lunes, 10 de noviembre de 2008

LAS MONOGRAFIAS JEREZANAS



Gracias a la gentileza del Profr. José Luis Campa García tengo en mis manos varios ejemplares de unos simpáticos libritos llamados “Así es mi Tierra”, que son el reflejo de lo que algunos docentes realizan en su labor al frente de grupos de niños, con la finalidad de adentrarlos en el conocimiento del español, así como para preservar tradiciones, costumbres, anécdotas, historias, etc.
Muy loable ese esfuerzo, me parece una labor magnífica, y como soy “bien compartidor”, ahora les ofrezco párrafos de algunas de estas monografías:

De la Colonia del Valle, las niñas Mariela y Maribel Hernández, de 11 y 12 años narran la historia de LA MUJER BONITA
Dice mi papá que él tenía un amigo que vivía solo en una casa viejita, junto al arroyo de la Colonia del Valle, él trabajaba mucho, por eso regresaba tarde y bien cansado.
Un día que llegó a su casa, se acostó en la cama y entonces vio que entró una mujer muy bonita y le preguntó que si le quitaba los zapatos, él contestó que sí, entonces la mujer le quitó los zapatos y se fue, él le gritó que regresara, pero ella ya no se volvió a ver.
Al otro día que regresó de su trabajo, ya estaba la mujer ahí y le preguntó que si le quitaba los zapatos, él contestó que sí, entonces ocurrió lo mismo que el día anterior y él seguía sorprendido.
Así se fue acostumbrando a que todos los días la mujer le quitara los zapatos, pero se le hacía raro que ella siempre andaba con la misma ropa. Entonces un día, se puso los zapatos y la siguió, miró que ella no abrió la puerta, que la traspasó, se asustó mucho, pero se armó de valor, se fue siguiéndola hasta que desapareció en el lienzo charro, la buscó y la buscó, como no la encontró se regresó a su casa.
Al siguiente día estaba ahí otra vez la mujer, él dejó que le quitara los zapatos, cuando ella se fue, él se puso a escarbar en su cuarto hasta que encontró unos huesos, después los llevó al panteón y la mujer ya no regresó. Mi papá no sabe donde quedó el señor o a donde se fue a vivir, la casa la derrumbaron y construyeron otra nueva.

Y de la misma escuela “Profr. Antonio González Márquez” de la Colonia del Valle, María Soledad Pérez, de 10 años, nos invita a preparar unos DUROS DE COCHINO:
Ingredientes: El cuero pelado de un cochino.
Aceite.
Modo de preparación:
Se pela bien el cuero de un cochino y se pone a secar.
Cuando ya esté bien seco se pone a calentar el aceite y se echa el cuero al cazo.
Se dora un rato.
De vuelta se pone a secar un día.
Al otro día se calienta el aceite en el cazo y cuando el aceite esté bien caliente se le echa el cuero.
Cuando agarre un color amarillo se voltea con unos palos para no quemarse las manos con el aceite.
Se saca y ya está listo para en cuanto se enfríe comerse.

Del Tanque de San Juan, Daniel Gómez Pérez, de 10 años, nos cuenta la HISTORIA DE SU BISABUELO
Comenzaré contando la vida de mi bisabuelo Catarino Ortiz.
Él era un hombre muy trabajador, muy recio de carácter y muy enamorado, en una ocasión se robó a una muchacha a caballo, ella tenía catorce años y no lo quería, pero al final de cuentas terminó casándose con él.
En el transcurso de su vida lo apresaron por varios delitos que cometió, entre ellos haber asesinado a un hombre, lo encarcelaron en Tepechitlán y de ahí se escapó junto con otras dos personas, se vino por entre los cerros a su rancho llamado “El Cerrito”, guiado por una luz que había en la torre del Santuario, en ese rancho él vivía apartado con su familia y una vez que llegó se escondió.
En una ocasión, en el año de 1953, llegaron los soldados y sitiaron el lugar, entonces mi bisabuelo quiso huir llevándose a su familia pero no pudo pues los federales le dispararon por todo su cuerpo, le quebraron sus manos y sus pies ya que el gobierno lo quería vivo o muerto. Una vez muerto lo subieron en una tabla y lo pasaron aquí por el Tanque de San Juan, lo llevaron por un arroyo y cuenta mi abuelita que iba pintando el agua con su sangre.

Del mismo Tanque de San Juan, una niña de 9 años de edad, cuenta como hacer QUESOS FRESCOS:
Mi nombre es Lizbeth Alamillo Román, vivo en la comunidad del Tanque de San Juan y les voy a enseñar como mi mamá hace los quesos:
Primero muy tempranito ordeña las vacas.
Después cuela la leche, la pone a calentar y le agrega dos gotas de cuajo, dejándola hasta que se cuaje aproximadamente media hora.
Ya cuajada la leche, la mete en un costalito de tela y lo aprieta muy bien para que se escurra todo el suero.
Enseguida muele muy bien la cuajada, antes lo hacía en el metate pero ahora es más fácil en un molino de mano, al mismo tiempo que se muele se le agrega sal.
Por último en un aro de plástico se mete una bolita de queso para darle la forma redonda y estos son los ricos quesos que hace mi mamá.

En siguientes colaboraciones seguiré incluyendo algunos de los relatos que aparecen en esas pequeñas Monografías de las comunidades de Jerez, un trabajo muy bien logrado y que cumple con su objetivo: rescatar la cultura del municipio. Mis felicitaciones a todos los maestros que están realizando este trabajo.

A propósito de rescate cultural, veo con tristeza que muchos son los que presumen de vivir en un “Pueblo Mágico”, pero pocos son los que hacen algo por él. Y es que nadie se ha preocupado por ir con las operadoras de turismo, con Turismo del Estado o con las instancias adecuadas a pedirle que ya no desvirtúen los guías de Zacatecas la historia de Jerez. Una experiencia desagradable me ocurrió el miércoles anterior cuando al salir de mi trabajo (como a las cuatro de la tarde) me topé en el lado sur del jardín a un guía con una camiseta roja que en su espalda decía “Soy amigo del turista”. Y les daba explicaciones a un grupo como de ocho visitantes. La curiosidad me hizo acercarme, y me di cuenta que todo sigue igual: contando sus babadas acerca del Jardín y la presidencia, que absolutamente nada tienen qué ver con la historia de estos lugares. Le hablé discretamente al guía, y le dije que lo que estaba contando no era verdad, que si me permitía le podía ayudar y contar a los turistas lo que realmente es Jerez. A lo que me dijo que yo no era nadie para decirle cómo hiciera su trabajo... y tiene razón... no debemos de andar de metiches tratando de obstaculizar la labor de esos cuenta mentiras... o fantasías del Pueblo Mágico... creo que los del comité se durmieron ya en sus laureles y se les ha olvidado el aspecto histórico, legendario y de tradiciones locales... Ojalá y algún día despierten.