viernes, 11 de marzo de 2011

LA NIÑA GUADALUPITA BRILANTI


Pedro Moreno
Pedro Moreno es un héroe de la independencia, muy recordado en Jalisco. Dicen sus biógrafos que era blanco, alto, gordo, de ojos grandes y negros, barba poblada y cabello castaño obscuro. No era uno más del montón, pues había estudiado en Guadalajara Gramática latina, Filosofía y algo de Jurisprudencia. Moreno era hacendado y comerciante en Lagos (estaba muy bien acomodado). En la trastienda de su negocio de lencería, cristalería y abarrotes se conspiraba contra la monarquía española, y a esas muy secretas reuniones asistían los hermanos Rafael, Antonio y José María Castro, los Borja, José María Torres y uno de los zacatecanos “pachones”.
La esposa de don Pedro se llamaba Rita Pérez Franco, sus hijos José Luis, Josefa Marcelina, José María, María Luisa y una bebita nacida el 12 de diciembre de 1812 llamada María Guadalupe Lucía. (Pedro Moreno y su esposa Rita tuvieron 9 hijos). Además vivían en su casona 7 de sus hermanos.
En 1813 se convino en tomar las armas, designando como jefe a don Pedro, pero algo sospechaba la autoridad, que los mantuvo muy vigilados. El lunes de pascua de 1814, doña Rita con sus cuñadas bien disfrazadas con enaguas de chomite, rebozos burdos y un cántaro al hombro salieron de Lagos. Se reunieron con Moreno el miércoles siguiente y fue entonces que este declaró en el rancho de La Sauceda que tomaba las armas a favor de la Independencia, al frente de todos los varones de su familia, de muchos vecinos notables de Lagos, de todos los ranchos y de su hacienda.
Tres años 6 meses duraría su campaña, en la sierra de Comanja y la de Guanajuato. Estuvo en el fuerte del Sombrero y cuenta la historia que uno de los que atacaron ese fuerte, fue el capitán realista José Brilanti al frente de un fuerte contingente de “panzas” (así le llamaban a los que servían al régimen colonial) desde la Mesa de las Tablas, que se conoció luego como la “mesa de Brilanti”.
Doña Rita y su hija Guadalupe.
Cuando Pedro Moreno con su familia se fueron al fuerte del Sombrero, doña Rita dejó encargada a su menor hija, Guadalupe, en la hacienda de Cañada Grande, donde el sacerdote Antonio Bravo Guerra la cuidaba. De vez en cuando Moreno visitaba esta hacienda para ver a su pequeña hija. Los realistas José Brilanti y el Cura José Antonio Alvarez (que muchas atrocidades hizo por Jerez) sabían de sus visitas y un día lo estuvieron zorreando. Llegó primero Brilanti, y al no encontrar a nadie de la familia Moreno, tomó a la niña Guadalupe en sus brazos. Cuando entró a la hacienda el cura chicharronero (Alvarez) quiso matar a la niña y llevarse la cabecita. Brilanti se opuso diciéndole: “Ni un grano de maíz he tomado de esta hacienda, nada más que a esta niña. Es mi prisionera y usted no tiene ninguna facultad sobre ella”. Para no atragantarse con el coraje, el cura Alvarez apresó al dueño de la hacienda y de ahí lo condujo hasta la cárcel de Aguascalientes, donde murió.
Brilanti se llevó a la niña Guadalupe a Lagos (para entonces tenía 2 años 4 meses); la tenía en su casa, cuidaba mucho de sus alimentos y comodidades, mandó hacerle muchos y muy decentes vestidos y la amó como a su hija. Cuando salía a campaña, la dejaba en casa de la señora Luz Ochoa a quien recomendaba mucho su asistencia. El eminente historiador Agustín Rivera y Sanromán afirmaba que la niña también quiso mucho a los Brilanti y a don José lo trataba de “papá”. Todos los realistas de Lagos llamaban a la niña Guadalupita Brilanti, y ella decía que así se llamaba. Cuentan las crónicas que siempre portaba sobre el pecho un escudo de plata que le mandó hacer Brilanti, con esta inscripción grabada: “Me salí de entre los insurgentes por servir a la monarquía española”.
Brilanti tuvo que salir de Lagos para desempeñarse como comandante de Durango, entregando a la niña a doña Olaya Torres, esposa de José María Moreno, quien se había mantenido en el bando realista. Guadalupe Brilanti (o Moreno) murió en la epidemia de cólera de 1833, poco después de haberse casado con Manuel Ochoa y Rábago, y procrear a un hijo, llamado Manuel Ochoa Moreno.
Julian Brilanti Zuazo
La cuna de la niña Guadalupe fue el heno de las profundas cañadas; estuvo a punto de ser degollada en su infancia; vivió en casa ajena y separada de sus padres como prisionera; no conoció a su padre; lloró la horrible muerte de él; y cuando tras una larga tempestad habla aparecido la estrella del amor, cuando todavía estaba fresca en sus sienes la corona de verbena de su fiesta nupcial, fue sacrificada por la peste.
Pedro Moreno murió alcanzado por una bala cerca del rancho El venadito, el 27 de octubre de 1817, luego lo ahorcaron, y después descolgado y exhibido y su cabeza sepultada en el templo de La Merced.
Algunos historiadores sugieren la hipótesis de que este capitán realista José Brilanti haya sido el mismo que venido desde los reinos de Italia, se estableciera en la villa de Jerez, donde tendría una numerosa familia. Posibemente esto sea cierto, pues luego de que Brilanti estuviera en Durango, incursionó por Colotlán, demarcación de donde fue gobernador interino, y Tlaltenango, Zacatecas. Luego, ocupó interinamente el cargo de comandante general de Zacatecas,
Se desconoce la fecha en que se estableció en la villa de Jerez, que podría ser al término de la guerra de independencia y acogiéndose al indulto ofrecido por Iturbide. José Brilanti, hijo de Francisco Santiago Brilanti y Magdalena Bezzi se casó con doña Josefa Zuazo Félix, hija del linajudo vizcaino Higinio Zuazo y Josefa Félix de Arellano.
Mausoleo de la Familia Brilanti
Sus hijos fueron José Rafael, José Juan (nacido en 1826), Modesta (nacida en 1829) y Julián (nacido probablemente en 1827).
Durante la segunda mitad del siglo XIX, los Brilanti fueron reconocidos comerciantes, emparentando con las principales familias jerezanas.
La figura de don Julián Brilanti Zuazo es reconocida en las páginas de la historia jerezana, pues influyó mucho en la política de la pequeña ciudad. El jardín que se hizo en terrenos de la huerta de la virgen, llamado originalmente como “de la Soledad”, luego sería conocido como “Jardín Brilanti”, en reconocimiento a que fue Julián Brilanti quien lo plantó y construyó.
Su hija Josefa Brilanti, costeó la terminación de la torre norte de la catedral zacatecana, obra que estuvo a cargo del eminente cantero y empírico arquitecto jerezano Dámaso Muñetón.
Otro mausoleo de los Brilanti.
A pocos pasos de la entrada norte del panteón de Dolores, se encuentra el regio mausoleo de la familia Brilanti, que es una muestra del esplendor y riqueza del Jerez en el porfiriato.
LIBROS. “Conozco Jerez” y “Relatos y Leyendas de Jerez” todavía están a la venta en Regalos “Gersy”, Nevería “El Paraíso”, Discos y Cassetes “Ara” (en el mercado), con don Miguel Estrada (en donde venden periódico en los portales del mercado), en Video “REC”, en publicaciones “Sofía” y en Reforma # 51. Aproveche que todavía hay, porque después de la Feria ya no habrá y se tendrán que esperar hasta la próxima reimpresión. Por cierto, hace días me pidieron regalar libros míos a una que se dice descendiente de un destacado músico jerezano, y que nomás viene a Jerez a la pizca y no deja nada de beneficio. Si fuera una persona que de verdad contribuyera con la cultura jerezana, con gusto lo haría, pero a gente nefasta como esa que solo viene a ver qué se lleva, ni el saludo le doy, no le hace que se enoje el presidente, al cabo muy mis libros y a mí me costaron.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

gracias por compartir esta historia a los jerezanos nos hace falta conocer mas nuestra historia, yo trato de hacerlo con los niños pequeños, siempre los llevo a conocer la historia de su region.

Anónimo dijo...

Gracias por compartir esta historia de los Brilanti. Me da gusto que parte de mi historia familiar provenga de Jerez

Benito Torres

Sergio Rafael Brilanti y Nuñez dijo...

DOY LAS GRACIAS A QUIENES ESCRIBEN ESTAS BELLAS LETRAS DESCRIBIENDO LUGARES HERMOSOS DE MI MEXICO Y EN LOS CUALES TAMBIEN APRENDO SOBRE MIS ANSESTROS.

Sergio Rafael Brilanti y Nuñez