lunes, 16 de junio de 2008

16 DE ABRIL

DON JUAN N. CARLOS

Cuando yo contaba apenas con doce años me topé con un libro grueso, deshojado e incompleto: “Historia del Venerable Santuario de Jerez”. Ese fue uno de mis primeros encuentros con la historia local. Mi mamá me platicaba que el autor de ese libro fue su profesor en los dos o tres meses que don Rodolfo Félix (mi abuelo) le permitió asistir a la escuela rural de la Estancia de los Berumen. Mi papá me consiguió la dirección donde radicaba el historiador, ya que notó el entusiasmo que en mí había despertado el conocer más sobre lo que ha sido nuestro pueblo. Le escribí una extensa carta en la que le manifestaba algunas dudas que tenía sobre su obra, que él amablemente me contestó, lo que me llenó de alegría, y así me decidí a juntar mis domingos para ir algún día a Huanusco a conocer a este personaje, que se había ido a vivir ahí desde los años cincuentas. Y fue un domingo de una mañana de marzo de 1974 cuando llegué a su domicilio, y luego de explicarle el motivo de mi visita a una de sus hijas, me permitió ver a don Juan.

El estaba en el patio, bajo la sombra de una higuera, escribiendo en una mesita llena de papeles. Su invalidez lo tenía sujeto a una silla de ruedas, pero tenía mucho ánimo. “¡Buenos días muchacho!. No me digas quien eres. Eres hijo de Goyo y de Quica ¿Verdad?”. Fueron sus primeras palabras, y luego siguió una charla cordial, amable, en la que me estuvo contestando mis preguntas, disipando mis dudas, dándome ideas para que me adentrara en el mundo de la investigación histórica, y además me regaló muchos documentos interesantes que hasta la fecha han permanecido inéditos y que conservo en mi poder con la esperanza de algún día publicarlos.

Quedé muy formalmente de regresar, pero ya no pude, pues al mes me enteré que había muerto. Y con su muerte quedaron inconclusas muchas de sus obras, entre las que se contaba una recopilación histórica sobre Jerez y la región, en la que se corregían algunos errores que habían quedado en su primer libro, como el de la fecha de fundación de la villa de Xerez.

Don Juan era un personaje muy versátil, había estudiado latín, humanidades, filosofía y teología cuando estuvo en el seminario, pero su afición por el periodismo, el magisterio y la investigación histórica fueron más grandes. Por mucho tiempo estuvo como maestro y director de escuela allá por Susticacán y las rancherías que bordean el cerro del Despeñadero ganando un sueldo de miseria.

En su tiempo fue uno de los periodistas más fecundos de Zacatecas, pues lo mismo escribía de folklore regional, como de biografías de zacatecanos, hechos históricos, anécdotas, cuentos, leyendas, etc.

La mayor parte de su obra se encuentra sin publicarse, y según la colección que obra en poder de Armando González Quiñónez, consiste en lo siguiente:

“Apuntes históricos de Susticacán”. Escrita en Huanusco el 18 de Febrero de 1961. 29 páginas.

“Datos auténticos y verídicos sobre la Sra. Angela Ramos, alias Juana Gallo”. Fechada en Susticacán el 17 de marzo de 1950, Y contínua con “Valor Zacatecano: Juana Gallo”. 21 de septiembre de 1950.

“De los tiempos del Villismo” Región de Jerez, Zac. Personajes. 8 de Agosto de 1949.

“Año Santo. Efemérides Zacatecanas, tomadas del más antiguo Galván y además se han agregado otras para uso de Jun N. Carlos y de quien quiera servirse de ellas. 6 de Marzo de 1951.

“Apuntes Históricos de la Vicaría de Huanusco, Parroquia de Tabasco”. Huanusco, 5 de Julio de 1962.

“Semblanza del Padre Pedro Alonso 1886-1948 (notable sacerdote villanovense. Susticacán, Zac., Septiembre de 1957.

“Material Histórico recogido de la Notaría Parroquial de la Ciudad de Jerez, desde el año de 1648-1811”. Tepetongo, Zac., 11 de Julio de 1957.

“Documento relacionado con la Historia de Tepetongo. 1828”. Susticacán, 7 de septiembre de 1957.

“Copia de unos documentos antiguos manuscritos que me facilitaron en Atolinga, Zac.. que fueron escritos por tres personas siendo una de ellas veterano de la guerra de independencia”. Susticacán, 28 de agosto de 1957.

“Historia de Judas desde su nacimiento según la escritura”. Sin fecha.

“Humilde trabajo leído por el autor en la velada para inaugurar el Colegio Daniel Márquez Medina, la noche del 11 de enero de 1960. Huanusco, Zac., 19 de diciembre de 1960.

“Cosas de antaño: Pepita. Cuento. Este sucedido fue escrito originalmente en inglés e impreso en el periódico “Keepsake”, de donde se tradujo al francés” Susticacán, 9 de agosto de 1954.

“Aditamento a los apuntes históricos del convento de San Francisco de Zacatecas. Biografías de algunos personajes célebres de la época colonial en Zacatecas”. Huanusco, 3 de abril de 1972 (La primera parte se mandó imprimir, pero se perdió.

“Monografía Histórica de Susticacán (Cañada de Palmas Floridas”. Originales en poder de la Familia Reveles Hernández

“Apuntes Históricos proporcionados por D. José J. Hernández”. Es una transcripción manuscrita de los Apuntes para la Historia de Valparaíso.

“Transcripción manuscrita de un documento de reales ordenanzas de tierras sobre el uso de la vara de medir antigua o paso de Salomón para medir sitios de ganado mayor, menor y criaderos. Originales en poder de la Familia Reveles Hernández.

“Primer Cura de la Parroquia de Jerez”. Huanusco, 27 de septiembre de 1965. Colección Familia Reveles Hernández.

“Fundación de la Parroquia de Jerez”. Investigación sobre el nombramiento del Cura de Jerez a favor del Pbro. Diego Ruiz Jurado. Huanusco, 3 de octubre de 1965.

“Datos del Curato de Jerez, tomados de un viejo mapa existente en la Notaría Parroquial” (Se trata del mapa que en junio de 1885 elaboró J. Alberto Aldaco y que aún existe.

Además de la Historia de Jerez y la región, que tampoco se publicó y que está en poder de la Familia Reveles Hernández.

Don Juan Nepomuceno Carlos fue un gran historiador, que pese a los limitantes económicos pudo realizar muchas cosas en beneficio de la microhistoria regional. Por desgracia su trabajo no ha sido reconocido como se debe, y se está perdiendo para siempre…

SE CUMPLIERON FIELMENTE LOS AUGURIOS

En varias de mis colaboraciones mencioné que el asunto del CRONISTA estaba ya arreglado, pues obedecía a cumplir un compromiso político, y la sesión de cabildo donde se eligiera, sería puro “show” para poder decir luego a la ciudadanía que hubo democracia. En días pasados fue convocada una sesión extraordinaria, pues “urgía resolver el asunto del profe”. En la terna, para rellenar nos pusieron a Héctor Manuel Rodríguez y a mí, pero de antemano todos sabíamos el resultado porque la “aplanadora borreguil de los perredistas” ya estaba perfectamente aleccionada. Solo me dio tristeza una cosa: que dos personas que me conocen de toda mi vida, que han seguido mi trayectoria, que tienen todos mis libros y coleccionan mis escritos y a las que me unía una entrañable amistad familiar hayan antepuesto los intereses políticos al verdadero conocimiento. Me dio tristeza ver cuando levantaban el dedo para votar... no en mi favor, sí a favor de la imposición que ya se les había dictado. Pudo más el servilismo, la ambición y la conservación de canonjías políticas que todo lo demás. Mi concepto de amistad es muy especial, por eso es que tengo muy contadísimos amigos, y creo que estas personas, a pesar de lo que me decían, solo de dientes pa’ fuera me apreciaban. Gracias, al menos me permitió esto el conocerles mejor.

No me resta mas que desearle suerte al cronista impuesto (que no electo), porque es muchísimo el trabajo que le espera. La historia de Jerez es maravillosa, llena de acontecimientos que son dignos de contarse y de recordarse, no con largos e inentendibles discursos, ni con tediosos y reborujados párrafos, sí con narraciones ágiles y dirigidas a todo el que sepa leer. Hay pasajes de la vida de nuestros antecesores que no se han podido recuperar verídicamente, y hay que recuperarlos, no con mentiras ni con suposiciones. Sí con un trabajo exhaustivo de investigación. Hay mitos que necesitan desaparecerse definitivamente. Hay que rehacer la crónica de los últimos años, que nunca se hizo a pesar de que alguien por ahí presumiera de tener el libro de la crónica municipal. Hay que corregir toda la nomenclatura de las calles de Jerez, cuyas placas presumen fechas que no tienen sustento histórico y que se pusieron a capricho de no se quien. Uff, es mucho el trabajo que hay que hacer.

Y sigo con la idea que ser cronista no es el querer aparecer siempre en primera fila, tampoco lo es el manifestar con arrogancia ser el poseedor de la verdad absoluta. Ni el de aparecer convenientemente disfrazados en eventos como si fueran pasarelas. Ni tampoco hacer libros a destajo. El cronista es alguien a quien le guste la historia, la conservación de los hechos de su microcosmos, la difusión de los mismos, el saber aceptar críticas a su trabajo. El actuar con humildad Y aunque yo no llene esos requisitos, sí me hubiera gustado llegar para afrontar un nuevo reto. Mucha suerte al impuesto y que la misma historia que él debe conservar sea quien juzgue el actuar de los que sin meditar, alzaron el dedo en seguimiento a las instrucciones que se les dieron.

SALUDOS. Hoy no saludo a nadie en especial, pero sí les reitero mi aprecio y gratitud por entretenerse en este espacio, que a veces está lleno de mis resentimientos, como en esta ocasión.