viernes, 3 de agosto de 2012

LA CALLE REAL, DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE, DEL SANTUARIO, FRANCISCO I. MADERO, BIZARRA CAPITAL


La historia documentada de Jerez nos dice que fue fundada en Noviembre de 1569 como Villa de Xerez de la Frontera. Las casas de los españoles que la poblaron estuvieron alrededor del pequeño templo parroquial de la Limpia Concepción. Tomando en cuenta nombres de calles actuales, sus límites serían por el sur la calle de la Libertad, por el norte la de San Luis, por el oriente la de Dolores y por el poniente la Bizarra Capital.
Plano de 1772. Con una línea roja marcamos la calle Real.
 A los naturales que cohabitaron con los primeros pobladores españoles se les asignó una especie de huerta al poniente de la traza, que fue conocido como “El Pueblecito” o el “Barrio de San Miguel” donde años después fincarían un pequeño templo dedicado a “San Miguel Arcángel” que quedaba a pocos pasos de la Parroquia, pero separado por una plazuela que los comunicaba solo por un pequeño callejón llamado “De la Aurora”.
Presidencia Municipal en 1928. Foto de J. Rosario González.
La calle que quedaba entre la villa de Xerez y “El Pueblecito” corría hacia el sur y se convertía en el camino real a Guadalajara. (Así se les llamaba a ciertos caminos que se suponía estaban en condiciones de que viajara por ellos el Rey, aunque nunca vino ni viajo por ellos).
Pronto, esa calle se fue convirtiendo en una de las más importantes de la villa, conocida también como “Calle de Nuestra Señora de Guadalupe”. Aunque las fincas más opulentas se levantaron en lo que se conocía como “Barrio del Oro”, en esta calle tuvieron su asiento las residencias de los españoles que tenían propiedades al sur de la región.
Calle del Santuario, desde la rinconada.
A fines del siglo XVIII, el templo de San Miguel Arcángel, que era muy pequeño amenazaba ruina, por lo que se decidió erigir un templo de mayores proporciones, y poner en el adoratorio central a la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, que ya para entonces era muy venerada.
Desde que se consagró el Santuario, la calle fue llamada “Del Santuario” o también “Real” como se conocía antes.
Con la edificación de la Escuela de Niñas se abrió la calle que cerraba la plazuela que se conocía como “de la Parroquia”, llamada luego “De Tacuba”. De igual manera se abrieron los espacios que estaban atrás del Santuario conocidos como “Huerta de la Virgen”. Todo esto le dio mucha importancia a la calle del Santuario, y sus fincas compitieron con las de la calle “Cerrada de la Parroquia” o “Del Espejo”.
Luego de la Revolución, por un corto tiempo fue nombrada la calle del Santuario como “Francisco I. Madero”, nombre que no perduró mucho, pues luego se le impuso el del segundo poema más conocido del poeta Ramón López Velarde, “Bizarra Capital”.
Actualmente es conocida indistintamente como calle del Santuario o Bizarra Capital.

Descripción breve de la calle del Santuario en 1910, (del historiador Margarito Acuña)

Al centro. "La Norma" junto al Santuario.
Por la calle del Santuario que divide la ciudad antigua diré que en la acera del poniente del Jardín está la portada y frente de lo que fue la antigua Jefatura Política y anexa a la misma la Penitenciaría en el siglo pasado y primera decena del actual. Es notable por su estilo colonial; de sólida construcción aunque de mal gusto arquitectónico.
Siguen en la misma acera (hoy casas comerciales) la que fue casa de don José María Carasa, donde vivió y murió. Este señor era español que vino a México en un batallón de la Península, el año de 1814 y le tocó militar en esta región contra los insurgentes. Cuando terminó la guerra, él se vino a radicar a la entonces villa de Xerez, Zacatecas, donde se licenció del batallón a que pertenecía.
Como algunos años estuve fuera de Jerez, cuando volví a la ciudad a principios de este siglo, ya no existía el señor don José Ma. Caraza. Parecía un Patriarca con su larga barba blanca que le llegaba hasta el pecho; su extirpe a la fecha parece ya haberse extinguido.
El “Salón Verde” o “Casa del Campesino” ocupa el lugar donde antes existía el Monte de Piedad (Montepío), que se incendió sin saberse el motivo y en cuya catástrofe se perdió mucho dinero en las prendas allí depositadas.
Edificio "De la Torre" que albergó la antigua escuela de niñas.
En la esquina de la misma cuadra está el edificio de dos pisos que por muchos años se llamó “La Norma”, que fue antiguamente una de las mejores tiendas (Cajones se les llamaba entonces a las que expendían ropa) de la Villa. La calle transversal que queda al frente  y que en su principio se llamó del Reloj, después Calle Nueva y por fin Aquiles Serdán, no existía antes y fue abierta para dar salida a la Plaza que está a espaldas de la antigua Parroquia y de la antes dicha, a la calle Real, que algunos años después se conoció por “Calle del Santuario”. La calle Real era muy transitada por las recuas y viandantes que pasaban para el Real del Fresnillo o de este para Bolaños. Por cierto que el Camino Real pasaba por la primitiva hacienda de La Labor, el ranchito de los Ríos y el Niño Jesús, por haberle cambiado por razones  de seguridad pues antes, en la Ermita y Charquillos asaltaban los ladrones a los arrieros.
Frente al Santuario está el hermoso edificio de la Escuela “De la Torre”, cuya fachada es de cantera y está conceptuado como una verdadera obra de arte. Fue construida por el arquitecto don Dámaso Muñetón, nacido en Tepetongo. El interior es reducido y antihigiénico por lo que se le considera inapropiado para el uso a que se destina.
El Santuario con sus dos torres gemelas y sus hermosos pórticos simétricamente ubicados, son notables por su construcción artística y de una belleza incomparable si se miran detenidamente.
Esta y las otras fotos son de 1928, de J. Rosario González.
De la calle del Santuario (Camino Real) solo diré que en ella estaba, en la esquina, frente al costado sur de dicho templo, la Tienda llamada “La Aurora”, que desde el siglo pasado era propiedad de don José Cabrera.
Por la misma calle Real o del Santuario, y frente a donde antes estuvo la Presidencia Municipal (ahora el Correo), se encontraba la casa de don Petronilo Colmenero, un señor alto, delgado, y eterno litigante con los indios del Pueblo (Susticacán).
En la esquina de la calle del Sol y del Santuario estaba la Tienda llamada “El Chin Chun Chan”, donde se vendía el mejor pan de la ciudad.