lunes, 25 de junio de 2018

ACLARACIÓN ANTE DOS NOTAS PARCIALES Y TENDENCIOSAS


En dos semanarios –como lo había predicho- se dedicaron a hablar mal de mí, y del premio recibido,  de manera completamente PARCIAL, pues los editores de esas publicaciones sólo hicieron anotaciones sobre el “anónimo” que alegremente repartía ARMANDO CORREA, lleno de inexactitudes dolosas, sin darle una leída o conocer la convocatoria o preguntar la opinión de la otra parte (o sea, yo).
Para comenzar, diré que la invitación o convocatoria se hizo por parte del Gobierno Municipal a través del Instituto Jerezano de Cultura, “a TODAS las instituciones gubernamentales, grupos culturales, asociaciones civiles, y personas físicas del municipio para que propongan candidato/a que tenga una destacada y amplia trayectoria en el desarrollo cultural de Jerez, dentro de las áreas de TEATRO, DANZA, LITERATURA, HISTORIA, MÚSICA, ARTES PLÁSTICAS Y VISUALES, para que se haga acreedor al Premio al Mérito Artístico y Cultural Jerezano “Arturo Pérez Torres”…
Quienes me propusieron vieron que ENCAJABA en las áreas de LITERATURA e HISTORIA y armaron mi expediente, con datos y fotos que yo ni me acordaba que existieran.
La convocatoria
Aquí cabe la reflexión: en uno de los dos semanarios que aludo,  dice que es incongruente que “el Instituto de Cultura le otorgue el premio a uno de sus empleados, quien efectivamente desarrolla una labor cultural, pero es parte de su trabajo por el cual percibe un salario…”. Actualmente SÍ LABORO en el IJC, pero mi trabajo es diferente a lo que ya en varias ocasiones ha mencionado ese editor de oficina. Mi trayectoria cultural tiene MÁS DE 40 AÑOS y la he realizado por mis propios medios, utilizando en ocasiones día y noche, sacrificando muchas veces el gasto de la casa. Si se me pagara por eso, aseguro que ya estaba rico, y no andaba mendingando prebendas como otros acostumbran. Además, la Invitación es para TODOS LOS JEREZANOS siempre y cuando tengan al menos 30 años de trayectoria contínua y reconocida.
El maestro Correa concluye en su escrito diciendo que  "Es totalmente incoherente, emitir un fallo en favor de una persona que no tiene antecedentes artísticos, pues pertenece a otro rubro cultural”. Entonces, según él, ¿no tengo antecedentes artísticos? En el Instituto Nacional de Bellas Artes se cobijan muchos escritores, literatos, historiadores y poetas. Habrá qué decirles que no estén ahí, porque no son ARTISTAS. En la historia de la literatura (que es un arte) hay abundantes muestras de textos inspirados en obras pictóricas o en piezas musicales, o en obras escultóricas. Y al contrario, los textos literarios han servido como punto de partida para bellas esculturas, composiciones musicales o memorables cuadros.
Mi reconocimiento que orgulloso presumo
Y remata el quejoso diciendo que “…resulta un agravio a la sociedad y a los verdaderos artistas jerezanos, quedando en evidencia la falta de honestidad y seriedad…”.
Sólo diré que a través de los años he dado mucho por Jerez, sin esperar nada a cambio, que he escrito mucho, he investigado mucho también, y todo lo he compartido siempre. Mi trabajo ha trascendido fronteras, y lo sigo haciendo con gusto (el trabajo cultural que hago desde mi hogar, donde tengo mi estudio, mi amplia biblioteca, mi desordenado archivo y mis máquinas con que imprimo) No creo pues, que la sociedad esté agraviada porque se me haya entregado tal premio.
Si la sesión solemne para la entrega del premio no se realizó, no es mi culpa, son tiempos políticos y los regidores creyeron conveniente no acudir. A mí se me citó y fui. Y creo que como jerezano, las autoridades me respetaron y me entregaron el galardón.
En la convocatoria indica en la parte final del punto 8 que “… el fallo será INAPELABLE E INATACABLE”, y en el punto 9 precisa que “Las propuestas se recibirán en el entendido que aceptarán todos los términos y condiciones especificados en la presente invitación…” ¿Qué pasa pues?
Por último, solo le pido a ARMANDO CORREA GONZÁLEZ, que así como lo manifestó el miércoles 20 de junio en que en mi centro de trabajo me tendió la mano y con sonrisa franca  me felicitó por el premio, me RESPETE, respete mi trayectoria, respete la decisión que en esta ocasión no le favoreció, porque de mi parte siempre habrá RESPETO para él y todo lo que representa.
Y solo por si alguien quiere conocer algo de lo que es mi trayectoria, ahí les va:

Actividad Periodística:
-          1973. Participa en la creación del semanario Scout “The Moon”.
-          1974. Inicia la publicación del semanario “El Eco”, del cual fue director y editor, el que circuló hasta 1997.
-          1975 Comienza a colaborar en diversas publicaciones periódicas como “Esfralve”, “Crónica”, “Tradición”, “Actualidades”, “El Alacrán” y otras.
-          Colabora también en revistas jerezanas como “Jerez”, ”Tradición”, “Ecos de la Feria”, “Jerez aquí y allá”, “Mi Tierra” y otras más que utilizan sin su permiso sus escritos y fotografías.
-          Colabora desde 2007 en el semanario “El Alacrán” con leyendas, historias y relatos de Jerez en “La página de Miguel”.
-          Mantiene desde el año 2000 espacios en Internet como www.galeon.com/berumen www.miguelberumen.blogspot.mx y en los blogs www.culturajerez.blogspot.mx y www.noticiasjerez.blogspot.mx

Publicaciones:
-          “Leyendas y Relatos de Jerez”. Primera Edición en 1992. A la fecha se sigue reeditando y reimprimiendo continuamente. La última reimpresión se hizo en diciembre de 2017. De este trabajo se han impreso más de 14 mil ejemplares.
-          “Leyendas y Relatos de Jerez” Tomo II. Salió a la luz por primera vez en 1993. Se ha reimpreso en siete ocasiones.
-          “Leyendas y Relatos de Jerez”. Tomo III. Diciembre de 2011.
-          “Leyendas y Relatos de Jerez”. Tomo IV. Agosto de 2013.
-          “Leyendas y Relatos de Jerez”. Tomo V. Octubre de 2015. Se reimprimió en abril de 2018.
-          “Historia y Leyenda de la Virgen de la Soledad”. 1995.
-          “Testimonios”. 1995. Como editor y colaborador de Victoria Eujenia Berumen. Se reimprimió en 2015.
-          “Relación de Alcaldes, Jefes Políticos y Presidentes de Jerez”. 1996.
-          “Conozco Jerez”. 1997. La segunda edición corregida y bastante ampliada apareció al público el 1º. de enero de 2011. Se reimprimió en 2017.
-          “Historias de aparecidos y Tesoros”. 1999. Como editor y colaborador de Victoria Eujenia Berumen. También se ha reeditado y reimpreso en varias ocasiones.
-          “En los tiempos de la guerra” y “Los aguaceros de Junio”. 2017. Una novela histórica y un cuento, ambos premiados en certámenes literarios.
-          “Recuerdos de Jerez”. 2018. Edición realizada bajo los auspicios de PECDAZ 2017-2018. Se presentó el 15 de junio de este año.

Actividades Culturales:

-          Fue miembro del Grupo de Teatro Experimental de la Casa de la Cultura.
-          Organizador y exponente en los Foros para la Historia de Jerez. (Primero y Segundo). Diciembre de 1992 y octubre de 1993.
-          Participó en el Segundo y Tercer Foro para la Historia de Villanueva. Mayo de 1993.
-          Ponente en los dos Foros para la Historia de Susticacán.
-          Ponente en el Primer Encuentro con la Historia de Malpaso.
-          En Noviembre de 1995, se le dio el Nombramiento honorario de Concejal Municipal de Cultura.
-          El 9 de agosto de 1996 impartió una conferencia con motivo del primer centenario del Edificio de la Torre, invitado por la Presidencia Municipal y el Instituto Jerezano de Cultura.
-          En abril de 2004 fue capacitador de informadores turísticos de Jerez.
-          En noviembre de 2008 participó como ponente en los cursos de capacitación para informadores turísticos de Jerez.
-          Ganador de los Juegos Florales “Rafael Pinedo Robles” 2013 de Fresnillo, Zac., en la categoría de cuento.
-          El 8 de marzo de 2016 participa en el Congreso “La fragua de una ciudad”, resultando su trabajo en segundo lugar, y primero escrito por un jerezano, siendo la base para que con sus investigaciones se le diera certidumbre histórica a los primeros días de vida de Jerez.
-          El 10 de junio de 2016 presenta una muestra de fotografías antiguas de Jerez en el vestíbulo del Teatro Hinojosa. Esta exposición ofrece a los espectadores una imagen muy diferente del Jerez que actualmente se conoce.
-          En diciembre de 2016 participa con un ensayo en el concurso de historia convocado por Banamex, logrando solo reconocimiento.
-          El primero de abril de 2017 participa en el foro de historia convocado para celebrar los 445 años del poblamiento definitivo de Jerez.
-          En junio de 2017 presenta una exposición de fotografías antiguas e inéditas de Jerez en el vestíbulo del Teatro Hinojosa. En esta ocasión ofrece fotografías recién encontradas y quizá las más antiguas de Jerez (de 1872).
-          En julio de 2017 se le otorga reconocimiento a la labor que realizó para que Jerez entrara en el programa “Pueblos mágicos”.
-          En septiembre de 2017 presenta un proyecto para la edición de un libro dentro del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Zacatecas (PECDAZ) y su trabajo es calificado de manera positiva, mismo que está por terminar.
-          En septiembre de 2017 es invitado por el “Club amigos de Fresnillo” para participar en un foro de historia con el tema “Episodios de la revolución en Fresnillo”.
-          Aunque no le corresponde, pero desde su llegada al Instituto Jerezano de Cultura ha estado al pendiente de la realización de los “Juegos Florales Ramón López Velarde”, que recibió con serias deficiencias, pero los ha hecho crecer enlazándose con todos los institutos de cultura del país para que la participación sea copiosa.
-          De igual forma creó el Departamento Editorial en el IJC con el propósito de ayudar a que quienes deseen editar sus obras les sea menos costosa, además de imprimir ahí toda la publicidad necesaria. (Carteles, volantes, invitaciones, programas de mano, etc.) Este departamento ha sido modelo para que otros Institutos de Cultura de la entidad creen el propio.


Familia Berumen Vargas.

viernes, 6 de octubre de 2017

ARQUEOLOGÍA URBANA EN JEREZ

Tratando de entender los cambios que sufre continuamente nuestra ciudad, pregunté al eminente Doctor en Arquitectura Carlos Lira Vázquez (con quien tengo una amistad entrañable), cómo podría hacer para remontarme en el tiempo y poder saber cómo se han transformado las calles de Jerez durante sus 445 años de existencia. Carlos Lira –amable como siempre- me aconsejó que entre otras cosas, me asesorara por un buen arqueólogo que manejara a la perfección lo que es la “arqueología urbana”. Yo entendía la arqueología de otra manera, además que no conozco aquí en Jerez a ningún arqueólogo de valía que quiera compartir sus conocimientos conmigo de a gratis.
Ahondando en el tema, leí que esa modalidad de arqueología estudia todo lo que impulsa y provoca cambios en el territorio, tanto en lo geomórfico, urbanístico, organizativo y social. Se parte de la idea que la ciudad es un ente vivo, en constante cambio y evolución. El patrimonio arqueológico es algo más que los restos recuperados del estudio del subsuelo. La aplicación de registro de los arqueólogos al estudio de edificios o de retículas urbanas ha comportado un progreso fundamental en el conocimiento de la ciudad histórica.
La primera descripción que he encontrado de las casas de Jerez, está en “Las Relaciones Geográficas de la Villa de Xerez” de 1584, cuyo manuscrito original está en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid, bajo la signatura "9.25-4/4662-VIII”. La transcripción ha sido realizada por Francisco del Paso y Troncoso. Citada por Valentín García Juárez en "Historia de la Fundación de Jerez" y por Eugenio del Hoyo en "Jerez corona a su Reina" (Revista realizada en 1961). En mi archivo particular existe una copia facsimilar extraída directamente de los originales que están en Madrid. (Aclaro: no está en Internet). Y ahí dice en la contestación a la trigésima primera pregunta: “… que los edificios de las casas en que viven en esta dicha Villa son casas bajas, sin sobrados, de tapias de tierra muerta y, las cubiertas, con vigas y terrados de tierra, la cual madera se trae de los montes de Tlaltenango, a dieciocho leguas de aquí, que es donde se labra la dicha madera, porque por causas de la guerra no la osan sacar de las sierras comarcanas a ellas…”.
Luego, en diversos documentos tenemos descripciones pero solo de los edificios representativos de la arquitectura religiosa (templo de la Limpia Concepción y capilla del Hospital de San Miguel).
A fines del siglo XVIII y principios del XIX encontramos censos donde se especifican barrios de la villa de Xerez, incluso hasta una solicitud que hace el ayuntamiento de la villa ante el intendente de la provincia de Zacatecas, que lo era Francisco Rendón, para obligar “por medios suaves” a los vecinos para que blanqueen el frente de sus casas.
Para 1800, la villa de Xerez de la Frontera no era lo que creemos, solo un caserío informe, casas de adobe, chozas y ranchitos o puestos. Ni siquiera por la calle del Espejo donde vivían los descendientes de los fundadores los edificios presentaban características que los hicieran duraderos. Fue hasta el siglo XIX en que se construyeron formalmente los edificios que hoy caracterizan a nuestra ciudad. Mismos edificios que sufrieron el abandono, el saqueo, la destrucción, siendo reconstruídos parcialmente en la década de los treinta del siglo XX. Bastante ha cambiado el nombre de las calles de Jerez desde el siglo XIX hasta la actualidad. Desde principios del 1800, cuando se determinó por mandato el urbanizar la Villa de Xerez, algunos barrios y calles comenzaron a ser conocidos, como el ya legendario Barrio de San Miguel en la parte poniente de la villa, el barrio “Del Oro”(que era originalmente donde se fincó la villa de Xerez); el barrio de “los de Guanajuato” (toda la salida norte), el rancho de San Pedro, el barrio del rescoldillo, llamado así, porque ahí vivía “el rescoldo” de la sociedad, gente pobre que no tenía ni para comprar ropa. Hay nombres que no nos imaginamos siquiera a qué calle actual corresponden.
Después, la documentación es más rica y así podemos reescribir la historia jerezana, aunque a veces hay confusión, por los nombres antiguos de las calles. Y ahí les van algunos: callejón de la Cerbatana, del Recuerdo, de Diana, del Nardo, de los Pajaritos, de la Palma, del Jardín, de las Campanas, de Nuestra Señora de Guadalupe. Calles como: Del Relox, de la Purísima, de los Gallos, Tacuba, del Álamo, cerrada de la Parroquia, Molinos de San José, de las Higueras, etc. Plazuelas como de la Loza y del Mercado.
Con el invento de la fotografía se enriquecen los testimonios gráficos de lo que era Jerez. Hay varias colecciones de gráficas que nos van presentando diversas etapas de nuestra ciudad.  Por ejemplo, la colección del Pbro. J. Rosario González, de 1928, que es la más rica de todas. La colección “Garfias” de la que he podido resguardar gran parte y que nos presenta los frentes de las casas jerezanas en la década de los 70, y muchas otras colecciones particulares.
De lo casi que no he encontrado fotos, es de cuando se amplió la calle de San Luis y Emilio Carranza (Del Hospicio), solo recuerdo que por muchos años los frentes de las casas seguían derrumbados. Si alguien tiene gráficas de ese entonces (1964-65) le agradeceré me permitiera copiarlas.
Con la reconstrucción de los frentes de las fincas del primer cuadro de la ciudad, al tumbarles por completo el enjarre, pude apreciar las diversas reconstrucciones, cómo eran los vanos de puertas y ventanas, las diversas modificaciones, y apoyado con muchas fotos que estuve tomando, aunque se enojaran los encargados de obra, enriquecí mucho los conocimientos sobre las fincas jerezanas. Es un proyecto en el que he estado trabajando por varios años, y me gustaría podré ofrecer un trabajo bien documentado, bien explícito sobre historia, leyendas y narraciones de las calles de Jerez.
Por cierto, las placas de cantera que se pusieron en varias calles de Jerez en que se aprecian fechas desde que supuestamente llevan el nombre, son solo una buena intención, pues no tienen nada de veracidad histórica…
FRESNILLO. El sábado 30 de septiembre fui invitado a participar en un foro de historia en Fresnillo, organizado por el “Club amigos de Fresnillo”. Aunque me dio “pánico escénico” cuando me tocó exponer, le hice la lucha de salir adelante, y más mal que bien saqué al gallo de la milpa. Parece que les gustó. Por cierto me preguntaron por los cronistas de Jerez, pero solo les pude dar razón del adjunto, Héctor Manuel Rodríguez Nava, que es el único que anda en joda. Los otros, nomás presumen que son y uno hasta su credencial de la asociación de cronistas se la cuelga de la camisa o camisola, pa’ que vean que sí es… pero nunca he sabido que haya escrito una sola crónica.

LIBROS. Todavía hay libros. “Leyendas y Relatos de Jerez” (5 tomos), “Conozco Jerez”, “Historias de aparecidos y Tesoros”, “La cocina tradicional jerezana”, “Retazos de mi mantel” y otros. Los puede encontrar en los portales del mercado (en la REBOCERÍA DE FRANCIS), en VIDEO REC (por la calle de San Luis), PUBLICACIONES SOFIA (calle San Luis antes de llegar al puente), Casa Museo de “Ramón López Velarde”, ARTESANIAS VIQUEZ (junto a la Presidencia), REGALOS ALEJANDRA (calle San Luis No. 76 A), “DELICIA JEREZANA” (Calle Juárez, cerca de la Parroquia), ARTESANÍAS DEL SANTUARIO (Calle Aquiles Serdán), CHOCOLATE EVEYLOR (Esquina Aurora y calle del Espejo, donde estaba “La Bola”) y en REFORMA 51 (en la Plazuela, frente a donde está don Carlos García, el Porky, con sus duros y tostadas).

domingo, 20 de agosto de 2017

EL TESORO DE LA CASA DE LAS PALOMAS

Cuentan que a mediados del siglo XVIII, había llegado desde la villa de Guar, en el reino de Galicia, el castellano Matías Correa Troncoso y Sotomayor. Se avecindó en Jerez y contrajo nupcias con Josefina Carrillo Dávila y luego con Margarita Sánchez Castellanos. Entre sus propiedades estaba una estancia ganadera llamada “San Joaquín del buen retiro” allá por la sierra de Los Cardos (algunos güeyes que se creen guías de turistas o encargados de turismo le llaman de manera incorrecta “sierra de Cardos”) y algunas céntricas casonas en la villa de Jerez. En “el buen retiro” criaba ganado vacuno en grandes cantidades que luego vendía a la ciudad de México, con lo que se había hecho de un capital considerable.

Su cuñado, Joseph Antonio Arias de la Peña era el encargado de llevar las cuentas. Vivían en una casa en el barrio “del oro” que colindaba al oriente con la espalda de la parroquia, plazuela “de la parroquia” de por medio. Antonio Arias estaba casado con Isabel Correa y Troncoso. Tuvieron una hija que mandaron a Guadalajara, a que estudiara en el colegio de San Diego de Alcalá: María Francisca Arias y Correa. Al morir sus padres, la doncella le dio poder al sacerdote Pedro Carrillo Dávila (descendiente del fundador de Jerez) para que vendiera esa finca, pues ella nunca la ocuparía.
Varios fueron los interesados en adquirirla, porque suponían que en algún lugar de la casona encontrarían bien resguardado todo el dinero producto de la venta de animales que por muchos años hiciera don Matías Correa, que además fue alguacil perpetuo. En enero de 1845, don Antonio Lavat vendió en 4 mil 500 pesos esa casa al cura Juan José Orellana. Sus colindancias eran: al oriente con la espalda de la parroquia, plazuela de por medio, por el sur con propiedad de doña Juliana Díaz, don Jacinto Dávila y con parte de la de don José María de la Campa y Llamas, callejón de por medio (calle de la Aurora); por el norte con la casa de la fábrica del Santísimo Sacramento y con herederos de Juan Bautista de la Torre. Por el poniente con una escuela y con la cochera de don José Manuel Amozurrutia.
La casa tenía zaguán, sala, dos recámaras, comedor, despensa, cocina, cuatro cuartos en el patio el cual tiene un corredor por los cuatro vientos, un corralito con pozo y lavaderos, tienda y trastienda, un pasadizo, un corral grande con puertas falsas, lugares comunes, una troje que tiene unida a la parte sur, una tienda con dos puertas al callejón que va de la parroquia al santuario y un corral chico con una caballeriza y un pajar.
A fines de noviembre de 1856, el sacerdote Orellana vende la casa a don Hilario Llamas, quien once años atrás había comprado la hacienda de Santa Fé. A don Hilario mucho le platicaron del entierro que posiblemente hubiera hecho don Antonio Arias, buscado infructuosamente por don Antonio Lavat y por el mismo cura anterior poseedor de la casona.
Don Hilario decidió reconstruir la finca, pues estaba en muy mal estado por todo el escarbadero que habían hecho quienes buscaban el mítico tesoro. Las crónicas refieren que al tumbar la casona, resultó el entierrito, por eso es que la pudo hacer de dos pisos y con portalería al frente. Además, hizo locales para una tienda llamada “Los Pichones” cuyo frente daba a la calle de la Aurora. “Las Palomas” era un gran comercio situado en la esquina sur del portal. Muy bien surtido y al parecer era la principal, pues tenía armazón y trastienda. Junto estaba un amasijo, un harinero y una pieza del horno, por lo que suponemos también contaban con panadería. Y en el extremo norte del portal estaba otra tienda llamada “La Activa”. Hay que recordar que en esos tiempos, en cualquier comercio de este tipo se podía encontrar de todo, desde clavos para herraduras, sillas de montar, vino, frijol, maíz, etc.
Don Hilario murió el 26 de Febrero de 1879, y a pesar de que vivía atrás de la Parroquia, sus honras fúnebres fueron realizadas en el Santuario de la Soledad por los sacerdotes Andrés Vicente López, Gabino Bernal y Francisco Bañuelos, con licencia del Cura que celebrara la Misa en el portal veinte años antes, don Eufemio Astey.

La propiedad se mantuvo firme, bajo la mano férrea de su viuda, doña Ana de Valdez, y el emporio comercial creció más cuando a principios de 1892 es demolido el viejo edificio que servía como escuela y se abrió una calle que comunicaría la Plaza Tacuba con el Santuario afectando una casa que fuera antaño de la Fábrica del Santísimo Sacramento y parte de la cochera de los Amozurrutia. Entonces se amplían los comercios que benefician a la familia Llamas: Una tienda con armazón en la esquina de la calle Nueva, con su respectiva trastienda, además de tres cuartos con vista a esa calle, en uno de ellos se encontraba la botica “La Tienda” también de la familia Llamas. Después, por cosas de herencias, la finca se dividiría en dos partes, como se encuentra actualmente.
Cuentan que quienes pasaban a deshoras de la noche por la calle de la Aurora se encontraban una espeluznante aparición que con voz infrahumana los invitaba a seguirlos para decirles dónde estaba un gran tesoro enterrado. Nadie en su sano juicio se atrevería a andar en pos de ese espantoso ente. Se aseguraba que “muy cerca del brocal norte del pozo y debajo de las escaleras hay una gran fortuna, en monedas de oro muy antiguas, así como joyas de antes de la revolución” (Se refiere a la revolución de independencia).
Dicen que el fantasma dejó de aparecer una noche en que un envalentonado jerezano que pasaba por la callecita, al estremecerse con los lamentos del ánima y oír que con voz lúgubre lo conminaba a seguirlo, llamándolo por su nombre, reaccionó rápidamente sacando su pistola y tirando dos balazos al aire.
“¡No seas cabrón ni cobarde,
no me mates, por favor,
te lo pido por tu madre,
no le causes gran dolor!”

“Guarda en tus ropas la fusca,
que el diablo sabe cargar
yo soy quien en las noches busca
alguien a quien pueda amar…”

      Entonces, el fantasma no era tan fantasma, sería una ánima alocada como el “ánima de Sayula”…



miércoles, 26 de julio de 2017

LAS BRUJAS AGUACATERAS

LAS BOLAS DE FUEGO
-¡Quihubo compadre Casimiro! ¿Po’s qué anda haciendo? ¡Pásele, pásele a su probe casa!
-No compadre, nomás vengo de pasadita a pedirle dos favores.
-Usté nomás diga, y ya sabe.
-Po’s mire, los aguacates de mi güerta ya están a punto, y es tiempo de cortarlos pa’ llevarlos a Jerez pa’ venderlos. El favor que le pido es que me preste unas rejas porque las mías ya no sirven, ya están muy podridas y desclavadas.
-Mañana mesmo las cargamos en la troca, y yo mesmo le ayudo a pizcar. ¿Cuál es el otro favor?
-Po´s quero que me acompañe a velar la güerta hoy en la nochi, porque a unos muchachos malhoras les ha dado por meterse y cortan la fruta nomás por que sí, de puritita maldá, ni siquiera se la comen, nomás se desperdicia.
-¡Pinchis muchachos cabrones! Nomás péreme tantito, deje le aviso a mi vieja, me llevo mi cotorina y mi escopeta y nos vamos.
-Me saluda muncho a la comadre y de paso también a los ahijados.
Los dos compadres caminaron luego por una estrecha y larga calle del rancho “El Cargadero” y al llegar a un tendajón se pararon.
-Cómprese unos bolillos, una latita de chiles, un pellizco de sal en un papel de engoltura y un par de pecsis, ahí le dice al tendero que aluego le trayemos los cascos. Así, nos hacemos unas tortas de aguacates. Nomás buscamos unos que estén bien maduros, los despanzurramos en los bolillos, y ¡qué tortas nos vamos a aventar! ¡ni las del huicholito de Jerez!
Después de pagar en la tienda lo comprado, siguieron alegremente su camino, platicando y riendo, hasta llegar a la huerta de aguacates criollos de don Casimiro; ya para entonces el sol se comenzaba a ocultar entre los riscos de “Los Cardos”.
-Yo crio’que este es buen lugar para la vegilancia. Desde aquí se ve toda la barda del camino. Si se brincan aquí los vemos, acomódese compadre; mientras abro la latita de chiles, vaya escoja los aguacates que más le cuadren pa’ sambutirlos en los bolillos.
-¿Ya se fijó compadre cómo está el cielo tan claro, con remunchas estrellas?, yo crio’que vamos a pasar una noche tranquilona, po’s con tanta luz de la luna no crio’que los muchachos maldosos se animen a venir a rascarle los aguacates.
-Si compadre, se ve rebonito el cielo, con ganas de quedarse viéndolo toda la nochi. Mire, hasta estrellas fugaces se ven.
-¿Pa’ donde? No las deviso.
-Sí mire, esas como bolitas de fuego que se ven en el cielo por el rumbo de Ciénega.
-¡Ah como será pendejo compadre!, con perdón suyo, pero esas no son estrellas fugaces, ¡son brujas! ¡brujas! Y si se fija, vienen como pa’ca.
Ante la seriedad de don Casimiro, el otro comadre, se carcajeó bien y bonito.
-Po’s ora usté me ha de perdonar, pero el pendejo es usté, ¿cómo va a creyer en brujas en estos tiempos en que la modernidá nos ha demostra’o que esas cosas no existen? ¡No compadre, usté anda mal y perdóneme que me riya de usté, pero esas son estrellas fugaces!
-O’ra verá. Nomás pa’ que vea, las voy a tumbar, ya verá.
Y el compadre seguía riéndose, mientras don Casimiro se levantaba y anunciaba:
-Voy a rezar una oración que me enseñó mi mamá y que es muy enefeitiva pa’ bajar brujas voladoras; usté no haga ruido ni se burle, pa’ que todo salga bien.
-Ta’ güeno compadre, no digo nada.
Don Casimiro le hizo señas de que se mantuviera callado, y luego, a toda voz empezó a gritar:
¡Oh! Santa Martha anamorada / que cuando en el mundo anduvites / todo se te concedía, / del cielo que es tu morada, / baja ya a la fregada / a esas brujas que ahí vites. / Alma de los cuatro vientos, / príncipe de los cuatro vientos, / príncipe de las tinieblas, / tú que andas por mares y tierras / baja ya de tus aposentos / a esas viejas que ahí andan. / Muerta negra, muerta blanca, / muerta de los cuatro vientos, / santa Martha, san Apolinar, / san Apolonio, siete sueños y siete flores, / siete penas y siete chamucos / sean los que me traigan enseguida / lo que en el cielo vuela. / Alma de Juan el minero, / alma de los cuatro vientos, / tú que andas por cerros y montañas, / no dejes que con sus mañas / se apropien de tus tesoros / esas brujas voladoras.
-Oooiga compadre, ¡me está asostando! Mire, las dos bolas de lumbre se hicieron regrandotas y parece que van a cayer aquí cerquitas. ¡Ay compadre! Ya se apagaron.
-Ora a ver si se burla, venga conmigo, vamos a donde cayeron, véngase, no sea zacatón compadre.
Y don Casimiro, seguido de su aterrado compadre se dirigió a donde cayeron las bolas de fuego. Su sorpresa fue grande cuando en el lugar encontraron sentadas a dos jóvenes muchachas. El compadre al verlas les espetó:
-¡Ajá! ¿Con qué astedes son las que vienen a tumbar los aguacates? ¿De casualidá no vieron ónde cayeron orita unas bolas como de lumbre?
-¡No compadre! ¡no sea pendejo! –reviró don Casimiro- ¡Estas son las brujas! ¡Estas eran las bolas de lumbre! Y yo las conozco. ¿Son ástedes hijas de don Luciano el de Santa Rita? ¿Po’s en qué fregaos andan metidas? ¡Quien las viera en su rancho tan modositas! Si viviera su siñor padre se golvía a morir de saber que sus hijas tienen tratos con el maligno cachetes de cuero.
-No, don Casimiro, no es lo que usté piensa –contestó una de las muchachas- nosotras no le hacemos mal a naiden. No somos brujas dañeras, no tenemos tratos con el malo. De verdad. Nomás hacemos trabajos güenos, y vamos al valle a deshacer un trabajo de un enhechizado. Por favor, déjenos ir.
-Mire don Casimiro, tenemos harta urgencia de ir a Valparaíso. De caridá le pido que nos quite el conjuro con que nos bajó, –terció la otra bruja- déjenos seguir haciendo nuestro trabajo. Nosotras somos brujas de las blancas, de las que no hacen daño, de las que curan.
Ante la insistencia de las muchachas, don Casimiro se rascaba la cabeza y la nuca, pensativo, mientras el compadre seguía los diálogos con los ojos desorbitados y la babeante boca bien abierta.
-Po’s las dejaré ir solo si me juran que no le harán daño a ningún cristiano que vean por ahí.
-Don Casimiro, quítenos su conjuro que luego la noche se hace corta y no alcanzamos a hacer nuestro trabajito. Es más, cuando acabemos le trairemos unos guaraches de esos que hacen rechulos en el valle. ¡Ándele! Ya dijo mi hermana que somos de las güenas. Y po’s pa’ que vea, hasta le podemos ayudar con sus aguacates.
-No, no, nomás les pido que no hagan cosas malas, y ahí les va la oración pa’ que sigan volando:
“Tú que todo estás mirando / libera de todas mis redes / y deja que sigan volando / estas dos pobres mujeres. / Tú que todo conoces, / permite que ellas prosigan / y hacer el mal no consigan / si a algún cristiano molestan / que un burro les dé fuertes coces / y que mueran lentamente / de muy fuertes toses”.
-¡Ay don Casimiro! Usté le inventó lo último a la oración pa’ desgraciarnos. No confía en nuestra palabra, pero va a ver. –Dijo una de ellas mientras la otra se reía alegremente. Y de repente, se convirtieron en dos brillantes luces que al tomar altura se convirtieron en bolas de fuego que atravesaron en esa estrellada noche de oriente a poniente todo el firmamento.
Los compadres se quedaron atónitos, sin saber qué decir o hacer. Hasta que don Casimiro rompió el silencio:
-Mejor ámonos pa’ la casa. Ya me dio miedo. Y le voy a dicir la verdá compadre: mi mamá a cada rato me recitaba esas oraciones, pero como jugando, cantaditas, pero yo no creyí que de veras servirían pa’ bajar brujas.
-Sí compadre, mejor ámonos. ¿Ya vido? Por andar jugando con lo que no sabe. Aluego me va a salir con que también se sabe una oración pa´que se nos aparezca el chamuco patas de gallo…
Y los compadres salieron de la huerta, lentamente, cuidando sus pasos, volteando a cada momento a sus espaldas, revisando cada sombra de los arbustos, atentos a cualquier ruido, y solo se sintieron seguros cuando estuvieron acostados en sus respectivas camas.
LAS BRUJAS AGUACATERAS
Ya era entrada la mañana del domingo cuando don Casimiro fue despertado por su compadre que con fuertes toquidos deseaba tumbar la puerta de la casa.
-¡Compadre! ¡No la chingue! ¡Apenas estaba ricordando! Y es que en toda la noche no pude dormir nomás pensando en las hijas de don Luciano, las brujas esas, nomás cerraba los ojos y las veía como demoños, que se reían regacho, que me atizaban con jierros de lumbre… ¡ay compadre! ¿Po’s pa que me dispierta tan temprano?
-Usté ha de perdonar. Pero como me dijo que le ayudara con los aguacates ahí traigo en la camioneta un chingo de rejas pa’ ponernos a pizcar. Usté nomás dice.
-Po’s sí, deveras. Ni me acordaba ya. Ámonos pues pa’ la güerta.
Don Luciano nunca supo que sus hijas eran brujas...
Cuando llegaron a la huerta, los dos compadres se apearon de la camioneta y entraron volteando para todos lados.
-¿No nota algo raro compadre? Yo como que noto que algo no está bien, pero no sé qué.
-Po’s sabe qué será. Ámonos asomando al clarito onde cayeron las brujas, a ver si se ve quemao por las lumbre o qué.
Al llegar al claro, nada anormal encontraron. La yerba fresca como si no hubiera pasado nada y ahí donde cayeron las muchachas estaba un pequeño envoltorio de papel de estraza atado con mecate.
-Compadre, ¿ya vido ese envoltorio? ¿No lo habrán dejao las brujas esas?
-Po’s no sé, solo abriéndolo, pero me da miedo…
-Haga una cruz con la navaja y corte los mecates, así creo que nada malo nos pasará.
-Mire, son unos guaraches de los que hacen en el valle. Están bonitos, bien bordaos, se los regalo compadre. Ya pa’ que tire esos de cuatro puntadas con suela de llanta que no le sirven de nada.
-Ta usté jodido compadre si piensa que me voy a poner eso, sabrá Dios qué brujería tendrán.
-Oiga compadre, ¿ya se fijó en los árboles? Eso es lo que notaba raro cuando llegamos. Mire, se nos adelantaron en la pizca… ¡no hay ni un aguacate!
-Pero… ¿cómo? ¡No se ven rastros de que hayan entrado pizcadores! ¿Quién y cómo cortaron la fruta? Ni se ven güellas de que haya entrao alguna troca. ¡Ah pinchi gente hija de la chingada! Nomás pensando en la malditura.
-¡Po’s ámonos a Jerez a ver a los coyotes que nos compran los aguacates! Si los cortaron en la madrugada, seguro que se los habrán ido a ofrecer a ellos.
Los kilómetros que separaban a la ranchería de Jerez se les hicieron casi nada, y en poco tiempo los compadres ya andaban preguntando en las seleccionadoras de fruta sin que les dieran razón de haber comprado muchas rejas de aguacates. Hasta que se les ocurrió ir al tianguis dominical, y ahí casi a la salida de la calle Galeana, vieron a las hijas de don Luciano ofertando aguacates. Al ver a los compadres, sonrieron alegremente haciéndoles “quihubos” con los ojos, haciéndoles señas de que se arrimaran.
-¡Ajá! ¿Así que además de brujas rateras? ¡pinchis viejas desgraciadas! Pero esta me la pagan, voy con la polecía a dicir que me robaron los aguacates.
-¿Y qué les va a dicir? ¿Qué los cortaron en la madrugada y se los trajeron volando? ¿Qué son brujas y usté las conjuró? No, compadre, mejor vaya con ellas y dígales que le devuelvan sus aguacates.
-Véngase, vamos los dos, no me deje solo, pa’ agarrar valor.
-No, yo no voy, no li’hace que diga que soy coyón.
-Po’s yo tampoco me animo. Pinchis brujas, ¿no que no eran dañeras? Me jodieron con mi cosecha.
Y como los compadres no se acercaban y seguían discutiendo, una de las muchachas se acercó a don Casimiro y tocándolo por la espalda, le dijo:
-Don Casimiro, acuérdese que le dijimos que le podíamos ayudar con sus aguacates, y eso estamos haciendo. Mire, se está vendiendo muy bien al menudeo. Va a sacar mucho más que si lo hubiera vendido a los coyotes. Este dinero que le doy es como la mitá de lo que va a tener de los aguacates.
-Pe…ero, ¿cómo y a qué horas pizcaron y trajeron todo? Nomás dígame siquiera pa’ saber.
-No, don Casimiro. Eso no le diremos, no le gustaría saberlo. ¿Ya vido sus guarachis? Se los trujimos del valle, de los más caros que encontramos y crio’que es de la medida de sus patas.
Y así, don Casimiro y su compadre aprendieron en esa noche y día, que no todas las bolas de fuego son brujas malas, y cada que es tiempo de aguacates, suspiran añorando a las hijas de don Luciano, el de Santa Rita.