martes, 10 de marzo de 2009

EL ANIMA DE SAYULA Y LAS ANIMAS CULTURALES DE JEREZ


Unas personas me han preguntado el porqué era tan famosa el Anima de Sayula, que les contara su historia, y buscando buscando, les comparto lo que encontré. Aclaro que solo pongo varios de los versos, porque en un periódico tan familiar como este que hasta los pericos leen, sería acremente censurado por las pías damas de la vela perpetua (creo ya ni hay, ya se la acabaron) o los caballeros de Colón, o los cronistas del club de los pájaros caidos o los ultraderechistas yunques. Y ahí les va:
A fines del siglo XIX estuvo en Sayula, (un hermoso pueblo del sur de Jalisco) don Teófilo Pedroza, quien era una persona muy hábil para componer “calaveras” picarescas y bien rimadas, con cuartetas de versos octosílabos. Ahí comenzo a escribir en verso una broma que ingeniosamente le habían jugado a un tal Apolonio Aguilar, un boticario, un abogado y un peluquero.
Blas Mejía era el boticario, el abogado Joaquín Camperos y el peluquero José Arreola. La broma consistió en convencer a Apolonio, un vendedor de ropa (trapero) de que en el Panteón de la Soledad al sonar las doce campanadas de la media noche, salía a rondar un ánima en pena que ofrecía un tesoro al valiente con quien pudiera entenderse. Lo que omitieron los bromistas es que el aparecido era mayatón y solicitaría a Apolonio ciertos “favorcillos” a cambio de unas “talegas”. Fue tal el enojo de Apolonio que a cuchilladas quiso acabar con el fantasma representado por su compadre el peluquero José.
Teófilo Pedroza terminó sus versos en Zamora, Michoacán, y en una ocasión que necesitaba dinero con premura, le pidió a su amigo Bernardo Anaya, dueño de una imprenta, reproducir los cuartetos en un pequeño cuaderno con un dibujo en el que aparecía un fantasma en el panteón llevando dos bolsas de dinero.
Pedroza, Anaya y los ayudantes de ellos, un domingo se pusieron en el atrio de la Catedral, a la salida de la misa mayor, pregonando sus revistas: “¡La novena del siglo veinte! ¡Conozca el ánima de Sayula!”. Los feligreses no conocían el Anima de Sayula, así que por millares esos cuadernillos fueron vendidos y circularon por todo el sur de Jalisco y Michoacán, en los que los sayulenses de aquella época se sintieron por bastante tiempo gravemente ofendidos y hasta omitían luego decir de donde eran originarios por temor al escarnio. Pero con el paso del tiempo tales versos se han convertido en un icono de aquella región: el Anima de Sayula se reproduce en tazas, platos, servilleteros, llaveros, camisetas, dulces y hasta los negocios de la localidad han adoptado el nombre de los versos: Posada “El Rincón del Anima”, Restaurant “El caserón ruinoso”, Cantina “El Perico Zúrrez”, Collares y pendientes “Las Talegas de oro”, Merendero “Las puertas del fogón”, Florería “El Mirasol”, etc. Y las reediciones que se hacen de ellos, desde los modestos ejemplares a precios accesibles hasta las ediciones de lujo impresas en papeles ejemplares y bellamente ilustradas que ha hecho el gobierno jalisciense.
Nadie sabe cuantos fueron los versos originales, pues al parecer no existe ya ningún cuadernillo de los primeros vendidos por Teófilo Pedroza.
La historia comienza describiendo el hogar de Apolonio, sus pocos muebles, que no hay nada para comer y, agobiado por la pobreza, tiene una idea y se la cuenta a su mujer:
“…Tú sabes que en esta tierra
entre la gente de seso
se cuenta cierto suceso
que ha causado sensación.
Se dice, pues, que de noche
al sonar las doce en punto
sale a penar un difunto
por las puertas del panteón.
Que las gentes que lo ven
huyen a carrera abierta
y todos cierran la puerta
encomendándose a Dios.
Que por fin un desalmado
se encaró ya con el muerto;
mas de terror quedó yerto,
patitieso y sin hablar
Esto lo aseguran todos
y mi compadre José
me ha jurado por su fe
que también al muerto vió…”
Así, aunque su esposa le rogó que no fuera a buscar el tesoro, Apolonio “…pálido como un difunto, / salió de su casa al punto, / camino para el panteón”. “… Mas a medida que avanza / su valor se deblita / y es dueño de honda cuita / su angustiado corazón”.
Los versos siguen contando como pasa el tiempo hasta que… “Las puertas de aquel panteón / se abren de par en par. / Cruza el dintel el fantasma / mudo rígido y sombrío / como el sepulcro frío / y horrible aborto de horror. / Lleva cubierta la faz / con negro y tupido velo / y arrastrando por el suelo / lleva también el sudario…”
El trapero Aguilar, haciendo un supremo esfuerzo y con voz despavorida le pregunta: “…De parte de Dios te pido, /me digas cómo te llamas, / si penas entre las llamas / o vives aquí entre nos. / ¿Qué buscas por estos sitios / donde a los vivos espantas? / Si tienes talegas ¿Cuántas / me podrías proporcionar?...”
El fantasma le contesta muy en secreto en las siguientes cuatro cuartetos, pidiéndole que le preste una partecilla de su cuerpo “tras del que ando tiempo ha”. Por supuesto que el trapero se enojó y aventando al suelo el sombrero, exclamó:
"Por vida del Rey Clarión
y de la madre de Gestas
¿qué chingaderas son estas,
que me suceden a mi?
Yo no se lo que me pasa.
pues ignoro con quien hablo,
este cabrón es el diablo
o mi compadre José.
Buena fortuna me hallé
en esta tierra de brutos,
donde los muertos son putos
¿que garantías tengo yo?...”.
Y sigue disertando su mala fortuna… hasta que se devolvió al pueblo… y en sus calles se perdió..
“…Y es fama que cuando oye
que hablan del aparecido
receloso y confundido
se pone una mano atrás…”
Los versos terminan con una MORALEJA, muy aplicable en estos tiempos de crisis:
“…Escucha, lector:
si por alguna vez
te vieres como Apolonio
en crítica situación.
Si tropiezas acaso
con alguna ánima en pena,
aunque te diga que es buena
no te confíes jamás.
Y por vía de precaución
llévate como cristiano
la cruz bendita en la mano
y en el trasero un tapón…”.
Claro está que estos son los versos “más decentes” de los cuarenta y muchos cuartetos de que se supone consta la totalidad de la historia.
Así que, no se les vaya ocurrir ir al Panteón de Dolores, de la Soledad o El Calvario a buscar talegas de oro... porque se podrían encontrar con algún émulo del peluquero José haciéndola de fantasma.

Esto es parte de la picaresca, de la sátira, del albur, del ingenio mexicano que ha trascendido a través del tiempo. En Jerez hay un amplio repertorio anecdótico, en el que encontramos muchos versos que retratan diversos acontecimientos de la vida de la región, por desgracia se están perdiendo ya que no hay interés alguno por la recuperación de las tradiciones jerezanas. La cultura popular no consiste en acudir a alguna colonia o ranchería representativa y presentar una exposición fotográfica, dos o tres bailables y hablar maravillas de la administración. Yo creo que va mucho más alla de eso, no solo quedar bien con la autoridad en turno. El rescate de la cultura popular no es de un ratito, ya que hay que hacer trabajo de campo extenso. Tener la paciencia de recopilar todo lo que la tradición oral pueda legar. Leyendas, relatos, versos, canciones, historias, recetas, anécdotas, etc. También el rescatar la memoria fotográfica, haciendo un acervo fotográfico plenamente documentado y con los personajes que salgan en las gráficas bien identificados. Convencer a los depositarios de los libros familiares en los que se cuentan vidas, genealogías e historias de tiempos idos para que faciliten tales libros y copiarlos. El buscar antiguas partituras de canciones y bailes, interpretarlas y darlas a conocer. Eso sí considero que sea un verdadero rescate de la cultura popular en el municipio. Pero como es una labior tediosa, que lleva tiempo, y se necesita mucho dinero para realizarla, téngalo por seguro que las instancias a las que corresponde no lo harán nunca, quedando esa labor en manos (como siempre) de los ninguneados investigadores históricos que con sus pocos o nulos recursos le han sabido poner “sabor al caldo”.
EL PROFR. MIGUEL JUAREZ AVILA me ha hecho algunas apreciaciones acerca del lugar de nacimiento de un presidente municipal del que hice referencia en una columna anterior. He comprobado que es cierto lo que me dice, rectifiqué mi base de datos, y en alguna futura colaboración daré a conocer todo ello. Gracias por leerme.
Todas mis columnas están en internet en: www.miguelberumen.blogspot.com

HAY DE AMIGOS A AMIGOS...


El viernes de la semana anterior, falleció don Juanito de Santiago, persona cuyo nombre y acciones han quedado registradas en las principales páginas de la historia jerezana.

Cuando don Juan fue Oficial del Registro Civil yo me acerqué a él, pues me decían que me podría ayudar con muchos datos que necesitaba recopilar. Efectivamente, don Juanito me abrió las puertas del archivo del Registro Civil, y tuve la oportunidad de revisar minuciosamente los libros de fines del siglo XIX y principios del XX, que bastante me ayudaron para mis apreciaciones históricas.

A partir de ahí, nació una amistad desinteresada y de muchos años, y aunque me gustaban los relatos de don Juan, yo sabía que no tenían fundamento histórico alguno, por lo que seguí mis trabajos de investigación sin menospreciar lo que me contaba don Juan.

Cuando fue candidato a la presidencia municipal, me alejé de su entorno, porque entonces surgieron muchos, pero muchos “amigos” que no lo dejaban ni de noche, mismos “amigos” que en poco más de un año lo traicionarían de la manera mas vil.

En varias ocasiones me invitó a conocer su archivo “un desorden organizado”: montones de papeles, libros a medio leer, carpetas, fotos, documentos... y creo que me quedé impresionado, porque mi archivo particular tiene las mismas características y ¡ay de aquella persona que se atreva a moverme siquiera una hoja de papel!.

La última vez que platiqué con don Juan (hace poco tiempo) me decía: “Miguel, a ver cuando nos vamos como antes por ahí a la sierra de los cardos y nos llevamos una botellita de un buen licorcillo para tomárnosla allá sin que nadie nos moleste”. Claro está que nunca antes habíamos ido tal lejos a tomar licor. Muchas veces, cuando terminaba su labor nos íbamos a “El Maguey” donde tenían varias botellas antiguas de tequila, bien reposado y añejo, mismo que don Juan disfrutaba con delectación, a sabiendas que era malo para su corazón, “pero bueno para el espíritu”.

Por desgracia, el tiempo le ganó, y sufrió la pérdida paulatina de la memoria. A pesar de ello, su esposa, doña Elisa Sánchez, de manera paciente y bondadosa, siempre estuvo pendiente de él, cuidando que vistiera con porte, con la elegancia que lo caracterizó. En esos aciagos días hubo muchas ingratitudes de personas que quisieron abusar del estado mental de don Juanito, pero gracias a la suspicacia de su doña Elisa, no pudieron concretar sus aviezos fines.

Ahora, don Juan de Santiago reposa para la eternidad, y sus restos están en el Panteón de Dolores, reunido con sus familiares que le antecedieron. Sorpresa en lo particular me ha causado que ante la noticia de su deceso, surgieron de la nada “amigos” de nuestro personaje, amigos que realmente nunca lo fueron... pero que han aprovechado el momento para colgarse de la fama ajena. Mis respetos y mis mejores deseos para la familia de don Juanito.

He preguntado a algunos de los que ahora dicen que lo conocieron, sobre cual era la poesía de López Velarde que más le gustaba a don Juan, y ninguno me supo responder. “Es que le gustaba toda la obra del poeta jerezano sin distinción alguna”. Y no, don Juanito tenía muy especial predilección por la que se titula “HORMIGAS”, que cada que había oportunidad declamaba, decía o intercalaba en sus amenas pláticas, y para que la conozcan, van dos o tres párrafos:

A la cálida vida que transcurre canora

con garbo de mujer sin letras ni antifaces,

a la invicta belleza que salva y que enamora,

responde, en la embriaguez de la encantada hora,

un encono de hormigas en mis venas voraces...


...Mas luego mis hormigas me negarán su abrazo

y han de huir de mis pobres y trabajados dedos

cual se olvida en la arena un gélido bagazo;

y tu boca, que es cifra de eróticos denuedos,

tu boca, que es mi rúbrica, mi manjar y mi adorno,

tu boca, en que la lengua vibra asomada al mundo

como réproba llama saliéndose de un horno,

en una turbia fecha de cierzo gemebundo

en que ronde la luna porque robarte quiera,

ha de oler a sudario y a hierba machacada,

a droga y a responso, a pabilo y a cera....


...Antes de que tus labios mueran, para mi luto,

dámelos en el crítico umbral del cementerio

como perfume y pan y tósigo y cauterio...

EL TEATRO HINOJOSA NO SE PARECE AL FORD DE WASHINGTON

Y bueno, ya están terminando los cursos del Departamento de Turismo, y algunas de las personas que ahí van se han acercado conmigo para manifestarme inquietudes, exponerme dudas, y aunque no me toca a mí darles respuesta, ya que para eso hay la instancia adecuada, solo quiero hacer una aclaración sobre un mito surgido hace ya como cuarenta años, en el que se dice que el Teatro Hinojosa se hizo tomando como modelo el Teatro Ford de Washington, donde muriera Abraham Lincoln. No se a quien se le ocurrió eso, porque cualquiera puede consultar en Internet y ver que ese teatro es mucho muy diferente al jerezano teatro. El teatro Hinojosa se construyó por etapas, utilizando diversos materiales, piedra, cantera, adobe, ladrillo, piedras de molino, etc. y es en forma de “U”. El Teatro Ford tiene la característica forma de herradura de los grandes teatros y está hecho básicamente de cantera y madera. Se ha conservado así como monumento nacional desde la muerte de Lincoln. Los jerezanos de fines del siglo XIX, tenían más bien la influencia de la cultura francesa que predominó durante el porfirismo y no creo les interesara hacer un teatro al estilo americano. Por cierto, todavía por 1908 el teatro se seguía construyendo, y también es falso que Angela Peralta “El Ruiseñor Mexicano” alguna vez estuvo en su foro cantando. La compañía de la diva era de 80 artistas, en su mayoría italianos. Así que en un pequeño foro aún en construcción, no podría ser recibida. En la gira que hizo por el norte del país en 1882, no se menciona para nada Jerez. Ella murió el 30 de agosto de 1883 en Mazatlán, Sinaloa, donde perecieron 74 miembros de su compañía, de “níquel” (fiebre amarilla).

Miguel Inclán y Rosendo Navarro son los nombres de los empresarios (y artistas) que de 1880 a 1900 trajeron contínuamente diversas obras dramáticas y de bell canto al Hinojosa de Jerez, como se puede apreciar en unos bellos carteles impresos en papel afiche, en tinta negra y cubiertos con polvo de oro que circulaban entre la sociedad jerezana de aquellos años.

lunes, 10 de noviembre de 2008

LAS MONOGRAFIAS JEREZANAS



Gracias a la gentileza del Profr. José Luis Campa García tengo en mis manos varios ejemplares de unos simpáticos libritos llamados “Así es mi Tierra”, que son el reflejo de lo que algunos docentes realizan en su labor al frente de grupos de niños, con la finalidad de adentrarlos en el conocimiento del español, así como para preservar tradiciones, costumbres, anécdotas, historias, etc.
Muy loable ese esfuerzo, me parece una labor magnífica, y como soy “bien compartidor”, ahora les ofrezco párrafos de algunas de estas monografías:

De la Colonia del Valle, las niñas Mariela y Maribel Hernández, de 11 y 12 años narran la historia de LA MUJER BONITA
Dice mi papá que él tenía un amigo que vivía solo en una casa viejita, junto al arroyo de la Colonia del Valle, él trabajaba mucho, por eso regresaba tarde y bien cansado.
Un día que llegó a su casa, se acostó en la cama y entonces vio que entró una mujer muy bonita y le preguntó que si le quitaba los zapatos, él contestó que sí, entonces la mujer le quitó los zapatos y se fue, él le gritó que regresara, pero ella ya no se volvió a ver.
Al otro día que regresó de su trabajo, ya estaba la mujer ahí y le preguntó que si le quitaba los zapatos, él contestó que sí, entonces ocurrió lo mismo que el día anterior y él seguía sorprendido.
Así se fue acostumbrando a que todos los días la mujer le quitara los zapatos, pero se le hacía raro que ella siempre andaba con la misma ropa. Entonces un día, se puso los zapatos y la siguió, miró que ella no abrió la puerta, que la traspasó, se asustó mucho, pero se armó de valor, se fue siguiéndola hasta que desapareció en el lienzo charro, la buscó y la buscó, como no la encontró se regresó a su casa.
Al siguiente día estaba ahí otra vez la mujer, él dejó que le quitara los zapatos, cuando ella se fue, él se puso a escarbar en su cuarto hasta que encontró unos huesos, después los llevó al panteón y la mujer ya no regresó. Mi papá no sabe donde quedó el señor o a donde se fue a vivir, la casa la derrumbaron y construyeron otra nueva.

Y de la misma escuela “Profr. Antonio González Márquez” de la Colonia del Valle, María Soledad Pérez, de 10 años, nos invita a preparar unos DUROS DE COCHINO:
Ingredientes: El cuero pelado de un cochino.
Aceite.
Modo de preparación:
Se pela bien el cuero de un cochino y se pone a secar.
Cuando ya esté bien seco se pone a calentar el aceite y se echa el cuero al cazo.
Se dora un rato.
De vuelta se pone a secar un día.
Al otro día se calienta el aceite en el cazo y cuando el aceite esté bien caliente se le echa el cuero.
Cuando agarre un color amarillo se voltea con unos palos para no quemarse las manos con el aceite.
Se saca y ya está listo para en cuanto se enfríe comerse.

Del Tanque de San Juan, Daniel Gómez Pérez, de 10 años, nos cuenta la HISTORIA DE SU BISABUELO
Comenzaré contando la vida de mi bisabuelo Catarino Ortiz.
Él era un hombre muy trabajador, muy recio de carácter y muy enamorado, en una ocasión se robó a una muchacha a caballo, ella tenía catorce años y no lo quería, pero al final de cuentas terminó casándose con él.
En el transcurso de su vida lo apresaron por varios delitos que cometió, entre ellos haber asesinado a un hombre, lo encarcelaron en Tepechitlán y de ahí se escapó junto con otras dos personas, se vino por entre los cerros a su rancho llamado “El Cerrito”, guiado por una luz que había en la torre del Santuario, en ese rancho él vivía apartado con su familia y una vez que llegó se escondió.
En una ocasión, en el año de 1953, llegaron los soldados y sitiaron el lugar, entonces mi bisabuelo quiso huir llevándose a su familia pero no pudo pues los federales le dispararon por todo su cuerpo, le quebraron sus manos y sus pies ya que el gobierno lo quería vivo o muerto. Una vez muerto lo subieron en una tabla y lo pasaron aquí por el Tanque de San Juan, lo llevaron por un arroyo y cuenta mi abuelita que iba pintando el agua con su sangre.

Del mismo Tanque de San Juan, una niña de 9 años de edad, cuenta como hacer QUESOS FRESCOS:
Mi nombre es Lizbeth Alamillo Román, vivo en la comunidad del Tanque de San Juan y les voy a enseñar como mi mamá hace los quesos:
Primero muy tempranito ordeña las vacas.
Después cuela la leche, la pone a calentar y le agrega dos gotas de cuajo, dejándola hasta que se cuaje aproximadamente media hora.
Ya cuajada la leche, la mete en un costalito de tela y lo aprieta muy bien para que se escurra todo el suero.
Enseguida muele muy bien la cuajada, antes lo hacía en el metate pero ahora es más fácil en un molino de mano, al mismo tiempo que se muele se le agrega sal.
Por último en un aro de plástico se mete una bolita de queso para darle la forma redonda y estos son los ricos quesos que hace mi mamá.

En siguientes colaboraciones seguiré incluyendo algunos de los relatos que aparecen en esas pequeñas Monografías de las comunidades de Jerez, un trabajo muy bien logrado y que cumple con su objetivo: rescatar la cultura del municipio. Mis felicitaciones a todos los maestros que están realizando este trabajo.

A propósito de rescate cultural, veo con tristeza que muchos son los que presumen de vivir en un “Pueblo Mágico”, pero pocos son los que hacen algo por él. Y es que nadie se ha preocupado por ir con las operadoras de turismo, con Turismo del Estado o con las instancias adecuadas a pedirle que ya no desvirtúen los guías de Zacatecas la historia de Jerez. Una experiencia desagradable me ocurrió el miércoles anterior cuando al salir de mi trabajo (como a las cuatro de la tarde) me topé en el lado sur del jardín a un guía con una camiseta roja que en su espalda decía “Soy amigo del turista”. Y les daba explicaciones a un grupo como de ocho visitantes. La curiosidad me hizo acercarme, y me di cuenta que todo sigue igual: contando sus babadas acerca del Jardín y la presidencia, que absolutamente nada tienen qué ver con la historia de estos lugares. Le hablé discretamente al guía, y le dije que lo que estaba contando no era verdad, que si me permitía le podía ayudar y contar a los turistas lo que realmente es Jerez. A lo que me dijo que yo no era nadie para decirle cómo hiciera su trabajo... y tiene razón... no debemos de andar de metiches tratando de obstaculizar la labor de esos cuenta mentiras... o fantasías del Pueblo Mágico... creo que los del comité se durmieron ya en sus laureles y se les ha olvidado el aspecto histórico, legendario y de tradiciones locales... Ojalá y algún día despierten.

HISTORIA DEL EDIFICIO DE LA PRESIDENCIA MUNICIPAL

El jueves anterior me invitaron a exponer a un grupo de estudiantes y personas deseosas de conocer algo sobre la historia de Jerez, y hablé algo sobre la Presidencia Municipal, lo comparto con quienes leen esta sección: 

En torno al jardín principal varios edificios representativos de la Arquitectura Civil jerezana, con su muda presencia, rigen el diario vivir de la ciudad.

                Al lado poniente se encuentra el Palacio Municipal, construcción de dos plantas, de la cual únicamente parte del frente se conserva como originalmente fue.

                En abril de 1789, el Coronel Felipe de Cleere se hizo cargo de a intendencia de Zacatecas. Una de las primeras actividades que realizó fue la de recorrer el extenso territorio de la intendencia a su cargo, dando las disposiciones reales que procedían en las subdelegaciones y alcaldías de Zacatecas.

En su visita a Jerez, notó que no había Casas Reales y cárceles apropiadas, ni contaban con “Reglamento de propios”, por lo que propuso la construcción de una finca que reuniera las condiciones necesarias y dispuso se hiciera el reglamento referido. Para ello, repetidas reuniones efectuaron las autoridades con las personas más representativas de la Villa.

                El Capitán Comandante Pantaleón de la Torre, Alcalde ordinario más antiguo; Juan Rodríguez Sáenz, Alcalde “moderno” ordinario; Martín de Rebolleda y Andino, Justicia Mayor; Fernando Díaz de la Campa, procurador síndico; y Antonio Naredo como escribano, luego de mucho discutir presentaron el proyecto el 21 de agosto de 1791, pidiendo el apoyo económico para la construcción de tales casas.

En enero de 1802, la Junta Municipal integrada por Mariano Sánchez como Alcalde ordinario; Martín de Cariaga, Justicia Mayor; Juan José de Llanos y Valdés, Alcalde de segundo voto; Luis de la Pascua, Procurador; e Ignacio de Miranda como regidor perpetuo y Alférez, luego de una solemne ceremonia religiosa en la Parroquia, inauguran estas casas de gobierno.

Tal era el entusiasmo por el estado en que quedara la construcción, que desde 1797 había interés por “hacer portalería alrededor de la plaza”, además se envió un oficio al Intendente (Francisco Rendón) para “obligar a los dueños de las casas fabricadas con tierra blanqueen con cal  en consideración a que de este laudable proyecto resultará la hermosura de esta población y el que sus habitantes consigan alguna claridad en las noches obscuras y sin comparación más valor y subsistencia en sus fábricas…”

En los años posteriores a la inauguración de las Casas Consistoriales, la Villa de Xerez vivió años de esplendor, como si una nueva mentalidad dirigiera los destinos de los otrora abúlicos habitantes de la región. Existía un afán de entusiasta renovación. Importantes fueron las obras de arquitectura religiosa y civil que a principios del siglo XIX se realizaron.

El 23 de julio de 1821 se realiza en Jerez el Juramento de adhesión al Plan de Iguala y con tal motivo se hicieron corridas de toros frente a las casas consistoriales, a la que se llamó “Fiesta de la Paz” donde se concedió el indulto como gracia especial a quienes habían luchado contra la independencia.

Don Juan Francisco Undiano, ultimo alcalde del régimen  colonial entregó la administración a don Ignacio Dávila Escobedo, quien sería el primer Presidente Constitucional del H. Ayuntamiento. Luciano Chávez fungía como su secretario.

En los siguientes años recibieron la alcaldía Francisco de Miranda (1826), Martín de Careaga (1827), Francisco Javier de Mier y Therán (1828), Pedro José Zesati del Castelu (1832 y 1836), Luis del Río (1834).

El 29 de abril  de 1837 entraron a la ciudad 200 hombres proclamando la federación, armados de carabinas, lanzas, pistolas y machetes, atacando las casas consistoriales donde hirieron al Prefecto. Poco después se retiraban luego de exigir un “préstamo” de mil pesos a la administración de rentas para pagar a su tropa.

Cuando don Sinecio Berumen Félix llega a la Presidencia, desde el 1º. De enero de 1840, pone en vigor el primer reglamento de policía, dividiendo la ciudad en cuarteles y manzanas. Nombró comisarios auxiliares y se instauró el servicio de rondas nocturnas.

Desgraciadamente, como resultado de tantas luchas, el partido de Jerez no contaba con recursos para poder dar mantenimiento a los edificios públicos, por lo que las casas consistoriales y cárcel amenazaban ruina, sin que los encargados del gobierno no pudiesen hacer otra cosa que desentenderse de ello.

Don Julián Brilanti es nombrado Alcalde por el Imperio el 20 de julio de 1865, y afortunadamente actúa con tino y mesura. Proyecta de inmediato la reedificación de las casas consistoriales, contando para ello con 850 pesos, pero no la concluyó por falta de dinero. Establece el Registro Civil en el edificio municipal.

Sin embargo, el proyecto de reedificación del edificio municipal sigue en pie, y el 30 de abril de 1868 por Decreto se aprueba una partida de dos mil pesos para tal fin.

El periódico oficial de 29 de septiembre de 1872 elogia a Jerez e indica “que la casa municipal se ha reedificado en gran parte, habiéndose formado en ella un magnífico salón que el actual jefe político ha amueblado decentemente”.

Cada uno de los jefes políticos subsecuentes puso su granito de arena para conservar este edificio en buen estado, como informa Victoriano Ortiz Soto: “En el edificio municipal se reconstruyó y embanquetó el patio, pintando sus paredes, enlozándose dos piezas, construyéndose 2 arcos y se están poniendo los barandales de fierro en los corredores”. En 1887, don Rafael Páez emprende la construcción de la penitenciaría del partido en la parte oriente de la Presidencia (donde es la escuela Tipo), recibiendo apoyo con el decreto del 24 de enero de 1888, para lo cual se compraron los terrenos a Francisco de Paula Sánchez y se derrumbaron las fincas que había en él. En su informe de ese año se precisa que la fachada de cantera ya está terminada.

Al conocer la noticia de que Madero y Pino Suárez habían sido asesinados, Pánfilo Natera reunió algunos hombres y comenzó a dominar el Estado. La defensa en Jerez había sido organizada por don Jacinto Carlos, ya que se temía que de un momento a otro llegaran las tropas revolucionarias. Esto en abril de 1913. Los comerciantes habían instalado fortines en las azoteas de los edificios con la esperanza de que los antagonistas al saber fortificada la ciudad desistieran de su empeño. La Jefatura Política, el Santuario y la Parroquia por ser puntos clave fueron especialmente fortificados con gente de la “acordada” comandada por Cruz Avalos.

Casi desnudos por el intenso calor reinaba dentro de las bartolinas se encontraban los prisioneros de la entonces tétrica cárcel penitenciaria y que era famosa en toda la entidad por sus torturantes celdas “San Cristóbal”, “Bolaños”, “La Loba”, “El infierno”, etc., en las que nunca penetraba un rayo de sol; para que disfrutaran del mismo, eran sacados los penados a un patio llamado “Guadalajarita” donde solo al medio día y por unos momentos se apreciaban los solares rayos. Tenían la esperanza de que las tropas de Natera los sacaran de ahí.

El día 18 todo era desconcierto y estupor entre los jerezanos. Las tropas revolucionarias se encontraban en Ciénega y mantenían a la ciudad en estado de sitio. Varios fueron los intentos del señor cura Reveles de lograr un arreglo pacífico sin resultados, por lo que a muy temprana hora del día 19 fue atacado Jerez. La matanza de federales fue excesiva.

El Teatro Hinojosa fue entregado a las llamas, pero no se incendió gracias al pueblo que lo sofocó. El edificio de la jefatura no corrió con igual suerte. Fue uno de los primeros en ser incendiado. Cuando todo estaba ardiendo, alguien se dio cuenta que los presos estaban dentro, procediendo a liberarlos.

Desgraciadamente en este incendio se perdió el valioso archivo en el que estaba gran parte de la historia de Jerez, desde sus fundadores hasta esa fecha, pérdida irreparable, pues nunca se repondrá tal cantidad de documentos que en ese accidente criminal desaparecieron.

                El edificio que albergara las “Casas Consistoriales” quedó completamente destruido al sufrir Jerez los embates de la guerra en 1913. Las puertas fueron tapiadas con piedra y mezcla. Solo la entrada de la cárcel quedó tal y como está. Dentro crecían a su antojo pirules y gigantes. Donde hoy es la oficina de correos y donde estaba la Plaz

a de Gallos (Botica “La Purísima”) fueron habilitados en su tiempo como Presidencia. Fue hasta el año de 1929, en que, a pesar de lo menguado que se encontraba el erario municipal, don Ursulo Pinedo,  -uno de los agraristas más honrados-, emprende la reconstrucción de la Jefatura Política, logrando la habilitación de la parte frontal, quedando en estado ruinoso y abandonado una gran extensión de terreno. En el año de 1969 el profesor Fernando Robles emprende una enérgica tarea de restauración del edificio de la Presidencia, reformándolo y equipándolo además.

En los primeros días del mes de febrero de 1977 el Profr. Benito Juárez García convoca a un concurso de Arquitectos para que presenten proyectos para remodelar en su totalidad la Presidencia, con la idea de instalar la cárcel en otro lugar. Alguien menciona la posibilidad de que algo se pueda rescatar de los archivos desaparecidos.

Juan Padilla, Ricardo Avalos Márquez, Luis Miguel Berumen y otros más, integran un grupo y realizan excavaciones donde antaño se encontraran las celdas carcelarias. En esta empresa, dirigidos por don Manuel Carrillo, encuentran una pequeñísima parte de los archivos semidestruidos, con documentos comprendidos entre 1840 y 1913. Al supervisar los trabajos, el Munícipe insiste en la idea de reconstruir aprovechando todo ese terreno.

En el siguiente trienio, don Jesús Sánchez García emprende con ímpetu la obra, misma que en ningún momento es parada pese a las dificultades económicas que se encontraran, siendo en el mandato del Dr. Gonzalo González del Río cuando queda completamente terminada la construcción de lo que ahora es el hermoso Palacio Municipal. (El 10 de febrero de 1983 es inaugurado). 

CALAVERAS Y CALAVERONES

Una tradición que se va perdiendo poco a poco, es el hacer “calaveras” con motivo del Día de Muertos, y aunque los maestros de las primarias, inculcan a sus alumnos esta tradición, los resultados no son los deseados, ya que estos versos deben llevar ante todo el ingenio, la sátira, combinados con una buena métrica, musicalidad y manejo del lenguaje.

En Jerez ha habido gentes muy hábiles para ello, como don José María Camargo, dicen que “La Pirrucha” tenía el genio a flor de labio, pero no he leído ningún escrito de él. También fueron famosos en sus tiempos los versos de don Alberto Márquez “El Farolito” que acompañaba con dibujos de don J. Jesús Félix Valdés. “Salió el verso sin esfuerzo” decía don Parsifal (don Raúl Briseño) y versificaba de lo que le pusieran enfrente. Igualmente, la ironía bien rimada de don Antonio Enciso Valdés, que hizo encolerizar a los personajes de la década de los setenta con sus famosas y temidas Calaveras.

Hasta don Sacramento Berumen incursionó en esta actividad, y en alguna ocasión versificó con no muy buenos resultados, pues don Mento (o Mancresato Nemureb –como él firmaba-) escribía utilizando adjetivos, verbos y sustantivos poco conocidos para el común de los posibles lectores.

“…De las mondas y lirondas calaveras veracruzanas,

Surgen las calaveras jerezanas,

Porque, de ver ¡dan ganas!...”

Más o menos así me cuentan que comenzaban sus versos…

En 1943, aparecieron las Calaveras de “Alerta” (Un semanario que administraba con el profesor Toribio Peralta, que fue Presidente Municipal) con monos de J.J.Félix y textos de José Ruiz, en las que retrataban con ironía a personajes de entonces, como la dedicada a don ALFREDO AVILA:

Anécdotas mil contaron

de este tipo de mostacho

de picador lo montaron

en un rocinante gacho.

Su mozo de estribo era

Martínez, el buen don Nico

y hoy Manuelín Talavera

los hizo colgar el pico.

Del Capitán Angel Pérez Torres, versifican:

Ladeado siempre anduviste

y hasta los dientes armado,

yeterano nunca fuiste

dice el gato del Juzgado.

De José Ma. Díaz Hinojosa, ironizando su afición a la cacería:

Ostentaba mucha lonja

el cazador Hinojosa,

tenía panza de toronja

este tarzán chuparrosa.

Primero faltaba el taco

al mosquete en cacería

que Chema, el segundo baco

no fuera a la algarabía.

Murió en la jungla por fin

el cazador temerario,

haciéndole un feo violín

al guitarrista Rosario.

Y por supuesto, don Toribio Peralta no se podía escapar:

Epidermis craneana sin pelambre

diplomático Secre siempre fue,

estructura tenía de fino alambre

y anhelaba tener chino tupé.

Calderón en iguales condiciones

se peinaba a la usanza pompadour,

de alegría les pegaron convulsiones

al saber que ganaron el albur.

En mausoleo de granito

descansa ya a pierna suelta,

el Secre don Toribito

que administraba el “Alerta”.

En 1951, aparecen las “Calaveras Jerezanas”, en las que José María Camargo y Alberto Márquez Pérez se avientan los versos, con ilustraciones de J. Jesús Félix e impresas con “El Perico”, don Pancho Mata en su Imprenta Ilusión de la ciudad de México.

Y una de las primeras es la dedicada a J. Jesús Vela:

De Villanueva llegó

queriendo ser presidente

y como somos buena gente

bien pronto que lo logró.

Pero para nuestro mal

aquí ya se había quedado

y se supo aprovechar

pues fue hasta diputado.

Tuvo fama de intrigante

mordiendo la mano amiga,

gracias que ya está tirante

se le pudrió la barriga.

De don Isidrio de Santiago, propietario de la planta de luz, se leía:

Sin luz se encuentra Jerez

y ya ven que no miento,

veintinueve días al mes

y así camina uno al tiento.

Por favor ya don Isidro

dígale a Tata Jesús

que ya no vea por “Vidro”

que ya nos prenda la luz.

Le echan la culpa al pistón

y que la “banda” también,

será pisto o garrafón

o serán cervezas cien.

Aunque también hay razón

quieren hacer trabajar

con un costal de carbón

las dos plantas a la par.

Como no va a perdonar

el recibo cada mes,

la gente se va a acordar

mucho, mucho de los tres.

La muerte muy disgustada

ya de tanta oscuridad

ayer en la madrugada

los mandó a la eternidad.

El propietario de la cantina “La Oriental” era don Enrique Acevedo, quien en tiempos de la segunda guerra mundial logró traer una sinfonola a su negocio, aparato que era la admiración de todo mundo, y por eso lo satirizaron así:

La muerte no tiene cola

ni acostumbra el “Sonrisal”

pero llegó a La Oriental

a tocar la sinfonola.

Mas el ruido de ese “trique”

que a todo mudo atorzona

buen susto dió a la huesona

quien así le dijo a Enrique:

“De parte de Dios te pido,

descolorido mortal,

me digas que es este ruido

que hasta parece infernal.

Con tu aparato me espantas

y me falla el corazón,

pero ahora tú me cantas

o te llevo al socavón”.

Más Enrique la garganta

dio gangosos alaridos

y la muerte, en una manta

lo mandó a Estados Unidos.

Y recordando a todos los que les gustaba el chupe de la época, hicieron un

DESFILE HUMEDO

¡Oh desgraciada impiedad!

¡Oh muerte tan soberana!

aquí van en caravana

las “huestes de la humedad”.

Adelante va Simplicio

este borracho infernal,

luego le sigue Vidal

con su “lámpara apagada”.

Tras de él va “Tribilín”

con sus getas de a pulgada,.

Luego sigue otro borracho,

completando la jornada,

es don José Luis Camacho

que va triste a la... enterrada.

Pero ¡qué veo! me desmayo,

ahora sigue Calayo

acompañado del Cuervo,

de Rigoberto y su suegro.

No falta en este festín

el buen amigo Talín,

que echando truenos y rayos

va junto con Pelagallos.

Y caminando con tretas,

otro borracho en muletas

ve triste y se desgañita

un beodo de Santa Rita.

También viaja sin veliz

el “ebreo” don José Ortiz,

con Julito que está “tis”,

quien olvidando la cuenta

solo cobra Ocho Ochenta.

Y al fin de esta procesión

el Poste y el Farolito

van junto con Miguelito

y el “Chaparrito Ramón”.

Y en este día de finados

llegó la hora del juicio

para los buenos cuatachos

de esta mi tierra natal,

que en tumba descomunal,

un tanto cuanto borrachos,

aquí se hallan sepultados.

Claro está que nadie se salvaba, aunque las damas salían siempre bien libradas en las Calaveras, pues les dedicaban Panteones Floridos o Panteones Reales:

ROSITA FRANCO

¡Oh bella reina moruna!

ocupaste el trono un día

gozando gran simpatía

quizá como ninguna.

Pero la muerte implacable

truncó tu vida en flor

y hoy vengo con gran dolor

a llorarte inconsolable.

ANA MARIA ACUÑA

En esta bella caja de oro

en un sudario de seda

descansa otra reina bella

a quien también yo le lloro.

Salió reina por bonita

muy sencilla y provinciana

pero no por eso Anita

se libró de la guadaña.

CIRA GONZALEZ

Al verle tan bellos ojos

la muerte quedó asustada

a todos nos cautivaba,

lo digo yo sin sonrojos.

Nunca el color de sus ojos

se pudo determinar

tenían el azul del cielo

mezclado con verde mar.

EMMA ROSO

Distinguida, señorial,

bella cual una gema

fué así la princesa Emma

que del trono ocupó sitial.

Ya la muerte sin embozo

tan despiadada y tan cruel

al llevarse a Emma Roso

nos dejó amarga hiel.

TOÑA SOTELO

Con el negro de su pelo

enlutamos hoy nuestra alma

ha muerto la bella indiana

llamada Toña Sotelo.

Princesa bella y altiva

aún ocupaba el trono

y la muerte con encono

cortó de un tajo su vida.

CARMEN FABELA

En tu recuerdo Carmela

llegaré donde reposas

para cubrirla de rosas

y encender de amor una vela.

Si aquí ocupaste sitial

en la Feria de Primavera

que ocuparas otros, yo quisiera,

en el reino celestial.

Y bueno, creo que ya me excedí en mi espacio, así que la dejamos para otra vez.