se movieron piedra por piedra y son los que están en su fachada principal.

Historias que más bien parecen leyendas se cuentan sobre este lugar, como la que en seguida narro:

Para la atención de esta huerta, allá por 1930, los propietarios –dicen que era don carlitos Acevedo y familiares- tuvieron que conseguir el auxilio de un hortelano de Jomulquillo, porque los jardineros jerezanos estaban muy ocupados con las demás huertas, y además, en la de la Virgen, nadie quería trabajar, pues se decía que espantaban, merced a los numerosos y atroces crímenes que dentro de ella se cometieron durante los aciagos años de la revolución. Este hortelano, Donaciano de Paula Torres, trajo consigo a su familia, a quienes instaló primeramente en el mesón “de los de Jomulquillo” y que estaba ahí, entre la huerta y la tienda de don Enrique Berumen de la Torre (parte de esta tienda fue derrumbada cuando se abrió la calle y el resto es donde tiene Darío Rivas su restaurant).

Don Chano, hizo amistad con don Enrique, pues era el que lo proveía y le fiaba lo necesario para el sustento de su familia. Y fue él quien dio cuenta de lo siguiente:

“Chano llegó con su esposa y dos niñas, una de ellas ya mayorcita, la otra, como de cinco años, muy blancas ellas, de pelo agüerado.

“Al principio la familia se quedaba en el mesón, porque tenían miedo en la huerta, pero poco a poco se fueron acostumbrando y se cambiaron a la huerta, donde hicieron casa.

“Fue en el tiempo de chabacanos, que Chano me invitó a que fuera a la huerta para que los probara, cuando yo le platicaba que en unos frondosos árboles que se encontraban alrededor del pozo los federales ahorcaron a unos que no eran ni revolucionarios ni nada, solo tenían mala traza, noté que las piedras del brocal del pozo estaban sueltas, y le dije: Chano, esas piedras acomódalas, porque alguien se puede caer.

“Y Chano me decía que ya estaba tan acostumbrado a la huerta y a sus ruidos, que hasta de noche podía andar sin tropezarse con nada. Yo le dije: Pos tú sí, pero otros no.

“A los poquitos días vino Chano muy triste a que le hiciera su cuenta, porque ya se iba. Yo le regalé un pedazo de tela, diciéndole que para que le hicieran vestidos a sus niñas.

“Pues se fue Chano, así muy de repente, y luego que comienzan los decires: que en una tarde las niñas jugaban en la huerta, y la más pequeña corría dando vueltas al pozo, pero en una de esas, resbaló y quiso agarrarse del brocal del pozo, pero las piedras estaban sueltas y la niña se cayó en él.

“Que Chano ante los gritos de su otra hija corrió y junto con su mujer bajaron al pozo (tiene escalones de piedra), pero ya no lograron rescatar con vida el cuerpo de su hijita.

“La mujer y la hermana lloraban y lloraban, pero ellos solitos, la familia, veló el cuerpo de la niña, y al otro día, muy tempranito la enterraron ahí mismo, del lado norte de la huerta. Hicieron una fosa y la llenaron de flores, y en ella depositaron el cuerpo de la niña que se ahogó en el pozo. En su ignorancia y sencillez no quisieron líos con la ley, por eso ahí la enterraron y luego se fueron. ¿Para donde? Nadie lo sabe.

“Lo que me han contado, es que por las tardes se aparece una niñita y nadie sabe quien es o de donde sale, y se pone a jugar, yo creo que es la hija de Chano, que sigue ahí, jugando en la Huerta de la Virgen”.

* * * * * * * * * * * * * * *

Les recuerdo que se siguen recibiendo fotos de todo tipo para publicarse en la mejor revista de la feria “MI TIERRA” en Reforma No. 51. O envíenlas a mi e-mail miguel.berumen@gmail.com

26 DE FEBRERO

CONOZCO JEREZ

Con mucho optimismo anunciaba en meses pasados la aparición de mi libro “Conozco Jerez” que ya había editado en 1997, y que completamente corregido y aumentado pensaba sacar a la luz pública en la segunda quincena de Enero. Por desgracia, como es una autoedición, todavía no alcanzo de dinero para acabar de imprimirlo. Me han dicho que busque apoyos de instancias gubernamentales o culturales, pero la experiencia me indica todo lo contrario, porque –a lo que sé- solo unos dos o tres privilegiados que hacen libros a destajo son quienes resultan favorecidos con tales apoyos. Espero que para después de la Feria ya pueda ofrecer “Conozco Jerez” con muchos datos históricos nuevos, que los que presumen de ser cronistas desconocen, avalado con documentos auténticos e ilustrado con una gran cantidad de fotografías que son fieles testimonios del Jerez en que hemos vivido y por el que transitaron nuestros padres y abuelos.

LA EMIGRACION NO ES COSA NUEVA... Seguimos…

En la segunda década del siglo XX se vinieron los años de sobresalto, de terror, de angustia, de miseria y de muerte por la revolución. Una década en que Jerez pasaría de ser una villa con más de catorce mil habitantes a un lúgubre villorrio con menos de seis mil almas que pululaban entre las sombras de la destrucción de su economía y del recuerdo de sus seres perdidos. Quienes alcanzaron a emigrar, lo hicieron para no volver jamás.

( Hasta Ramón López Velarde, en sus poesías con melancolía se refería a su provincia:

"Si yo jamás hubiese salido de mi villa,

con una santa esposa tendría el refrigerio

de conocer el mundo por un solo hemisferio..." (Mi Villa)

Pero luego precisa la necesidad de no volver:

“Mejor será no regresar al pueblo,

al edén subvertido que se calla

en la mutilación de la metralla...

Y la fusilería grabó en la cal

de todas las paredes

de la aldea espectral,

negros y aciagos mapas

porque en ellos leyese el hijo pródigo

al volver a su umbral

en un anochecer de maleficio,

a la luz de una mecha

su esperanza desecha..."

(Retorno Maléfico)

Luego comienza la Primera Guerra Mundial, y Los Estados Unidos aprovechan la coyuntura para vender todos sus excedentes de producción, y además ampliar una industria bélica, que ya para entonces estaba muy floreciente. Ahora sí piden nuevamente mano de obra mexicana. "Braceros". Hay centros de contratación a lo largo de toda la frontera. Los mexicanos, junto con los chinos e inmigrantes de otras naciones son ocupados preferentemente en la construcción de vías de comunicación, supliendo a los irlandeses que laborarían en grandes fábricas para poder dar cumplimiento a los cumplimientos de esa "industria de la guerra”.

De toda la región partieron familias enteras en pos del plateado dólar, ya que la moneda mexicana estaba completamente inestable (un día valía, otro día no, luego llegaba otro gobierno y devaluaba la moneda, otros daban cartoncitos, etc.). Cuando regresaban, llegaban con hábitos de alimentación y de vestuario muy diferentes. Se identificaban fácilmente por sus "petacas» de lámina y cartón, muy diferentes a los acostumbrados baúles de cuero o de madera que se usaban para los viajes en diligencia.

“...Mucho placer nos dio cuando volvimos a nuestra casa, pero estaba completamente abandonada: todo el patio que mi mamá afanosamente había llenado de macetas con gran profusión de plantas y que tenía grandes corredores de piedra negra “chinados” a cepillo diariamente, estaba pletórico de matorrales, las paredes socabadas por la humedad amenazaban caerse. Resquebrajadas estaban las tabletas de los techos. Bastante tendríamos que laborar para poder levantar de nuevo nuestro hogar. Todo por irnos a la arriesgada aventura de trabajar en los campos agrícolas del sur de California. Hasta eso, sí nos fue bien, pues en un valle maravilloso en Napa, trabajamos en los viñedos, pero añorábamos nuestro Jerez, y diariamente comparábamos las hermosas vistas de aquel valle californiano con las serranías de Los Cardos y de El Despeñadero. Pusimos todo nuestro esfuerzo en volver a hacer laborables nuestros campos de cultivo y nuestra casa. Desgraciadamente siguieron las guerras, y muy a nuestro pesar tuvimos que volver a emigrar, pero ahora sí, para nunca más regresar...” (Testimonio de la Familia González).

En los años cuarenta, la emigración de los jerezanos ya fue constante, pues la segunda guerra mundial fue otro pretexto para que los Estados Unidos intervinieran tanto en Europa como en Asia, y necesitaban "brazos, muchos brazos". La brecha que se había abierto en tiempos de la revolución, se convertía en camino, camino que es muy transitado por los jerezanos, pero eso es otra historia…

TENER UN AMIGO ASI…

Agradezco muy sinceramente a todas las personas que me han echado una mano en estos días en que mi familia ha estado con problemas de salud. Que Dios se los pague y les de más, para que a su vez, lo repartan más delante. Gracias…

25 DE ABRIL

LAS PELICULAS DE JEREZ

¿Se da idea de cuantas películas han aprovechado estas tierras como locaciones? Ni yo sé, pero desde hace tiempo me he dado a la tarea de reunir todas las que pueda, aunque luego me digan que ando usurpando las funciones del impuesto. Allá por 1971, todo un acontecimiento ocurría en Jerez, y Carlos Bracho y Ana Luisa Peluffo les llenaban el ojo a las jerezanas y jerezanos, pues se filmó la película VALS SIN FIN, que se ha convertido en un documento histórico, porque ahí se aprecia el Jerez de hace más de 35 años. Esa cinta fue muy incomprendida en su tiempo, porque todos esperaban ver una biografía secuenciada del poeta jerezano. La copia que conseguí no es de mucha calidad porque la grabé de la televisión, pero creo que está mejor que la que existía en la videoteca del Instituto Jerezano de Cultura, que por el uso la vez que la ví, ya estaba muy dañada.

Antonio Aguilar usaba Jerez como si fuera su estudio particular y cada que se le ocurría venía a filmar películas, como LAMBERTO QUINTERO en 1987, y que a raíz de la muerte del charro zacatecano cada rato pasan en un canal de televisión.

Ya antes (en 1981) había estado filmando LOS GEMELOS ALBOROTADOS utilizando como campo de batalla la calle del reloj, la del espejo, el Bar Tizoc donde don Benjamín Contreras se esforzaba por aparecer muy natural ante las cámaras. Ahí vemos muchas caras conocidas, como la de Carlos Uriel Morales (Rorro chico).

En 1994, Antonio Aguilar produce LA GÜERA CHABELA, aunque esa cinta solo la conozco por pláticas, y nada puedo decir de ella.

En 1973, en Malpaso y en Guadalupe fue filmada LA MUERTE DE PANCHO VILLA, con la participación del tamborazo jerezano de Pancho Robles (El Birriondo). En esa película aparecen los músicos vestidos de revolucionarios, con carrilleras y toda la cosa, tocando las Del Ahuichote. Por desgracia, la copia que poseo es de muy mala calidad, a ver si luego adquiero una copia mejor. Conseguí fotos de esa película gracias a Paty Ureño y a Maruca Robles.

MI QUERIDO TOM MIX, filmada en 1991, en Jerez y Sombrerete. Poco me acuerdo de su filmación y no la he podido conseguir. Pero sí anduve por ahí asomado en las grabaciones.

Por supuesto, que no puede quedar fuera la película LA GRAN TRAICION que filmara “mi nino” (Arturo Villarreal, pa’ los que no saben) cuando era alcalde de Jerez. Una cinta de escasos recursos guionísticos. Tengo la sensación de que Erick del Castillo, Roberto Guinar, Patricia Rivera y Hugo Rosario solo buscaban un lugar donde descansar, y se vinieron a Jerez a echar “la güeva” filmando esa cinta. Ahí vemos a don Luis Luna llevando “fruta” en un torton, a mi compadre Gerry como el agente Godínez, al flaco Esquivel (que entonces sí estaba flaco), a Matías de la Torre, y a muchas otras gentes que seguramente se divirtieron en la filmación. En esos años Eric del Castillo compartió unos buenos tequilas en El Gallo de Oro que entonces estaba en su esplendor.

Me dicen que el reconocido zacatecano, de Nochistlán pues, Ernesto Juárez Frías tiene en su haber toda la colección de películas que se han filmado en Zacatecas, en una extensa filmografía envidiable. Ojalá y algún día pueda llegar con él y solicitarle me ayude a armar la filmografía jerezana.

Si alguno de los lectores sabe de más películas filmadas en esta tierra (aparte de los videos de sábado de gloria, coleaderos, etc.) agradeceré me lo haga saber.

ESTA COLUMNA SI SE LEE… Es lo que he comprobado, pues a mi petición de préstamo de la colección de la bonita gaceta “Recopilando” tuve inmediata respuesta. Gracias a Margarita Alcalde, a la Lic. Carolina Robles Carrillo, a don Güili, a Héctor Manuel Rodríguez, a Pepe de Santiago que prometió llevarme unos ejemplares, y a muchas personas más que se interesaron porque recuperara mi colección. “Recopilando” era una pequeña gaceta de tipo popular, muy buscada y leída, pues estaba escrita en un lenguaje entendible, hablaba de gente jerezana común y corriente (como nosotros) y no se encasillaba solamente en rendirle tributo a los mismos de siempre. Qué lástima que no se le diera continuidad. El proyecto era muy bueno y tenía bastante aceptación. Ojalá y en la próxima administración se retome. O que alguien con suficiente visión haga un trabajo similar de tipo mensual.

DON JUAN N. CARLOS. Respecto a lo que escribí del historiador Juan N. Carlos, recibí una llamada de uno de sus familiares que radica en México, que está interesado en proporcionarme material inédito que tiene en su poder. Por supuesto que le dije que estaba en la mejor disposición de recibirlo y hacer el uso más adecuado de él: darlo a conocer de la forma que sea. De igual manera, El Sr. Mike Gordoa, nacido en Pedriceña, Dgo., prometió enviarme varios libros familiares de la hacienda de Ciénega que están en su poder desde hace tres generaciones. Espero con ansia esos documentos.

ME EQUIVOQUÉ. Sí, en mi pasada colaboración me equivoqué al decir que la historia juzgaría a los ediles que como aplanadora tomaron alegres decisiones solo siguiendo indicaciones, sin detenerse a meditar las consecuencias que sus actos tuvieran. La historia no los juzgará, porque ya los está juzgando. Espero que el impuesto haga la crónica verídica de todos los acontecimientos actuales…

MI MÁS SINCERO PESAME. Para Margarita Alcalde y toda su familia. Solo el Creador en su gran sabiduría sabe el por qué de las cosas, aunque a veces nos llene el corazón de mucho dolor. Un abrazo con mis mejores deseos.

25 DE ABRIL DE 2008

27 DE MARZO

RELATO VERIDICO. La anécdota que ofrecí la semana pasada es completamente verídica. Mi tío Franco Félix González tenía un ingenio sorprendente, mucha agilidad mental y se entretenía contando historias a sus paisanos de La Estancia de los Berumen. El como muchos, buscó la veredita del dólar y murió allá por California, donde reside toda su familia a la que envío un afectuoso saludo. Las malas lenguas dicen que de él heredé muchas de sus mañas.

LA FERIA DE TRES DIAS. Júrelo que el Patronato va a presentar números rojos en su informe, y es que la Feria ha estado muy sola. Puros mirasoles (como yo). Solo el sábado de gloria, el domingo anterior y este han logrado atraer visitantes. Muchos factores hubo en contra: la mala reputación que conseguimos con los sucesos del Día del Inocente, la amenaza de recesión en gringolandia y el aumento a dos semanas del Festival Cultural de Zacatecas (aunque David Rivera Salinas, director del Instituto Zacatecano de Cultura diga, asegure y perjure que nada tiene que ver eso). También –por supuesto- la sombra de las gentes del diputado que querían entrometerse en el festejo.

PROGRAMA DE LA FERIA. En lo personal, el diseño del programa de mano de la feria no me gustó. Muy raro su diseño, con colores chillantes, más apropiados para un catálogo de artículos de belleza. En la página 13 hace una breve reseña de Jerez, pero ha de ser de otro Jerez, porque dice: “es rodeada por los montes de García, Susticacán y el Chiquihuite, las mesas del Fraile, Monte Escobedo y el Laurel, sierra de Leiva y el cerro de San Francisco”. En mis correrías de aventurero y buscador de tesoros conocí a la perfección la sierra de Los Cardos con sus picachos y sus mesas, el Cerro Grande (Ermita de los Correa), el de la Campana, el Montecillo, el del Tajo, la sierrita, etc., pero cerca de Jerez no hay ninguno de los que mencionan ahí. Por eso es necesario el poner a trabajar a la de ya a los impuestos cronistas de los discursos para que se ofrezca siempre una versión verdadera de la historia jerezana y no las mafufadas que ahí y en una dizque guía turística aparecen.

FALSEDADES HISTORICAS. Bueno, además de las mentiras que los guías turísticos foráneos cuentan sobre Jerez, hay otras que ha sido imposible erradicar. Y les voy a mencionar varias: Jerez no se fundó el 23 de enero de 1536. Don Juan Nepomuceno Carlos en su Historia del Santuario, en las páginas 19, 20 y 21 menciona esto, y de ahí algunos seudohistoriadores e investigadores balines se han aferrado, aunque el mismo Juan N. Carlos lo desmintiera públicamente y por escrito en 1972. La historia documentada de Jerez comienza en 1569. El 20 de enero de 1570 el Cabildo eclesiástico de Guadalajara escribía al Rey: “De pocos días acá ha mandado esta audiencia poblar otra villa que está mas adelante (de Lagos), que se llama XEREZ DE LA FRONTERA, diez leguas más acá de Zacatecas… Hasta ahora hay pocos vecinos en ella, si se puebla, será cosa muy provechosa”. Y así como este, hay otros documentos que ya tenemos en copia facsimilar que permiten ofrecer una semblanza de los primeros días de la villa de Xerez.

LA TOMA DE LOS INDIOS. Un supuesto cronista alega que cuando Jerez se fundó ya existía “la toma de los indios”, cosa mal fundamentada y no cierta. Pues la toma de los indios tiene su antecedente en la merced de agua que el rey de España otorga a “los naturales del barrio de San Miguel o el pueblecito” el 6 de enero de 1643. Antes de la fundación, ¿para qué querían toma si todo el caudal del río lo podían aprovechar para ellos solos?.

EL TEATRO FORD Y EL HINOJOSA. Todavía en muchos folletos y hasta en revistas aparece la mentira piadosa de que “los jerezanos quisieron perpetuar la muerte de Abraham Lincoln y por ello decidieron hacer su Teatro a semejanza del Teatro Ford donde fue victimado el estadista americano”. Y la verdad, nada de cierto hay en eso. Quien quiera comprobarlo, basta con que busque en Internet imágenes del “Ford’s Theatre” y no se parece en nada, ni por dentro ni por fuera. Además que nuestros antecesores en ese entonces no sabían quien era Abraham Lincoln ni les importaba saber. Aparte, la mentirota que mencioné en una de mis primeras colaboraciones: los guías de Zacatecas dicen que el Teatro originalmente era una “Casa de muchachas malas”, y luego fue la residencia de campo del gobernador de Zacatecas.

EL PORTAL HUMBOLDT. También aseguran que el portal se llama así porque Alexander Von Humboldt vivió en esa casona cuando visitó Jerez. Una mentira sin fundamento histórico alguno. Humboldt vino a México, pero el punto más al norte que visitó fue un poblado llamado “San Juan de la Chica” por allá en Guanajuato. El escribió un extenso “Ensayo Político sobre el Reino de la Nueva España”: Y ahí relata sus andanzas. El conocimiento del país lo tuvo gracias a su labor como recopilador, recibiendo informes de estudiantes y científicos. A Jerez únicamente lo conoció por referencias y lo menciona en su ensayo, en la Página 357, donde dice que hay “un pórfido emborrascado y que forma rocas de las llamadas bufas, cubre en muchos parajes la pizarra, especialmente por el lado de la villa de Jerez en donde se levanta desde el seno de estas formaciones porfídicas una montaña en forma de campana que es el cono de basalto llamado la Campana de Jerez”. El pórfido es una especie de jáspe rojizo, por lo que la información es errónea ya que en el cerro de la campana no hay tal tipo de mármol veteado. Fue el franco alemán Andrés Buhr, quien era el soporte técnico de las variadas industrias de los Escobedo el que promovió se le pusiera al portal el nombre de Humboldt, y desde el 13 de abril de 1910 así se le bautizó. Antes, eran conocidos como los portales de los Escobedo y los Berumen, pues era la sede del extenso emporio comercial creado por los hermanos José María Braulio y Juan Pablo Escobedo, que compraron la casona a don Bernardo Gómez y Dolores Otero en 1864, y más antes era de la familia de don Pantaleón de la Torre. Donde es la casa del doctor Acevedo, vivía don Francisco Berumen, quien al morir dejó la propiedad a sus hijas Lucita y Otilia Berumen, dueñas de El Negro Santo. Años después el doctor Acevedo compraría la propiedad. Por eso, reitero, es necesario ya se ponga a chambiar en serio el depositario de la crónica jerezana, para que todos esos mitos históricos se dejen bien aclarados.

DISEÑADORES JEREZANOS. El diseño gráfico es una profesión que está teniendo auge, pues no solo se trata de utilizar la computadora como herramienta de trabajo, sino que hay que inyectarle creatividad, ingenio, conocimiento. Los diseñadores jerezanos son muy buscados por gente de fuera, pero la administración municipal ha preferido utilizar empresas foráneas que seguramente les cobraron caro por el logo de imagen. Hay por ejemplo, un Gael Escobedo del Muro, que siempre ha sido muy creativo, su esposa también. Carmen Pascual Nieto excelente diseñadora, siempre con ideas novedosas, Jorge Cervantes Nieves, muy joven y muy buscado por sus diseños de calidad para posters, libros, folletos, revistas. Betty Román Berumen, ella es diseñadora de escuela, y aunque es muy joven ya tiene mucha experiencia… y así. Nadie es profeta en su tierra.

27 de Marzo de 2008