martes, 15 de septiembre de 2009

LA HISTORIA DE LINO RODARTE

Charro jerezano de finales del siglo XIX,
aclaro, NO es Lino Rodarte
Me comentan que en mis relatos de la revolución incluya la historia de Lino Rodarte. Debo aclarar que este mítico personaje no vivió en tiempos de la revolución, sino en la segunda mitad del siglo XIX. Los paisanos, principalmente los que viven del otro lado, brincan de gusto cuando escuchan el “corrido de Lino Rodarte”, el cual se ha deformado completamente y ya poco queda de lo que fueron las “mañanitas” originales.
LA HISTORIA DE LINO RODARTE
En la oscuridad de los tiempos se está perdiendo la figura real de Lino Rodarte, pues ni sus mismos descendientes se ponen de acuerdo sobre cuando nació o murió, afortunadamente el rescate documental sobre su existencia está en marcha, y por ello sabemos que don Felipe Rodarte contrajo matrimonio en segundas nupcias con doña Paula Mejía allá por 1854, y el 23 de septiembre de 1855 nació su primer hijo al que bautizaron como el santo del día, “San Lino”.
La familia Rodarte Mejía no era muy acaudalada, pero tenían sus buenas propiedades por el rumbo del ranchito del “Señor de Roma” (llamado así porque se veneraba a un pequeño crucifijo que se decía había sido traído desde la Ciudad Santa). Lino, al crecer, acostumbrado al campo, se acomodó como caballerango en el rancho “El Sotolar”, dependiente de la Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad de Abrego. Dicha hacienda tenía fama por la bella crianza de caballos que poseían.
Se dice que don Manuel Buenrostro -que era el propietario en turno- estimaba mucho el trabajo de Lino, y éste aprovechaba su trabajo para ir conociendo todas las rancherías de la comarca, donde al tiempo ya era muy requerido por su habilidad como jinete, y su también habilidad para enamorar a guapas rancheritas.
En la silla Presidencial del país estaba el general Porfirio Díaz, quien trataba de conseguir a toda costa la paz social con el exterminio de las bandas de asaltantes que por doquier abundaban. Estas bandas, formadas por viejos soldados o exmilitares, escoria de las guerrillas que en 1865 le hicieron ver su suerte negra a los invasores franceses. Al terminar la guerra muchos militares y combatientes fueron licenciados, y ante expectativa de no tener otro recurso para ganarse la vida, optaron por robar, violar o matar a los indefensos viajeros que sorprendían. Tanta era su temeridad que en ocasiones arrasaban pueblos enteros, imponiendo “préstamos” forzosos, quemando casas, violentando mujeres, etc. Ante ese panorama Díaz organizó una feroz ofensiva en contra del bandidaje, creando las fuerzas rurales policiacas mejor conocidas como “policías acordadas” o “carnitas”, cuya misión era el lograr el total exterminio de bandidos. La acordada tenía facultades para fusilar sin miramientos ni juicios a todos aquellos que fueran señalados con el estigma de sospechosos. Con esas atribuciones, se rodeó de una fama negrísima, gentes inocentes eran fusiladas, tan solo por oponerse a los desmanes de los “carnitas”.
Don Cruz Avalos Basán no podía ser la excepción y todos los hacendados de la región estaban encantados con su manera de conservar la “paz pública” y el buen orden en la región. Don Cruz era oriundo del valle de Valparaíso donde había contraído matrimonio, del cual tenía dos hijos: Diego y Fabiola.
Fabiola era un digno ejemplar de la mexicana belleza, y como continuamente visitaba a sus familiares en Valparaíso, pronto Lino Rodarte amistó con ella. Pero para entonces la fama de mujeriego era mucha, don Cruz decidió cortar por lo sano, exigiéndole a su hija que no lo volviera a ver y a Lino rogándole encarecidamente que no hiciera desdichada a su hija Fabiola y se alejara de ella.
Pero a pesar de ello, Lino continuaba enamorando a la hija del jefe policiaco, y siempre que venía a Jerez a visitar a su tío Benito Mejía que vivía en una vieja casona de la tercer manzana de la calle de Tres Cruces, se daba sus vueltecitas por una casa propiedad de don Cruz Avalos, frente a la Plaza de toros “La Reforma”, y aprovechando la oscuridad de la noche “toreaba” al padre de la muchacha para estar con ella.
Cansado de las burlas y de que sus peticiones no tuvieran eco, don Cruz tomó otra decisión: inculparía a Rodarte de todos los robos sufridos en las haciendas. Esto lo hacía proscrito de la ley y además lo ponía como candidato a ser fusilado y luego colgado por las fuerzas de la Acordada. Para ello comenzó a tejer una negra historia sobre el que consideraba su enemigo. Nunca faltaban viajeros que aseguraban haber visto a Lino capitaneando una banda de asaltantes que les quitaban hasta los calzones.
Por tal motivo, varias veces estuvo Rodarte a punto de ser detenido por los “carnitas” y siempre, gracias a su conocimiento de los vericuetos serranos había logrado huir, por lo que los jefes políticos habían ya perdido el interés en su aprehensión.
La hacienda de Ameca, propiedad de los hermanos Landa poseía fama de tener muy buena cría de caballos, fama que hacía que contínuamente compitieran con los de Abrego suponiendo cada quien que tenían los mejores equinos de la región.
Don Manuel Buenrostro ofreció dirimir la eterna discusión con una carrera, utilizando los más veloces ejemplares de cada hacienda. Fuertes cantidades de dinero fueron apostadas, pero el orgullo de los hacendados era mucho, por lo que convinieron en matar el caballo perdedor y entregar la zalea de éste al dueño del ganador.
Un hermoso caballo “cuatralbo” (con las cuatro patas blancas) representaba a la hacienda de Abrego, mientras que los hermanos Landa presentaban un imponente azabache.
Con todo el nerviosismo, gritos y cosas que se estilaban, se realizó la carrera. Posiblemente haya sido mejor caballo el de la hacienda de Ameca, pues logró el triunfo, aunque su buen trabajo le costó.
Don Manuel Buenrostro se resistía a matar su caballo y entregar la zalea, por lo que pidió a Lino Rodarte “se llevara el caballo unos días y lo escondiera en Jerez”.
Lino cumplió con lo encargado y poco después, luego de atravesar la sierra, llegaba a Jerez, entrando a la ciudad por la calle de Tres Cruces, dirigiéndose a casa de su tío Benito, a quien le recomendó le guardara el caballo en uno de los corrales de su casa y se lo cuidara, mientras él iba al rancho de sus padres.
Entre tanto, al ser requerido del pago de la carrera, don Manuel cubrió religiosamente todas las apuestas, pero al serle pedido “el cuero” del caballo, indicó que no lo podía entregar porque se lo había robado un caballerango llamado Lino Rodarte, y que él pensaba andaría por la sierra.
Ni tardos ni perezosos, los hacendados de Ameca se dirigieron con don Juan Francisco Amozurrutia, Jefe Político de Jerez, pidiéndole la inmediata aprehensión del “cuatrero” Lino Rodarte, para lo que ellos ofrecían mil pesos en oro como recompensa.
Enorme gusto le dio a don Cruz Avalos esa noticia y se prometió utilizar todos los recursos disponibles para echarle el guante encima a quien él consideraba un peligroso asaltante y cuatrero, además de “enemigo personal”.
Hay quien afirma que las mujeres despechadas son peligrosas y no perdonan alguna traición, y fue precisamente de una antigua amiga de Lino de quien se valió don Cruz para tenderle una trampa a su odiado rival.
Don Cruz Avalos prometió utilizar todos los recursos disponibles para echarle el guante encima a quien él consideraba un peligroso asaltante, además de “enemigo personal”. Hay quien afirma que las mujeres despechadas son peligrosas y no perdonan alguna traición. Y fue precisamente de una antigua amiga de Lino de quien se valió don Cruz para tenderle una trampa a su odiado rival. Avalos prometió una casa en Jerez y quinientos pesos en oro a esta mujer si les daba datos precisos para localizar a Lino y ayudarles a capturarlo. Así, quedaron de acuerdo en que ella haría lo posible de asistir a una boda que se celebraría en unos cuantos días en Las Bocas del Cargadero y al bailar con Lino ella les señalaría quien era a los agentes que convenientemente disfrazados estarían al acecho.

Año de mil ochocientos,
ochenta y seis al contado,
ya Murio Lino Rodarte,
que Dios lo haya perdonado.

Ya salieron las “cordadas”
ya salieron otra vez,
ya tomaron preso a Lino
en un rancho de Jerez.

En el rancho El Cargadero,
en una boda afamada,
andaba Lino bailando
cuando llegó la “Acordada”.

Llegó la “Acordada” al baile
más de noche que de día,
toditos bien disfrazados
que “naiden” los conocía.

Lo agarraron las “cordadas”
le cayeron de sorpresa,
tres culatazos le dieron
con el rifle en la cabeza.

Indagaba el comandante
a ver quien lo conocía,
-Yo no soy Lino Rodarte
yo me llamo Juan Mejía.

Ay –le dice la Acordada-
pues su nombre no se quite.
Usted es Lino Rodarte
y su padre don Felipe.

Luego dice el comandante:
-Dame, Lino, tu pistola.
Más la saca preparada
soltando un tiro a la bola.

Lo sacaron del fandango,
lo sacaron entre seis,
le decía el juez de “acordada”:
-Camínale pa’ Jerez.

Lo pasearon por el rancho
donde estaba su querida,
-Vírgen de la Soledad,
quítale mejor la vida.

Ora sí que se lo llevan,
lo llevan por el camino,
toda la gente decía:
-Ya van a matar a Lino.

Vuela, vuela palomita,
vuela y prosigue volando
-Pobrecitos de sus padres
¿Donde lo andarán buscando?

-Ay rancho del Cargadero,
ay qué rancho tan lucido,
que si no lo han entregado
pue’que se les fuera “juido”.

Lo pasearon por San Juan
oyendo su despedida,
Virgen de la Soledad,
quítale mejor la vida.

Vuela, vuela palomita,
anda lleva este mandado,
anda a avisarle a sus padres
que Lino será fusilado.

Decía Felipe Rodarte
en su yegua colorada:
-Ya me voy a ver a mi hijo
que lo lleva la “Acordada”.

Ya le dice el comandante:
-Mira Lino, yo te salvo
tan solo por que me digas
¿on’ta el caballo cuatralbo?

Le contestó mal herido,
y muy triste el pobrecito:
-Ese caballo lo tiene
mi compadre don Benito.

Decía Felipe Rodarte,
con pesares muy cabales:
-Si usted me diera a mi hijo
yo se lo pesaría en “riales”.

Don Francisco Amozurrutia
dice como Jefe que era:
-Si en oro me lo pesaras,
puede que no te lo diera.

Le dan otra puñalada,
luego repiten otra vez
-Acompáñale güerita
del Santuario de Jerez.

Decía su padre Felipe,
con las lágrimas rodando:
-Ya mátenlo de una vez,
no lo estén martirizando.

Rancho del Señor de Roma,
rancho donde ahí fue criado,
han fusilado a don Lino
uno de los más afamados.

Ya con esta me despido
a la sombra de un ciprés
han fusilado a don Lino
en el pueblo de Jerez.

Varias son las versiones respecto a la muerte de Lino, pero lo cierto es que el día 11 de marzo de 1886 fue fusilado y ahorcado. Su tío Trinidad Rodarte logró que el día 13 le permitieran sepultar el cuerpo en el Panteón de la Soledad. Pero aún no estaba satisfecha el ansia de sangre del jefe de la Acordada, pues poco después violando la sepultura, sacó los restos, atándolos a cabeza de silla para arrastrarlos por las calles de Jerez ante la mirada temerosa de los vecinos. Luego de saciar su cruel venganza, los pocos despojos restantes los dejó en un cruce de caminos de Puerta de Chula. Un alma caritativa los sepultó junto a un potrero.
El caballo cuatralbo, pretexto de la aprehensión, se murió de hambre en uno de los corrales de la casa de Tres Cruces. La mujer que entregara a Lino recibió solo doscientos pesos en oro y con ellos se fue lejos, donde nadie la encontrara.
Don Francisco Amozurrutia Rodríguez murió el 24 de febrero de 1887 a causa de grave enfermedad, y don Cruz Avalos fue asesinado cuando las tropas revolucionarias tomaron Jerez el 19 de abril de 1913. Desde la parte superior de la jefatura política fue cazado, dicen que por un amigo de Lino. Su hijo Diego le dio sepultura en el Panteón de Dolores, donde se puede ver un pequeño obelisco con su epitafio, en la parte central del ala sur.

Esta es el acta de defunción existente en los archivos del Registro Civil de la Presidencia Municipal, con lo que se confirman las fechas expresadas en la presente narración.

14 comentarios:

Mamá Martinez dijo...

Excelente historia... en verdad muy interesante. Gracias por compartirla.

Compañia Estatal Folclorica dijo...

EXELENLEMTE, y si ciertamente el que posteas es la vercion original del corrido de Lino Rodarte,tengo la vercion que dice que cuando don trini fue a pedir permiso para enterar a su sobrino, don cruz colerico monto en su caballo lazo el cuerpo aun colgado de lino y lo arrastro, y no profano su tumba, respecto a la foto ¿en verdad es lino?, no parece tan galan como su fama lo dice

Luis Miguel Berumen dijo...

La versión original del corrido o "Mañanitas de Lino Rodarte" es mucho muy larga. En esta narración solo puse como la tercera parte de ella. Pronto subiré toda copiada de un afiche antiguo. La foto no es de Lino. Es de un charro jerezano no identificado, solo la subí para ilustrar el artículo.

david "artista" heredia dijo...

hola que tal que buena historia en verdad, e estado buscando informacion de este personage y solo mi bisabuelo y mi papa me platicaban algo, y ojala puedas algun dia se pueda encontrar alguna imagen de lino rodarte.

loko dijo...

hola que buen documental . quisiera saber si usted sabe si todos los carniceros de jerez que llevan el apeido rodarte estan de alguna menera relacionados con la familia de lino rodarte tengo familia con este apeido y cuentan que viene y se relaciona con la familia de lino rodarte de jerez.de antemano saludos espero i me dijiera si es verdad o es casualidad muchas gracias amigo

José Manuel Rodarte dijo...

Excelentre trabajo de investigación, es la primera ocasión que leo mayores datos históricos de Lino Rodarte, de los que nos da el corrido.

Gustavo Venegas dijo...

Exelente trabajo gracias por compartir la historia y cultura de jerez

Gustavo Venegas dijo...

Gracias por compartir la historia y cultura de jerez exelente trabajo

Anónimo dijo...

Que buena nota! Cuauhtémoc Esparza Sánchez en su libro El corrido zacatecano habla un poco de este corrido pero no entra en detalle. Gracias.

Anónimo dijo...

En estos momentos,están pasando una película titulada "El corrido de Lino Rodarte"

Anónimo dijo...

Wow, k historia tan interesante,yo solo abia escuchado el corrido, pero nunca pense k fuera veridico, asi k lino rodarte seguira viviendo entre nosotros con su famoso corrido

Casimiro Alvarez dijo...

Yo conozco los dueños de rancho el zotolar y cuentan que variase beses han visto salir una carreta de caballos de las tapias que aún quedan buena historia amigo

Anónimo dijo...

Buen trabajo. Felicidades.

Gustavo Sandoval dijo...

Muy buen trabajo de investigation.
Gracias por compartirlo.