martes, 15 de septiembre de 2009

LA CORONA DE LATON


Este jueves, Sandra de la Torre publicó en la sección Jerez de “El Sol de Zacatecas” una nota que causó sensación y extrañeza entre algunos jerezanos, pero entre otros no, porque es algo que se conocía desde hace tiempo. La nota precisa que “la corona que porta la patrona de los jerezanos, no es de oro puro, sino que su confección está hecha a base de una aleación de cobre y latón”.
Precisa Sandra, que en años pasados se envió la corona a limpiarla con unos joyeros jerezanos, y al hacer la prueba con ácido nítrico, se notó que no era de oro, sino de otro metal. Luego la corona fue llevada a Guadalajara con joyeros de gran trascendencia, como Antonio Pizano, quien reafirmó lo dicho por los jerezanos. Por lo que se ordenó que se le diera un baño de oro para que conservara el brillo.
Sabemos que la corona  fue originalmente de oro como consta en varias publicaciones de la época y por testimonios de personas que la tuvieron en sus manos. Cuando el presbítero Carlos Uriel Argüelles entusiasmó a toda la población para la coronación de la imagen de la Virgen de la Soledad allá por 1959 a partir de que se recibiera el breve de la autorización del Papa Juan XXIII, para la confección de la joya, se nombró al reconocido artesano y orfebre don Pascual Torres Báez, quien presentó varios bocetos sobre lo que podría ser la prenda que se le impusiera a la imagen de la Soledad. Y para su manufactura se utilizaron antiguas joyas pertenecientes a la imagen, y que en épocas pasadas habían sido donadas por ricos jerezanos. También se recurrió a la colecta popular, lográndose una importante cantidad de oro y piedras preciosas.
Don Pascual trabajó por casi un año, afinando sus plantillas, probando aleaciones y se dice que cuando la corona quedó terminada, muchos jerezanos tuvieron oportunidad de apreciarla, pues por un tiempo fue exhibida en los aparadores de "Al Ferrocarril" causando la admiración de quienes la veían. Fue en la tarde del 12 de enero de 1961 cuando el Sr. Cura Carlos Uriel Argüelles quitara a la imagen la diadema, y el obispo de Zacatecas Sr. Antonio López Aviña la coronara en medio del entusiasmo de todos los presentes. La Misa pontifical fue celebrada por el Sr. Cardenal José Garibi Rivera, en la explanada de “El llanito” (junto al panteón).
Aquí caben varias preguntas: ¿Si la corona originalmente era de oro, cuando y quien la cambió? ¿Posteriormente sería copiada y sustituída? Hay personas que aseguran que luego de la coronación, le fueron pedidas las plantillas a don Pascual por gente autorizada y que quizá se hiciera una réplica de la corona. Entonces, ¿Dónde estaría la original, la que fabricó don Pascual?
Desgraciadamente, muchos de los objetos para el culto, son donaciones que se hacen de buena fe, y creo que no se lleva un buen registro de ello. Tengo a la mano varios inventarios de las pertenencias del santuario, y todos entre sí, son diferentes, pero no hay documentos o explicaciones a la falta de muchos objetos.

EL PATRIMONIO RELIGIOSO Y CULTURAL SE PIERDE
Los jerezanos somos pasalones, y no nos damos cuenta de cómo van desapareciendo objetos que forman parte de nuestro patrimonio religioso y cultura. Y si nos damos cuenta, es porque “alguien” accidentalmente se da cuenta del faltante.
En los alegres años 70’s todos andábamos gustosos porque se remozarían varios de los edificios más representativos de Jerez, el teatro Hinojosa, la Escuela de la Torre y la casa Museo, para festejar dignamente el año de Ramón López Velarde. Para encargarse de los trabajos el gobierno del estado envió al arquitecto Roberto Félix. Y todo lo que estaba mal parado desapareció en ese tiempo. El óleo en el que se representaba a don Pantaleón y don Isidro de la Torre y que estaba en el cubo de la escalera del edificio de la Torre, se esfumó. Muchos candiles antiguos, portones de madera y algunas barandillas también se perdieron o fueron a parar a lejanos ranchos o lujosas residencias. No quiero afirmar que el arquitecto se las haya llevado, sino que “coincidentemente” en ese tiempo ya no se volvió a saber de ellas.
También por esos años, el santuario de la Soledad y la capilla de María Auxiliadora sufrieron un remozamiento, digo sufrieron, porque la capilla de María Auxiliadora quedó “pelona”. El altar mayor y el candil desaparecieron, así como el púlpito. A lo mejor fueron llevados a otros templos. En el santuario, de entrada cambió la barandilla de latón y en su lugar se puso la de mármol que actualmente conocemos. La otra ha de haber sido vendida como fierro viejo. En ese mismo lapso desaparecieron muchos exvotos pintados en lámina y que databan desde mediados del siglo XIX. Unos dicen que los tiraron a la basura porque nomás estaban haciendo bulto. Aunque, personalmente pude ver retablos de la virgen de la Soledad jerezana en un bazar en la ciudad de México, allá por la Lagunilla, donde los vendían a precios caros. ¿De dónde los sacarían?.
Cosa curiosa: en los inventarios del Santuario del 14 de agosto de 1929 y del 27 de diciembre de 1933, al referirse a la imagen de la Soledad, no dice nada de alhajas, ni se mencionan las aureólas que tenía, ni las bandas, ni los vestidos. Tal vez sería porque en esos años tan violentos fueran resguardadas en casas de particulares que posiblemente se olvidaran de devolverlas después.
Me preguntaban que donde estaba el Hospital Civil a fines del siglo XIX. Bueno, hay que aclarar que en ese tiempo existían dos hospitales: El Hospital de los Sánchez Castellanos, al costado sur de la Capilla del Diezmo, y donde el doctor Villalobos atendía gratuitamente a los pacientes. Y el civil: Una sólida construcción cuyo costo superó al del Edificio de la Torre, ubicado en la última manzana de la calle del Hospicio (entre Guerrero y Alameda). Con la revolución, se acabó el hospital y en los tiempos nefastos en que Francisco M. Cabral fue presidente, vendió primero los barandales, luego la piedra, después las puertas y al último las vigas. El dinero de esas ventas nunca ingresó a las arcas del municipio.


Así lucía el altar del templo de María Auxiliadora, antes de que fuera "pelado". ¿Donde quedó el púlpito? ¿El Santa Sanctorum? ¿Los objetos e imágenes de culto?.