martes, 15 de septiembre de 2009

LA ROSA DE ORO PERDIDA



El 19 de junio de 1971 , Víctor Bravo Ahuja, que era Secretario de Educación, estuvo en esta ciudad representando al presidente de la República. Muchos poetas, escritores y barberos lo acompañaron. Poco después de las 6 de la tarde llegó al Teatro Hinojosa en donde se realizó la premiación de los XXV Juegos Florales “Ramón López Velarde”, que desde 1946 se efectuaran siendo uno de sus más entusiastas promotores Juan José Arreola. El Teatro Hinojosa estaba recién remodelado por el arquitecto Roberto Félix, quien aprovechó grandemente la ocasión e hizo perdedizos muchos objetos jerezanos, como un antiquísimo óleo que ví por última vez en la escalinata del Edificio “De la Torre” en que se apreciaba a don Pantaleón y Don Isidro de la Torre adorando al Santísimo.
En esa ocasión, por celebrarse el 50 aniversario del deceso de Ramón López Velarde, se decidió que la premiación sería aquí en Jerez. Acompañando a Bravo Ahuja, venía el gobernador que era don Pedro Ruiz González, el Lic. Magdaleno Varela Luján, rector de la Universidad Autónoma de Zacatecas, y el Licenciado Ignacio Herrera Mendoza, presidente de Jerez.
En esos juegos florales se esperaba la participación de los más chipocludos escritores y poetas de México y por eso el jurado lo integraron Roberto Cabral del Hoyo, Alí Chumacero, Efraín Huerta, Juan Bañuelos y otros de los meros meros.
25 mil pesos recibió Jesús Reyes Ruiz quien escribió un sentido cuento para la ocasión, cuento que nadie se acuerda de él. Pero, el certamen de poesía se declaró desierto, porque ninguno de los trabajos presentados reunía la calidad, eran chafas, pues.
Para premiar estos Juegos Florales se le hizo el encargo a don Pascual Torres Báez de que confeccionara una “rosa de tamaño natural de oro”, y don Pascual, con todo lo mal hablado y el mal genio que tenía, hizo la joya que quedó en custodia del pueblo jerezano.
La foto de la rosa apareció en los periódicos de la época, y en lo particular me parecía una preciosidad. Después, se dijo que se guardó en una caja fuerte de la tesorería municipal. Las leyendas urbanas decían que un presidente de Jerez la hizo desaparecer. Ahora, se dice que en el atraco sufrido a Tesorería, la Rosa de oro también marchó… ¿Dónde estará esa joya? ¿Tal vez ornando una colección de objetos valiosos? A lo mejor ya la fundieron para malbaratarla…