martes, 26 de enero de 2010

ACLARACION

He seguido ahondando en mis archivos y me encuentro testimonios de la crueldad, de la incertidumbre y del miedo con que vivían en la destruída ciudad de Jerez nuestros antepasados. De la trágica muerte de los dos Nachos, hay que hacer algunas correcciones: La fecha que consigno es el 2 de agosto de 1914, basándome en escritos de don Juan N. Carlos y de don Eugenio del Hoyo, pero encuentro documentos y las actas de defunción, donde veo que me equivoqué por creerme de lo que ellos escribieron, pues don Ygnacio Acosta fue martirizado y muerto por Daniel Vanegas y sus esbirros la tarde del 23 de julio de 1914. Don Nacho era un hombre joven, tenía 38 años cuando lo sacrificaron, estaba casado con Carmen Cortés quien junto con sus hijos fue testigo de la cruel muerte de su marido. El carpintero Leonardo Berumen fue quien se apersonó ante el Mayor Leocadio Carrillo –quien fungía como Jefe Político y Juez del Registro Civil- para solicitarle el permiso para sepultar el cadáver en el Panteón de Dolores. El acta la firman además Valentín García y Teófilo Lesprón, como testigos.

Y el otro Nacho, no apellidaba Rodarte, sino Rodríguez, de tan solo 32 años. Su padre, Cecilio Rodríguez, con todo el dolor de su corazón fue quien pidió se inhumara el cuerpo de su hijo en el Panteón de Dolores. Los dos, muertos solo por puntadas de borrachera del temido Daniel Vanegas, que el chamuco lo ha de tener a fuego bien lento.

Cuando las atrocidades de este angelito ya no fueron del agrado de sus jefes, murió a manos de otros jefes villistas, entre ellos Dionicio García, que no era un alma de Dios precisamente.

EL FANTASMA DEL MESON

Desde que Nicho se levantó en armas, allá por el Monte de los García, se dedicó a vengar agravios, y se acordó que doña Dorotea García Valdés, quien vivía en Jerez no era de su agrado, dicen que por problemas de tierras.

Pues, el Domingo 7 de febrero de 1915, Nicho García andaba muy bravo, echándose “la dominguera”, montado en su cuaco y haciendo todo tipo de desfiguros, -como todos los villistas- atinando a pasar por las cercanías del mesón de San Luis. Ahí se hizo de palabras con doña Dorotea, y de las palabras sacó luego su fusca y le disparó a la indefensa mujer. No conforme con eso, levantó el cadáver e introduciéndose al mesón lo arrojó al pozo. “-¡Y pobre de aquel que se atreva a sacarla del pozo, ya saben a lo que se atienen!”.

Nadie se atrevió siquiera a decir algo. Doroteo del Valle García, extrañado de no encontrar a su madre, anduvo preguntando aquí y allá, pero nadie le daba razón, por miedo a Nicho García.

El mesón, se convirtió en caballeriza de los villistas, mismos que lo destrozaron por completo, y sin que les importara que en el fondo del pozo estuviera un cadáver, ¡Quien sabe cuántos más habrían enterrado en los corrales!.

Pero, hubo un momento en que se les acabó su estrella a estos perdularios, y luego de un saqueo generalizado que comenzó el Viernes santo 14 de abril de 1916 y terminó hasta el 29 de mayo, se retiraron llevándose todo lo que pudieron.

Llegó el general Agustín Albarrán, del ejército constitucionalista, y de inmediato comenzó a reorganizar la ciudad. Doroteo no había dejado de investigar y ya sabía que el cadáver de su madre estaba en el pozo del mesón, por lo que pidió hablar con el general Albarrán, quien le proporcionó ayuda y protección.

Con la ayuda de los hermanos Anastasio y Juan Rodarte logró rescatar los restos del cadáver de su madre el viernes 7 de julio, para inhumarlos después en el panteón de la Soledad.

El mesón fue rehabilitado, pero todos los viandantes aseguraban que por las noches, sin importar la hora, se escuchaban desgarradores lamentos desde lo más profundo del pozo. Este mesón sería luego testigo de otros hechos sangrientos… que en otra ocasión contaré.

EL HAMBRE

Buscando en los archivos de 1916, encuentro, que son tres mil quinientos ochenta y siete defunciones las registradas. Quedó Jerez completamente despoblado, ya que desde 1913 muchos habían emigrado buscando seguridad, otros tantos habían sido asesinados durante las luchas y ese año… el hambre y las enfermedades hicieron de las suyas. En la mayoría de las actas, cuando se refieren a la causa de la muerte, se lee “de diarrea”, o “de consumición”… y hay otras, en que solo dice “murió de hambre”. Esa epidemia y crisis alimentaria afectó todas las clases sociales y acabó con lo que antes era un pueblo sonriente, pujante y trabajador. 3,587 fueron las defunciones registradas, las no registradas, las de quienes morían en el cerro, los asesinados, los que eran llevados solo a la fosa común, ¿cuántos serían?.

¡Ah! Y no cuento las actas como la 161, en que Pomposo Hernández, encargado de los panteones expone: “Que en virtud de no haber gobierno en esta localidad, desde el 14 de Abril último hasta el 29 del presente, recibió sin la orden respectiva y para su inhumación los cadáveres cuyos nombres constan en las boletas que presenta”. Por desgracia las boletas no están, no las vi por ningún lado.

GRACIAS

La semana pasada solicité me prestaran el libro “Memorias de un Agrarista Zacatecano Manuel Saldívar Carrillo” y pronto obtuve respuesta. Mil gracias a Margarita Alcalde. Ahora ando tras otro libro difícil de conseguir: “Bandidos somos y en el camino andamos” de Laura Solares Robles, pero es una edición agotada. Si alguien sabe de ese libro, ojalá y me diga donde lo consigo.

El viernes todo mundo anduvo emocionado viendo la nevada… la tercera que yo recuerdo… y de volada vinieron a que les prestara fotos de las nevadas pasadas… ya saben donde hay…