lunes, 16 de junio de 2008

7 DE MARZO

UNAS INVITACIONES DE LUJO

Reconozco el ingenio y la creatividad de quienes diseñaron e imprimieron las invitaciones del centenario de la Escuela Tipo, que ya están comenzando a circular en la que se puede ver el programa de todos los eventos. Pues ojalá y quienes organizan tal conmemoración le sigan echando muchas ganas a lo que realizan y así quede para la historia esta celebración, como para la historia ha quedado el edificio que ocupa la escuela, que originalmente iba a ser utilizado para la rehabilitación de reos.

Ya en cosa de días sale a la luz pública la revista “Mi Tierra”, con relatos que desde hace 16 años han gustado a los paisanos. Y un montonal de fotografías de niños y personas jerezanas. No es una revista de esas que merezca estar en el club de elogios mutuos. Es una publicación de tipo popular, por eso advierto: Si quiere encontrar escritos de calidad, no la compre.

En esta ocasión incluímos en la publicación relatos como el que presento:

EL CUERO DEL TORO

(Relatado por doña Juana)

Cuando mataron a mi ’apá por defender unas vacas que ni eran suyas, pero que si se las llevaban de todos modos las tenía que pagar; fue después de aquello que mi ’amá nos trajo a mi y a mis hermanos a buscar la vida en Jerez.

Me acuerdo que éramos tan ignorantes que cuando llegamos, después de caminar desde la madrugada, llegamos ya por la noche, muy noche y entramos por la calle de las Tres Cruces y doblamos como para el Jardín; estaban los focos de los postes prendidos pero era muy poco lo que aluzaban y con ese poco despierta el mas chico de mis hermanos que lo traiba mi ‘amá cargando y asombrado se puso a gritar:

-¡Mire máama, la luna en un palo!

Mi ‘amá se echó a llorar por lo cerrero que veníamos, ignorantes pues, pero sus esperanzas eran de que en Jerez se nos quitaría.

Por de pronto dormimos en la casa de una comadre suya, la que después de darnos unos taquitos con atole, nos tendió unos petates en el suelo, y de tan cansados que caímos, no nos despertamos hasta que ya estaba bien alto el sol.

Cuando nos levantamos mi ‘amá ya no estaba; se bía ido a buscar colocación y pá pronto le encargaron que cuidara una casa allá por la calle de Moctezuma, y pá allá nos fuimos a ocuparla ya que estaba vacía, con algunos triques, pero vacía.

Una no se acostumbra así de rápido a las novedades y todo se nos hacía muy asombroso y nos inquietaba cualquier cosa que víanos u oíanos.

Una noche se me ofreció ir al corral, (las necesidades se hacían en el corral), y como había luna entré muy confiada, y ya me iba a columpinar cuando de uno de los rincones del corral sale de pronto un enorme toro negro, de ojos prendidos como carbones, bufando y echando espuma por los belfos.

Mugiendo me embistió, pero sin darme alcance porque a esas alturas ya estaba yo echándole la tranca a la puerta, gritando con todas mis fuerzas:

-¡Maamaaá, maaamaá, que me cuerna el toro…!

Cuando mi ‘amá abrió la puerta del corral, ya del toro ni sus luces.

Yo ya tenía miedo de día y de noche. Mi ‘amá también, pero lo disimulaba, y estoy segura de que a ella también se le apareció el toro.

Con la llegada de los dueños de la finca nos cambiamos de casa, y según supimos después, haciéndole unos arreglos a las bardas del corral sacaron de una de ellas, casi junto al rincón de donde salía la aparición, un cuero de toro lleno de monedas de oro…

Para más señas, en esa casa pusieron luego una cantina, pero los dueños ya no eran los mismos que sacaron el cuero del toro que nos correteaba.

AMABLE PETICION

En esta época de feria, surgen muchos interesados en preservar las tradiciones locales, y quieren dejar constancia de ello en revistas, suplementos de periódicos, programas televisivos incluso. Muy loable que haya proyectos de ese tipo, con lo que se demuestra que hay sangre nueva, nuevas ideas e interés por conservar retazos de la historia, leyendas y costumbres jerezanas. Solo les pido, que por favor no utilicen mis apuntes para sus trabajos. Que le piensen un poquito, que investiguen, que busquen, que descubran otras fuentes. La verdad ya estoy cansado de servir de colchón para proyectos ajenos sin obtener beneficio alguno. A veces me sorprende encontrar mis escritos –tal cual, sin quitarles ni una coma ni nada- en revistas de las que yo nunca tuve conocimiento. A veces han salido dramatizaciones de mis leyendas en la tele, sin que me hayan pedido el permiso correspondiente. (Los libros de la autoría familiar tienen debidamente reservados sus derechos, pero no he querido ser gacho). En esta petición incluyo a mi amigo Juan Carlos Reveles y compañía, por si se les ocurriera en un futuro disponer de mi material. Gracias.